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LA WEB
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Tipo de minisitio

F. El fin de diccionario: la web

 

Dos claves para determinar la naturaleza del diccionario fueron la invención de la imprenta y el orden alfabético. La primera determinó el formato (libro impreso) en que habría de editarse y distribuirse, mientras la segunda resolvió el problema de la organización de las palabras dentro del mismo (una línea continua), y sobre todo un mecanismo para poder llegar directamente a cada una de ellas. Sin embargo, hoy con los computadores y las bases de datos ese orden arbitrario se hace innecesario (basta con un buscador para llegar a cualquiera de las palabras), y las restricciones del formato desaparecen (un diccionario electrónico puede tener tanto contenido como se quiera y eso no lo hará más aparatoso ni más caro). Y la web, ese gran computador común, no sólo se presta para facilitar la distribución a todas las esquinas del planeta sino que resulta ser el lugar natural para esta obra, el diccionario, que es por excelencia el resultado de un trabajo en equipo. Los wikis, cuyo ejemplo más popular es wikipedia, son el formato ideal para que cada uno desde su propia esquina aporte como autor o como editor. El que lee esto puede ya entrar a corregir o añadir entradas de esa gran enciclopedia o si prefiere colaborar en una empresa más local, puede hacerlo en el Diccionario de bogotanismos que desde www.bogowiki.org ya está abierto a los aportes de todos.

 

La revolución electrónica que se está produciendo en los diccionarios terminará con los problemas del orden alfabético y las letras del español, y dejará sin sentido las discusiones sobre la preferencia del orden alfabético o del ideológico.

Manuel Alvar Ezquerra, El futuro de los diccionarios en español

 

Hay que crear, junto al actual registro por abecé, archivo hermético y desafortunado, el diccionario orgánico, viviente, sugeridor de imágenes y asociaciones, donde, al conjuro de la idea se ofrezcan en tropel las voces, seguidas del utilísimo cortejo de sinonimias, analogías, antítesis y referencias; un diccionario comparable a esos bibliotecarios solícitos que, poniendo a contribución el índice de materias, abren camino al lector más desorientado, le muestran perspectivas infinitas y le alumbran fuentes de información inagotables.

Julio Casares, acerca de su Diccionario ideológico

 

Por empezar por el principio, la denominación inglesa World Wide Web es afortunada en varios aspectos: semánticamente (triunfalista, globalizadora), por su llamativo acrónimo (el zigzag www),y su fácil abreviatura (web). En castellano peninsular se usa con cierta frecuencia la traducción parcial erigida en antonomasia, reforzada por la mayúscula: la Telaraña; y más infrecuentemente Telaraña Mundial. Telaraña no tiene buenas connotaciones en español (abandono, poca entidad, ofuscación), pero éstas pueden empalidecer ante el brillo de modernidad y tecnología que proviene del nuevo uso; cosas más difíciles se han visto. Pero lo que está más extendido es el préstamo directo web (pronunciado [güeb], y escrito normalmente sin cursiva). Este crudo barbarismo podría fácilmente triunfar: tiene a su favor el prestigio general del inglés en el área técnica, y otro factor nada desdeñable: su brevedad, tanto en tiempo (rapidez de emisión) como en espacio (tipográfico).

Jose Antonio Millan, Internet, una red para el español.

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