¿Hay algo más racional que un diccionario? Por poco que se lo lea aparte de consultarlo, el diccionario informa, instruye, incluso enseña; sin largos discursos, sin retórica vana, distribuye sobria, democráticamente el saber a quien lo solicite. Pues bien, este objeto robusto e incluso simplista – si pensamos en la maraña de los hechos, las nociones, las sustancias de las que está hecho el mundo –, pone en juego sin decirlo (nada menos locuaz que un diccionario) los problemas más graves, los más candentes, y acaso también los más vertiginosos que la mente humana haya llegado a conocer y a debatir.
Roland Barthes
Para todo el mundo debiera el diccionario ser como su ciudad natal, ese lugar que hasta los más empedernidos aman en secreto.
Andrés Trapiello
Rompi un espejo. Sólo me faltaba ese presagio. Tuve la debilidad de consultar mi futuro a un diccionario; salió: suelas, agua, catarro, tumba.
León Tolstoi
Bustrófedon siempre andaba cazando palabras en los diccionarios (sus safaris semánticos) cuando se perdía de vista y se encerraba con un diccionario cualquiera, en su cuarto, comiendo con él en la mesa, yendo con él al baño, durmiendo con él al lado, cabalgando días enteros sobre el lomo de un (mata) burro, que eran los únicos libros que leía y decía, le decía a Silvestre, que eran mejor que los sueños, mejor que las imaginaciones eróticas, mejor que el cine. Mejor que Hitchcock, vaya. Porque el diccionario creaba un suspenso con una palabra perdida en un bosque de palabras (agujas no en un pajar que son fáciles de hallar, sino una aguja en un alfiletero) y había la palabra equivocada y la palabra inocente y la palabra culpable y la palabra-asesina y la palabra-policía y la palabra-salvadora y la palabra fin, y que el suspenso del diccionario era verse uno buscando una palabra desesperado arriba y abajo del libro hasta encontrarla y cuando aparecía y veía que significaba otra cosa era mejor que la sorpresa en el último rollo del mar Muerto.
Guillermo Cabrera Infante, Tres tristes tigres
El lenguaje no es una abstracta construcción de los eruditos, o de los hacedores de diccionarios, sino que es algo que surge del trabajo, las necesidades, lazos, alegrías, afectos, gustos, de muchas generaciones de personas, y tiene sus bases anchas y profundas, cerca del suelo.
Noah Webster
Así, habitualmente atribuimos el bien, pero incitamos el mal; y sin embargo, ni el uso de estas palabras ni, quizás, de ninguna otra en nuestro licencioso lenguaje, esté tan establecido que no haya sido, en ocasiones, invertido en los más correctos escritores. Por consiguiente, dado que las reglas del estilo, como las de la ley, brotan de precedentes con frecuencia repetidos, yo recabaré en los testimonios de ambos bandos y me esforzaré por descubrir y promulgar los grados de costumbre, que largo tiempo ha poseído, se por derecho o por usurpación, la soberanía de las palabras.
Samuel Johnson
Costal de ideas o caja de colores, hay tanto en él que un diccionario reúne, dejando de lado el orden, el colmo del desorden. Jamás las reglas de un juego fueron más rigurosas, ni más libre el juego mismo. El alfabeto cubre el caos. Estos son justamente los saltos que prefiero, y las locuras al amparo de un pretil. Como una abeja perdida, me embriago con el zumo de los encuentros.
R. Judrin
Mi primer contacto con el diccionario fue en la escuela primaria, en Autlán, en cuarto o quinto año, cuando yo y mis compañeros empezamos a buscar en el diccionario – yo apuesto que a muchos les pasó lo mismo- ciertas palabras... las cosas referentes al sexo. Mi primer recuerdo del diccionario es esa travesura, esa curiosidad – la actitud fundamental es la curiosidad, y esa curiosidad, al menos en un niño de diez, once años, es intensísima.
Antonio Alatorre
El autor de un diccionario tiene que registrar lo que dice la gente, no lo que él cree que la gente debe decir por cortesía: ¿cómo trazaría usted la frontera entre un insulto a una nación y expresiones de diferente índole como el “coraje alemán”, la “liviandad francesa”, la “fe púnica”, los “hunos”, “una nación de zapateros”, y centenares de expresiones por el estilo? La verdadera cuestión no consiste en determinar si una expresión es más bien áspera, sino si es o no de uso corriente.
H.W. Fowler, editor de Pocket Oxford Dictionary
En su mayoría tomadas de Dice el diccionario,
números 62-63 de la revista Biblioteca de México
editada por Eduardo Lizalde y Rafael Vargas.