Entre el 13 y el 15 de agosto de 2025 tuvo lugar el V Encuentro de Investigadores del Pacífico Colombiano, organizado por las áreas culturales del Banco de la República del eje pacífico: Cali, Buenaventura, Pasto, Popayán y Quibdó. Este encuentro, de modalidad virtual, congregó a investigadores de diversas áreas del saber que han reflexionado sobre la región del pacífico desde temáticas diversas: etnoeducación, medio ambiente y cultura.
Los trabajos presentados durante los tres días del evento se desarrollaron bajo la metodología que combinó una conferencia central con una selección de cuatro ponencia adicionales, todas articuladas a un hilo conductor común: la reflexión sobre el territorio, las prácticas, los saberes, tradiciones y relaciones entre las comunidades y sus entornos. Desde diversas metodologías, instituciones e intereses particulares, emergió un interés conjunto y convergente en la importancia de comprender y rescatar los saberes, lenguajes, educadores, al mismo tiempo que se cuestionaron las diversas formas en las que ha sido vista, nombrada, estudiada y presentada la región pacífica y se resignificaron los recursos de esta región, la música, y se establecieron sinergias para proyectar los resultados de estos acercamientos a otros espacios y públicos.
Antes de dar paso a la relatoría del evento, es importante señalar los aspectos principales que se desprendieron de esta exitosa convocatoria. Más que conclusiones definitivas, se trata de puntos de análisis que abren caminos para el trabajo futuro, lo que convierte este evento, en su quinta versión, en un gran aporte académico, cultural y de diálogo con la comunidad en la región Pacífico.
- La necesidad del diálogo y de la escucha activa sobre los problemas y perspectivas del territorio. En función de establecer canales de reparación y reducción de brechas.
- Hacer visibles soluciones locales como catalizadoras de problemáticas más amplias, revelando su potencial para impactar a las comunidades.
- Comprender y resignificar los lugares históricamente excluidos y marginados que han ocupado estos territorios dentro de la configuración nacional.
- La importancia de la imaginación, la creación y la puesta en práctica e implementación de saberes como formas de resistencia y de reconstrucción del tejido social del territorio.
- Ampliación de las nociones sobre el territorio, los ciclos naturales y los sistemas naturales del Pacífico como claves para repensar la relación entre humanos y naturaleza.
- Comunicación afectiva y efectiva entre investigadores, comunidad y territorio. La apuesta por una perspectiva colaborativa del ciudado.
- Relación academia, comunidades y personas, como aspectos claves para restaurar la vida, desde lo que se ha denominado como imaginación eco política.
- Importancia del juego de escalas: local, regional, nacional y global, como una herramienta que permite análisis más complejos de los territorios.
- Discusión sobre los diversos formatos de interacción: cartillas, talleres, disposiciones, conservación, estudios académicos.
- Construir lugares compartidos desde el cuidado y la interdependencia, integrando los conocimientos locales y científicos en sinergia.
- Huellas culturales de africanía como campo fértil de análisis para pensar el territorio, las relaciones y conexión con la naturaleza y el entorno y la cohesión comunitaria. Re imaginar el territorio pasa por acercarse a los rituales, a los saberes, a los cantos y por la pregunta por las diferentes formas de expresión que no solo nos narran formas de vida sino de resistencias de los pueblos a los desafíos de la marginación estatal, la pobreza, la exclusión, sino también de las perspectivas de sanación e integración comunitaria.
En la siguiente relatoría se sintetizan las principales ideas de cada uno de los trabajos presentados durante el V Encuentro de Investigadores, resaltando los aportes, retos y perspectivas que aportó cada uno de estos acercamientos a la realidad del pacífico colombiano. Finalmente, se realiza un balance de temas convergentes que dan pie a nuevas reflexiones a futuro.
Día 1 (13 de agosto de 2025). La etnoeducación como alternativa: retos y posibilidades
El primer día del evento tuvo como tema central la etnoeducación en la región pacífica. Desde dos énfasis: el primero, de procesos etnoeducativos orientados a comunidades afrodescendientes y a la toma de conciencia de sus problemas locales para promover la inclusión, respeto y diversidad, así como fomentar la permanencia de saberes ancestrales (el uso de la oralidad como herramienta de enseñanza, integración de artes y músicas para fortalecer la identidad cultural) y el segundo, investigaciones sobre procesos pedagógicos que promueven la enseñanza de lenguas propias.
La conferencia central estuvo a cargo de la abogada Juliana Sinisterra, quien presentó el trabajo titulado “Árbol brujo de problemas. Experiencias de la etnoeducación afrocolombiana en Buenaventura y en Cali”. En su intervención, la autora expuso las tensiones que atraviesan la etnoeducación afrocolombiana, un camino paradógico marcado por adversidades y posibilidades, lo que permite reconocer la lucha de los movimientos y organizaciones sociales en el pacífico colombiano, particularmente en Buenaventura y en Cali, territorios que se han convertido en que referentes para las políticas etnoeducativas en América Latina.
Al rastrear la experiencia de implementación en estas dos ciudades, la investigadora centró su atención en los docentes y en la Corte Constitucional, como dos actores que permiten acercarse a la etnoeducación como un derecho fundamental que trasciende lo pedagógico. En Buenaventura y en Cali se hizo evidente la lenta adaptación de las instituciones educativas a los contextos más afectados por el conflicto armado, por la presencia insuficiente del Estado, por el racismo estructural, la migración y la falta de recursos. Aún así, este acercamiento reconoció experiencias significativas en torno a la oralidad, las huertas comunitarias y la educación ambiental. En ambas ciudadaes se mostró que persisten tensiones entre el enfoque etnoeducativo y la rigidez institucional del PEC. De ahí que el principal reto consista en sistematizar las experiencias locales sin reducirlas a trámites administrativos, de modo que la etnoeducación mantenga su sentido diferencial y crítico, en defensa de una educación flexible, adaptativa, basada en la experiencia.
La investigación identificó tres prácticas etnoeducativas fundamentales: el diálogo escuela y comunidad, la acción comunitaria para hacer frente a dinámicas asociadas al conflicto armado y el papel central de las mujeres, madres y lideresas como agentes de resistencia y reconstrucción pedagógica. En el caso de Cali, se insistió, además, en la forma como se han puesto a dialogar el enfoque etnoeducativo con tres clases de los proyectos curriculares: 1. Cátedra de ética y valores. 2. La cátedra de los afrocolombianos y las Ciencias Sociales, integración que se realiza a partir de análisis de contexto y de reconocimiento histórico de las prácticas de las cátedras de paz como forma de dar sentido y conectar con la cátedra de estudios afrocolombianos. 3. Los proyectos etnocurriculares que utilizan historia y literatura, por ejemplo, desde la utilización de los textos de Manuel Zapata Olivella.
Finalmente, la ponencia aborda el problema de las condiciones laborales y las garantías jurídicas para la implementación de la etnoeducación en estos territorios, interpelando al Estado como garante de este enfoque. No obstante, evidencia la falta de recursos económicos y la escasa redistribución de los recursos existentes. Por ejemplo, en muchos colegios no se cuentan con las condiciones mínimas para la formación de los estudiantes, lo que convierte a la infraestructura escolar en el primer gran desafío. Desde una perspectiva sociojurídica, los etnoeducadores no solo reclaman mejores condiciones laborales, sino la creación de herramientas que fortalezcan una red capaz de articular políticas públicas y prácticas locales. Se busca así integrar un enfoque diferencial en los currículos sin perder la identidad y sin excluir culturas.
Durante el segundo bloque del día se presentaron cuatro ponencias centradas en el mismo eje temático, la etnoeducación. Bajo la moderación de Alfonso Cassiani Herrero, se destacó que el encuentro de investigadores constituye una ventana que amplía el espectro de discusión sobre la educación, representando una esperanza frente a las posibilidades de recoger y sistematizar las experiencias de investigación y de acción comunitaria en marcha. Iniciativas que permiten ampliar la reflexión sobre la etnoeducación y su capacidad de transformación social.
El primero de esos trabajos seleccionados fue el de Alexis Martínez Lazo, tituladao “El lugar de la etnoeducación en las transformaciones educativas de Puerto Tejada y Villarrica en el norte del Cauca, Colombia 1998-2018”. Este trabajo doctoral contribuye a dar visibilidad a estos territorios que, aunque históricamente han estado marcados por la violencia y el abandono estatal, también representan algunos de los primeros escenarios de experiencias de etnoeducación afrocolombiana en el país. Este trabajo invita a abrir el diálogo entre la academia y los saberes ancestrales, reconociendo a la escuela como un lugar vivo y dinámico. Se plantea así la necesidad de que la etnoeducación se considere un proceso sistemático, estructurado e intercultural, lo que puede contribuir a que los territorios, la historia y la memoria sean herramientas de integración cultural y de construcción de paz.
Sin embargo, tal como lo advierte el autor, la etnoeducación también enfrenta el riesgo de perpetuar desigualdades sino no se reflexiona de manera crítica sobre sus potencialidades de transformación. Desde la propuesta de “llevar el abuelo a la clase” -para recuperar, por ejemplo, la selva ancestral o para planificar estrategias orietadas a la protección del entorno-, resignifica el lugar que tienen las aulas de clase en los territorios, en la medida en que esa apuesta por interactuar con el legado de los saberes ancestrales, se converte en una experiencia de fortalecimiento de impacto y sostenibilidad en el tiempo.
La siguiente ponencia, presentada por Jennifer Cortes titulada “La escuela como proyecto comunitario: integración de perspectivas de mujeres pescadoras en la construcción curricular”, invita a repensar la educación desde una perspectiva comunitaria, construyendo los currículos con la participación activa de las comunidades. En particular, incorpora los conocimientos, saberes y experiencias de las mujeres pescadoras de Barranquilla y Buenaventura, con el fin garantizar una educación contextualizada. Lo que convierte este trabajo en un aporte transformador en el campo de la educación.
A través del texto “Raíces en el mar”, la autora recopila el conocimiento de mujeres pescadoras, como un símbolo de resistencia cultural y pedagógica en contextos marcados por desplazamiento, el conflicto y múltiples formas de marginalización. Mediante la historia de Mariana y su abuela Rafaela, se abordan temas como el desplazamiento, la resistencia y resiliencia de las comunidades, la identidad cultural, el conflicto armado y la capacidad de las mujeres de sostener comunitariamente el territorio y el tejido social. De ahí que este trabajo no solo constituya un recurso pedagógico sino una herramienta política y cultural.
La metodología empleada combinó entrevistas, trabajo etnográfico, historias de vida y cartografía social. Este proceso se realizó con la Fundación Evaristo García, mujeres locales, docentes e investigadoras, para crear los materiales pedagógicos que destacaron a las mujeres pescadoras, su importancia en el tejido comunitario y la preservación de la memoria.
De esta manera el currículo que se logró construir mostraba a la educación como herramienta de sanación y de reparación, más allá de los contenidos académicos, replanteando, de esta manera métodos pedagógicos tradicionales. Un aspecto central del trabajo es su capacidad para poner de presente la realidad de muchas comunidades y territorios que, atravesadas por la violencia, el miedo y las amenazas, se ven afectadas para llevar a cabo sus procesos educativos.
La tercera ponencia del día fue presentada por Andrés Colunge, Carmen Cabrera, Erika Díaz, Ruth Ximena Obando Narváez y Diego Artemio Estrada Rodríguez, miembros del grupo Gider de Ipiales. En ella se analizaron los desafíos y las potencialidades de incluir lenguas originarias en la pedagogía intercultural en la zona de Ipiales, zona de frontera con el Ecuador y con una imporante presencia de comunidades indígenas. La ponencia plantea una pregunta clave: ¿de qué manera el desarrollo económico de la región puede verse impactado positivamente a partir de la formación docente en lenguas propias y en sus estructuras lingüísticas? Esta cuestión se propone como una estrategia para hacer frente a la falta de articulación entre políticas educativas y las realidades de las comunidades indígenas, situación que ha dado lugar a modelos curriculares poco pertinentes.
Este trabajo aporta luces sobre las posibilidades de fortalecimiento de los etnoeducadores para que funcionen como articuladores culturales y lingüísticos. En línea con las posturas críticas y propositivas de los trabajos anteriores, esta ponencia plantea una visión de la educación que reconoce la importancia de los saberes, valores y lenguas de las comunidades, más allá de una mirada superficial de integración y multiculturalidad. Por lo tanto, impacta la transformación curricular desde el propio territorio, integrando los conocimientos ancestrales como parte del aprendizaje formal.
Asimismo, este trabajo destaca la necesidad de integrar los avances en tecnología digitales como herramienta para generar materiales de apoyo docente y para reducir las brechas existentes generadas por el desconocimiento de las lenguas propias. Más allá de considerlas un obstáculo, se plantea su enseñanza como una oportunidad para que las comunidades gestionen su educación desde sus propios saberes. Por ello, la capacitación docente en lenguas autoctonas se presenta como una estrategia clave, bajo el entendido de que no se trata solamente de recuperar la participación de las minorías sino de incorporarlas de manera plena al sistema educativo, desde sus propios saberes, puntos de vista y cosmogonías. Por eso el manejo de sus lenguas es fundamental para avanzar en la intervención.
La cuarta y última ponencia del día, presentada por Nancy González y Laura Córdoba, titulada “Mateculturalizando las fracciones”, expone el trabajo realizado por las docentes en el diseño y construcción de una estrategia didáctica que permite contextualizar las matemáticas en la vida cotidiana a través del uso de los números fraccionarios. Con el objetivo de desarrollar estrategias didácticas basadas en la música y el baile, se propone una metodología y una intervención en el aula que resignifique los paradigmas tradicionales y eurocéntricos de las matemáticas. Dese de esta perspectiva, el aula de clase se ve como un espacio de resistencia de visiones hegemónicas. De ahí que las autoras defiendan el reconocimiento de que los saberes deben estar ancalados a las geografías y a las relaciones culturales que las personas tienen con sus entornos.
Ante la falta de intereés, bajo rendimiento y poca apropiación de las fracciones matemáticas desde las metodologías tradicionales, las maestras decidieron repensar la enseñanza de las matemáticas incorporando enfoques como la etnomatemática, que busca articular a los conocimientos matemáticos con otros sabes como la música y el baile. Derivado de esta preocupación, las maestras se propusieron no solo contribuir a mejorar el proceso de enseñanza y de aprendizaje de las fracciones en la vida cotidiana de sus comunidades, sino también integrar prácticas y saberes propios de las comunidades en la construcción de los currículos. Con ello, las maestras rompen con los paradigmas de enseñanza de los números fraccionarios.
De manera que este trabajo apuesta por establecer puentes de diálogo con las comunidades, entendiéndolos como actos de reparación y caminos hacia el reconocimiento de los pueblos en las aulas de clase. La propuesta representa una apuesta pedagógica transformadora que confronta tanto al sistema educativo tradicional como a los docentes, resaltando la necesidad creativa de promover una educación con mayor inclusión, que tenga en cuenta las diversidades culturales de los estudiantes.
Día 2 (14 de agosto de 2025). El pacífico más allá de la huella humana
El segundo día del encuentro, tuvo como tema central el medio ambiente y la variedad de los ecosistemas biodiversos. La ponencia principal estuvo a cargo del biólogo Elikin Noguera, investigador titular del Instituto Humbold, con su trabajo titulado “Biodiversidad. Conocimiento para la toma de decisiones en el Pacífico”. En su intervención destacó la riqueza de la biodiversidad del pacífico colombiano, con sus selvas, ríos y ecosistemas claves para el bienestar humano. Subrayó la importancia del conocimiento científico y ancestral para la toma de decisiones que permita gestionar la sostenibilidad y conservación de este territorio.
Noguera enfatizó en el uso de las tecnologías digitales como el BioTablero y SIB Colombia, herramientas que permiten democratizar el acceso a la información ambiental, apoyar la planificación territrial y fomentar la conservación en beneficio de la naturaleza y de las comunidades. Asimismo, se presentó el uso de modelos de Machine Learning y análisis de probalidades como alternativas aplicables al desarrollo del agroturismo. Se compartieron datos relevantes sobre grupos biológicos de plantas y fauna, incluyendo especies amenazadas y estrategias de conservación.
Parte fundamental de esta investigación fue el trabajo de inmersión en el resguardo indígena, fruto de la colaboración entre la comunidad y el equipo de investigación. Dicho proceso permitió recopilar información valiosa para la geestión de la conservación y el empoderamiento comunitario. Finalmente, se realizó una demostración práctica sobre el acceso y uso de los Bio Tableros y Bio Modelos, mostrando cómo estas herramientas integran datos de biodiversidad para facilitar la toma de decisiones. Los asistentes pudieron observar mapas de riqueza de especies y ejemplos de su aplicación en gestión territorial, que se contectó con datos del Instituo Humbold. De esta manera, se mostró la implementación de metodologías diversas desde la biología y el trabajo etnográfico con compromiso social.
En la segunda parte del evento, se socializaron cuatro ponencias. La primera de ellas, titulada “Evaluación de la efectivida de las técnicas de fitorremdiación en la reducción de la contaminación por mercurio en suelos degradados en el Departamento del Chocó-Río Quito”, a cargo de la bióloga Lillency Moreno, abordó desde una perspectiva sistémica los impactos de la minería en el Chocó y el uso indiscriminado del mercurio. Esta porblemática representa una de las principales amanazas tanto a la biodiversidad como a la vida humana en la región. Desde una apuesta colaborativa entre el conocimiento científico y el conocimiento local, la investigación propone rutas de acción enfocadas en la técnica de la fitorremediación para afrontar la restauración de los suelos contaminados.
Este trabajo se pregunta cómo el uso indiscriminado del mercurio en la minería artesanal, especialmente en el Chocó, ha generado graves impactos: pérdida de biodiversidad y altos niveles detectados en seres humanos, superando los límites establecidos por la OMS. Al ser un metal altamente tóxico, el mercurio se convierte en una gran amenaza en el territorio, dejando en un escenario de vulnerabilidad tanto los suelos y los ecosistemas como la vida humana.
Así, uno de los grandes aportes de esta ponencia es el de visibilizar la variabilidad de especies útiles para recuperar los suelos degradados. En particular, se habló de las especies Zygia longifolia y Gliricidia Sepium, como las que más acumulaban mercurio en sus tejidos, con mayores concentraciones en las hojas y los tallos. Según este estudio, el uso de esas plantas también permite gestionar el peligro de que se reintegre el mercurio al ecosistema. De esta forma, se presenta un saber y un conocimiento sobre las las plantas, en sus hojas y raíces sanadoras, una herramienta para la vida. Así, la reestructuración ecológica se inscribe en un ciclo en el que convergen la acción de las comunidades y las instituciones, un trabajo que puede inspirar otras experiencias de restitución del cuidado de la tierra y por lo tanto de la vida. Finalmente, la investigación presentada recomienda la realización de cartillas pedagógicas para difundirlas en las instituciones educativas, comunidades e instancias encargadas del cuidado ambiental, lo que a su vez contribuiría con el fortalecimiento de los gobiernos locales frente al uso eficiente de los recursos naturales propios de la región.
La segunda ponencia estuvo a cargo de Gordon Wilmsmeier, Ana Cristina Ocampo Wilches, Cristiam Gil y Sara Graciano, quienes presentaron su investigación titulada “Diseño de una solución de electromovilidad náutica en la costa del Pacífico sur colombiano”. Con el objetivo de investigar acciones para mejorar la movilidad acuática y reducir el impacto ambiental y social en las poblaciones del Pacífico sur colombiano, los autores se enfocaron en la conectividad naútica y en la electromovilidad. Combinando criterios técnicos, sociales, financieros y de seguridad, presentaron un plan integral con énfasis en el transporte escolar, que busca mejorar las condiciones de acceso a las instituciones educativas para los niños que habítan la región, así como reducir las brechas económicas entre la población urbana y rural.
La propuesta de electromovilidad pretendía generar un impacto en varios niveles. Por un lado, se destacaba en lo ambiental los beneficios del uso de sistemas eléctricos a los motores tradicionales de combustibles fósiles. Por otro lado, en lo económico, aborda los altos costos del transporte en zonas remotas en las que los costos son más altos con relación a las zonas urbanas. De esta manera, el trabajo articulaba la preocupación por la movilidad acuática con el impacto ambiental y social, al abordar temas como el uso del transporte electrico, la accesibilidad a los servicios y la equidad territorial. De esta manera, el estudio resaltó la urgencia social del proyecto, dado que los niños no pueden asistir a clases por falta de transporte, enfrentando trayectos que superan una hora de viaje. A esto se suma un contexto convulso de economías ilegales y de conflicto armado. Las soluciones propuestas también buscan mejorar la seguridad y el acceso a la educación mediante la ampliación de rutas escolares y la inclusión de infraestructura complementaria como muelles, sistemas de carga y seguimiento con GPS.
La tercera ponencia titulada “Educación ambiental para conservación del mono araña (A Ateles Fusciceps) dirigido a un Consejo Comunitario rural”, fue presentada por Martha Lucía Cuartas Caicedo y Lamia Rebolledo Cuama. En ella se abordó la metodología a partir de la cual desarrolló la cartilla didáctica de educación ambiental: “A mí es que no me ven”, dirigida al Consejo Comunitario de la población negra de Córdoba, San Cipriano y Santa Elena. En esta cartilla se tomó como referencia al mono araña de cabeza negra, una especie que habita los bosques tropicales de América del sur, especialmente en el Chocó y que se encuentra en peligro de extinción, según la lista roja de la ONU.
El hilo conductor de esta campaña de conservación, así como el llamado a superar las condiciones que amenazan la existencia de esta especie, es la relación armónica con el territorio. Luego de un proceso de diágnostico sobre la relación que la comunidad tenía con el mono araña, se diseñó la cartilla didáctica y se evaluó la recepción de la cartilla frente al cambio de actitud del Consejo comunitario de dichas poblaciones.
Duante la ponencia se presentaron las diferentes fases del proceso y la metodología empleada que incluyó: un proceso de georeferenciación del Consejo comunitario y del habitat del mono araña, el diseño de diagnósticos e instrumentos de análisis, el diseño del programa y activiades, el diseño de la intervención, los referentes conceptuales y teóricos de la conservación, como un movimiento de alcance internacional, que ponga en el centro a la naturaleza y los recursos con las relaciones sociales que se tienen en los territorios. Además, se habló de la educación ambiental y la intervención e impacto en las actitudes ambientales y de la fase de socialización con charlas académicas, visitas de expertos, encuestas, recolección de la informacióny notas de campo. Uno de los principales resultados obetnidos tras la implementeación de la cartilla fue la toma de conciencia por parte de la comunidad frente a la comercialización y venta del mono araña y de los animales silvertres.
La cuarta ponencia titulada “Ritmos de marea: cuidados y organización comunitaria en torno a una vida más- que- humana. El caso de la Asociación Raíces Piangueras”, de Diego Cagueñas y Laura Vargas, explora los diferentes ritmos que configuran las relaciones de cuidado entre humanos y más que humanos en Bahía Málaga -Buenaventura-, a partir de la extracción de Piangua. La ponencia se propone como una apuesta de imaginación ecopolítica que busca cuidar la vida y construir comunidad mediante un diálogo entre el conocimiento local y el conocimiento científico. Se enfatiza en la importancia de seguir una especie de coreografía entre los ritmos de cosecha de la piangua y los periodos naturales de recolección, con el fin de preservar el habitat y el conocimiento tradicional que sustenta esta práctica, en sincronía con la puja y la quiebra del océano, que renuevan los ciclos de la vida y la muerte. Se denuncia que el capital impone sus ritmos de explotación ajenos a los tiempos del cuidado y la vida. Por eso, los autores señalan que más que entender como un acto de floclore la recolección de la piangua, debe entenderse como una práctica ecopolítica. En este sentido, se afima que el llamado “capitalismo verde” es un mito: pues no nos reconcilia con la naturaleza. El cuidado, entonces, se presenta como una apuesta sociopolítica fundamental, una forma de resistencia frente a los discursos apocalipiticos. No obstante, se advierte el riesgo de idealizar las prácticas de ciudado. Finalmente, vale recordar la afirmación “no hay fin del mundo para quienes hacen que este cobre vida a diario”, por el llamdo de conciencia a conocer y reconocer a quienes sostienen la vida en los territorios.
Día 3 (15 de agosto de 2025). Huellas de africanía: fiestas, rituales y sonidos del Pacífico
El último día del evento la temática giró en torno a la cultura del pacífico colombiano, especialmente en temas referentes a festividades, tradiciones, gastronomía, música, ombligamientos y el simbolismo de rituales y ceremonias que conectan con los ancestros, la naturaleza y el universo espiritual. En esta oportunidad, la ponencia central estuvo a cargo de Santiago Arboleda Quiñonez, con su trabajo titulado “Sanación festiva con las Vírgenes y Santos del Pacífico colombiano”. En este trabajo, se abordaron diferentes aspectos relacionados con los imaginarios y prácticas culturales ligados las fiestas y a los santos en el pacífico. Desde una perspectiva histórica y antropológica, se rastrearon elementos de la identidad de la región y sus conexiones con la matriz católica, a través de la adopción de vírgenes como Santa Bárbara, Changó, Yoruba, la virgen anfibia o la virgen del Carmen.
Desde la fiesta de San Pacho en Quibdó hasta la fiesta de la purísima en Guapi, en honor a la inmaculada concepción, se mostraron sus raíces en las cofradías medievales: unas estructuras organizativas de ayuda mutua ligadas a la Iglesia Católica, que llegaron a América con la colonización española en el siglo XVI. Es decir, la idea de caridad, hermandad y bien común estuvo asociado al principio de religiosidad de las cofradías, pero fue resignificado por las poblaciones afrodescendientes. En esta ponencia se indicó que fue precisamente en el siglo XVIII cuando empezaron las apariciones de santos en la región, con un sentido cultural propio de las comunidades negras. Por eso, comenzaron a institucionalizarse fiestas como la de la Virgen de Atocha o la del Nazareno en Barbacoas.
En esa disputa simbólica y religiosa, las misiones realizaron un trabajo sistemático de “sembrar” los Santos en el Pacífico, atribuyéndoles apariciones que, en muchos casos ocurrieron en zonas de alta producción minera. De esta manera, la ponencia dejó ver como las fiestas dedicadas a santos dan claves importantes sobre el control territorial, económico y social. Además, dejan ver que la huella de africanía en el pacífico un poco más subterránea que en el Caribe, pero muy presente, especialmetne en los movimientos corporales y en los tambores, como fue el caso de Santa Bárbara y Changó.
En este sentido, la fiesta se entiende como un espacio de sanación tanto en el contexto urbano como en el rural. Aunque las festividades afropacíficas no se agotan solo en actos religiosos sino también como actos de resistencia cultural en las que se resignifica lo impuesto. El rechazo a los curas y la imposición del calendario religioso de los propietarios de minas subraya la desconexión entre los intereses coloniales y las realidades afrodescendientes, para quienes las actividades eran formas de humanización y cohesión social, como elementos de identidad y expresión comunitaria.
En el sur del pacífico, especialmente en Nariño y Cauca, la represión ejercida por los misioneros fue más fuerte. Esto incidió en el uso de instrumentos como la marimba, en el baile, en los atuendos. En cambio en el norte como en Barbacoas, estas prácticas siguen vivas y son esenciales para la fiesta. En este sentido, se entiende que las festividades cumplen funciones de memoria y conservación, tanto de la biodiversidad natural como humana, en un contexto de destierro histórico, desplazamiento y migración.
Al igual que los días anteirores, en la segunda parte de la sesión se prsentaron cuatro ponencias asociadas al tema de la cultura en la región pacífica. La primera de ellas, títulada “Cuerpos-tambor. Epistemologías negras ombligadas”, de Lixy Daniela Méndez, se enfocó en la relación entre el tambor, los territorios y comunidades de Nuquí con los cuerpos, el agua y el lenguaje ancestral. Entendiendo el uso del tambor y la danza como acción política, la autora analizó las prácticas corporales y musicales de hombres y mujeres negros desde una metodología decolonial. Desde este lugar de enunciación, la autora hizo referencia a lo que denominó como “cumbanchetnografía”, es decir, una etnografía que se corporiza y encuentra en la danza y el toque del tambor mecanismos de resistencia territorial ante la violencia armada en Nuquí.
A partir de la categoría de “cuerpos-tambor”, plantea su posición crítica frente al racismo tanto corporal como territorial y analiza las geografías negras en su relación con su entorno atravesado por el agua. En la agencia de los cuerpos de agua -humanos y no humanos- evoca la sonoridad del tambor como forma de defender el territorios y los derechos en medio del conflicto armado.
Al igual que los demás trabajos presentados en este encuentro de investigadores del pacífico, se revelan las heridas de un territorio atravesado por las condiciones estructurales de pobreza, abandono estatal, por las disputas territoriales de actores armados que ejercen su control territorial a través del despojo, las masacres, los desplazamientos forzados, la extorsión. De esa manera, se evidencia un contexto complejo que contrasta con la belleza natural de este territorio del Pacífico norte que, además de su belleza, representa un paso estratégico para el narcotráfico.
La noción de “cuerpos tambor” muestra una especie de mapa genético que trasluce su conexión con el agua y los pueblos que habitan los ríos y el mar. Por eso, el agua se considera como agente vivo, más allá de ser paisaje de las prácticas cotidianas. De ahí que se hable de territorios vivos. Cantar, bailar y hacer sonar el tambor son prácticas de resistencia legadas por la diáspora africana. El tambor es comunicación, resistencia, es el mapa y sonido de la libertad. Su toque ha sido ombligado como una forma de resistir al conflicto armado, una corpografía donde cuerpo y tambor se hacen uno.
La segunda ponencia, presentada por César Castrillón y titulada “Ombligo y placenta. Legado ancestral de las comunidades afrodescendeintes del pacífico colombiano”, expone un proyecto de investigación que estudia los conocimientos tradicionales de los pueblos del pacífico de ombligar a los recién nacidos. Esta práctica ancestral consiste en enterrar la placenta y el cordón umbilical bajo una palma o un árbol previamente sembrado como un símbolo para consagrar al nuevo ser y establecer una conexión profunda con el territorio. Así, sembrar el cordón umbilical representa un acto simbólico que enlaza al niño con su madre y con la tierra. Este ritual marca el nacimiento como un tránsito en el que se culmina una etapa y que va más allá del proceso biológico.
En este proceso la figura de la partera adquiere un rol central, como sabedora de la medicina ancestral, quien acompaña no solo el proceso fisiológico del embarazo sino el psicológico y espiritual tanto de la madre como del bebé. Esta práctica deja ver que, incluso antes del nacimiento, ya existe una relación íntima de amor, cuidado, protección y seguridad, entre la partera, la gestante y el niño por nacer.
El elemento simbólico de conexión con la tierra y de arraigo a un territorio también implica un regalo: el vínculo con la naturaleza, con la familia y con la comunidad. Acercarse a esta cosmovisión permite comprender como las condiciones violencia, de desigualdad, de migración y demás flagelos de los que son víctimas las comunidades afrodescendientes del pacífico desembocan en lo que se ha denominado como el “des/ombligamiento”, es decir, la ruptura de los vínculos con el territorio, agudizadas por las prácticas de racismo y conflicto armado. Este fenómeno ha sido denunciado por organizaciones afrocolombianas y palenqueras que advierten cómo la pérdida de estas prácticas sagradas también se puede ver como una muerte de su propia cultura. En este sentido, se muestra un escenario complejo en el que la pobreza, la ausencia del Estado y la marginalización de estas comunidades del pacífico, ven amenazados sus sentidos de conexión y persistencia de sus actos sagrados, frente a lo que cobra relevancia repensar el respeto y la continuidad de estas tradiciones. Como lo planteaba el autor de esta ponencia, se trata de un acto de justicia histórica, social y cultural para los pueblos afrodescendientes.
La tercera ponencia de Juan David Palacios, titulada “Transmisión intergeneracional de la memoria colectiva en víctimas del conflicto armado. La experiencia de mujeres cantooras y adolescentes y jóvenes de Bojayá, Chocó”, se centró en rastrear la memoria colectiva, los procesos de identidad, las prácticas, valores y pincipios culturales de la población de Bojayá respecto de la forma como la comunidad hizo frente a los embates del conflicto armado a través del canto. Especialmente, se indagó por la forma en la que los cantos de alabaos, chiguales y gualís, transmitían las experiencias de dolor.
Finalmente, la última ponencia fue presentada por Emilia Vega, bajo el título “Cantar la ausencia: Cantoras Esperanza y Paz de Tumaco, música, memoria y resistencia en la búsqueda de los desaparecidos”. En ella, se estudió el colectivo de mujeres Esperanza y paz de Tumaco, desde lo que se denominó como una perspectiva etnomusicológica. La investigación se enfocó en los cantos tradicionales fúnebres del Pacífico colombiano como los alabaos, los arrullos y los chigualos. Cantos que entrelazan la historia y la memoria como herramientas de búsqueda, denuncia y alternativas frente al contexto de conflicto armado y de desaparición forzada.
Para la autora, escuchar se convierte en una forma de conocer, y el conocimiento posibilita acción, resistencia y sanación. De ahí que los cantos se traduzcan en canales de resignificación ritual y política del duelo y de la esperanza de reencuentro. Además, se muestra que el canto no solo implica recordar, resistir al olvido y persistir en la búsqueda, sino que se traducen en formas de expresar las tradiciones, las relaciones con el territorio, las concepciones del mundo, de lo espiritual y estético.
Finalmente, esta ponencia se refirió al proyecto de las mujeres cantaoras enfocado en la creación de un archivo sonoro etnomusical comunitario, que documente cómo la tradición musical representa un rico material para analizar las formas de vida, los sistemas de valores, las nociones de justicia y la propia agencia de las comunidades. De esta manera, se trabajó desde el sentido de comunidad y restitución de la memoria de esos nuevos sonidos inmersos en una sociedad atravesada por el conflicto.
Conclusiones generales
El V Encuentro de Investigadores del Pacífico (2025) concluyó con unas jornadas que destacaron por el alto nivel de sus ponencias, por sus análisis útiles y prácticos en la construcción de una nación más plural, planteando desafíos mayores en la articulación y ampliación de la noción de interculturalidad. A continuación, se presentan algunas conclusiones derivadas de las discusiones que suscitó este último encuentro en torno a las líneas de trabajo en etnoeducación, medio ambiente y cultura.
Respecto de la etnoeducación queda claro que es necesario entenderla e integrarla como una práctica viva y adaptable a los contextos territoriales de las poblaciones afrocolombianas e indígenas. De ahí que abra la invitación a reinterpretar la educación y la pedagogía, desde la identidad, la historia y la cultura en las comunidades. Las diferentes propuestas presentadas plantearon el reto de pensar la construcción de nuevos currículos oficiales como una invitación a trascender la pedagogía homogenizadora que prima, en muchos casos, en el Ministerio de Educación Nacional. En este sentido, la tarea es imaginar la escuela como un espacio político y comunitario, donde la resistencia pedagógica se traduzca en afirmación cultural y en defensa del derecho a una educación situada y digna. En este contexto, se vuelve fundamental reconocer la heterogeneidad, la multiculturalidad y las prácticas locales como elementos centrales de una etnoeducación transformadora. De igual forma, se puso de presente la importancia de la perspectiva jurídica y política frente a la necesidad de garantizar los derechos y condiciones laborales de los docentes etnoeducadores a partir de la normatividad y la aplicación de la leyes específicas.
Sin embargo, no todo fueron convergencias. Más allá del diagnóstico o de los alcances que mostraron los trabajos sobre etnoeducación en esta edición del evento, también quedó en el horizonte la dificultad de avanzar en la implementación de esta política debido al riesgo de caer en la folclorización de la etnoeducación, o por la necesidad de que se establezcan instituciones fuertes en los territorios, con recursos que permitan hacer frente a la exclusión sistemática de las lenguas originarias. En esa misma dirección, se planteó el reto de recuperar prácticas como la oralidad, la conexión con el entorno más allá de lo humano y los trabajos de memoria colectiva que permitan un verdadero avance en la implementación del estatuto etnoeducador.
Por otra parte, frente al tema del medio ambiente se plantearon propuestas que discutieron críticamente aquello que se ha denominado como capitalismo verde, para reinvindicar modos de vida más sensibles y sostenibles que reconfiguren la relación entre el conocimiento, la ecología y la política. Desde esta postura, se invita a un acercamiento a los territorios más allá de la precariedad, de las miradas catastróticas o de la victimización y, por el contrario, se muestran escenarios complejos, resilientes, diversos, con comunidades y agentes activos, productores de conocimiento y de cuidado ecológico. No obstante, se hace el llamado a no idealizar las prácticas comunitarias del cuidado, dado que las mismas están atravesadas por tensiones, contradicciones internas y presiones externas.
Finalmente, las ponencias presentadas el último día del evento visibilizaron el lugar del arte y la cultura, de las fiestas, los cantos, el baile, como mecanismos de resistencia y de reparación social frente al abandono estatal y también como formas de tramitar el dolor, de pensar en el bienestar común, de pensar, sentir y escuchar el territorio. Una posición crítica frente a la forma como la violencia, el racismo, el despojo territorial y el olvido estatal van erosionando los legados culturales y espirituales de las comunidades, como lo mostró por ejemplo la metáfora del des/ombligamiento, que denuncia la ruptura forzada del vínculo entre los afrodescendientes, sus raíces y sus territorios.
Durante los tres días se destacó el rol protagónico de las mujeres, quienes han sido históricamente silenciadas, marginadas y excluidas. Además, se destacó la inclusión de las lenguas originarias en los currículos y en los proyectos de desarrollo comunitarios y económico, como una estrategia para transitar en el camino real de la implementación, pues las comunidades enfrentan barreras que impiden que sus lenguas sean valoradas dentro del sistema educativo.
Aunque estos trabajos dan cuenta de grandes avances en la investigación y el conocimiento sobre el Pacífico, aún se presentan como iniciativas individuales que requieren ganar terreno en las instituciones del Estado, en la formulación e implementación de las políticas públicas y en acciones concretas sociales, culturales, económicas, jurídicas, ambientales concretas. De esta manera será posible materializar el reconocimiento y el respeto por la multiculturalidad y plurietnia del país, tal como lo establece la Constitución de 1991.