PROGRAMA


Introducción et Rondo (1898)

CHARLES-MARIE WIDOR (1844-1937)

 

Sonata para clarinete y piano (1962)

Allegro tristemente

Romanza

Allegro con fuoco

FRANCIS POLUENC (1899-1963)

 

Registro de pajarillo (2009)

JORGE MONTILLA (n. 1970)

 

INTERMEDIO

 

Sonata para clarinete y piano (1981)

Allegro calmato

Lento quasi andante

Con brio

JOSEPH HOROVITZ (1926-2022)

 

Andes (2022)

Ojos del Salado

Bosques de niebla

Yaracuy

DANIEL ALBERTO MORENO (n. 1997)

 

ACERCA DE LOS ARTISTAS

Víctor Suárez, clarinete

Desde las alturas boyacenses surge el sonido de un clarinete que ha sabido recorrer caminos entre lo académico, lo tradicional y lo universal. Víctor Manuel Suárez Burgos nació en Tunja en 2001; es un clarinetista colombiano que ha construido una trayectoria artística por medio del estudio riguroso, la interpretación sensible y la participación en escenarios nacionales e internacionales.

Su recorrido musical comenzó a los doce años en el Colegio Salesiano Maldonado, donde ingresó a la banda sinfónica de la institución, iniciando así un camino que lo llevaría a representar a su ciudad en diferentes escenarios musicales.  

Posteriormente, hizo parte de la Banda Sinfónica de Tunja, bajo la dirección del maestro Miguel Ángel Pinzón, en la que también se formó en el clarinete con el maestro Fredy Pinzón, quien marcó una etapa clave en su desarrollo técnico y artístico.

Su disciplina lo llevó a hacer parte de la Banda Sinfónica de Paipa, dirigida por el maestro Cristian Camilo Malagón. Con esta agrupación, recorrió escenarios nacionales e internacionales, como el Certamen Internacional de Bandas ‘Ciudad de Valencia’ (España, 2019), en donde la agrupación obtuvo el primer lugar, y el Concurso Nacional de Bandas de Paipa (2020), en el que también alcanzó el primer puesto.  

Su formación continuó en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas con los maestros Mauricio Murcia, Jorge Vélez Ospina y José Gómez, con quienes construyó sus bases técnicas e interpretativas.

Ha estado inmerso en proyectos de creación y circulación con impacto nacional e internacional; uno de ellos fue el Viaje del Clarinete Colombiano por Centroamérica y el Caribe (2023), en el que participó junto con el Ensamble de Clarinetes ASAB y la Residencia Artística SONARTE (2025), representando a la Universidad Distrital en Montevideo, Uruguay.

A principios de 2025, ingresó como clarinetista piccolo a la Banda Filarmónica Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. En este mismo año, culminó sus estudios en la Facultad de Artes ASAB y fue seleccionado para ser parte de la Serie de Jóvenes Intérpretes 2026 del Banco de la República.

Diego Claros, piano

Diego Claros es uno de los pianistas más destacados y solicitados de la escena musical colombiana. Su versatilidad como solista, músico de cámara y pianista colaborativo, a la par de su sólida trayectoria académica, lo han consolidado como una figura importante en la interpretación y pedagogía del piano en Colombia.  

Actualmente es profesor de piano y música de cámara en la Universidad Nacional de Colombia, profesor del área teórica y pianista colaborativo en la Universidad de los Andes, y pianista colaborativo en la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (ASAB).Ha participado en la grabación de diversas producciones discográficas con La Sociedad Ensamble, el clarinetista José Gómez y el violinista Juan Carlos Higuita. También se desempeñó como profesor del área teórica y pianista preparador del Taller de Ópera de la Universidad Nacional de Colombia. Además, es pianista de La Sociedad Ensamble, con la que ha realizado importantes proyectos artísticos.  

En 2010, fue seleccionado para formar parte de la Serie de los Jóvenes Intérpretes del Banco de la República, tanto en la modalidad de solista como de música de cámara, ofreciendo conciertos en diversas ciudades de Colombia.  

Inició su formación musical en el Conservatorio del Tolima en Ibagué, en donde recibió el título de Bachiller Musical con énfasis en piano. Gracias a su desempeño excepcional, obtuvo la más alta calificación en su recital de grado, por lo que también recibió grado de honor como mejor instrumentista, y distinción al mérito por excelencia académica y musical. Es Magíster en Pedagogía del Piano en la Universidad Nacional de Colombia (2015), institución en la cual también realizó su pregrado en Piano, cuyo recital de grado fue evaluado con la más alta calificación posible. Sus maestros fueron Ángela Rodríguez y Mac McClure. Su destacada trayectoria académica le valió el reconocimiento ‘Mejores Trabajos de Grado de Pregrado de la Universidad Nacional de Colombia’ en su XIX edición (2009).  

 

NOTAS AL PROGRAMA

De Europa a los Andes: un clarinete sin fronteras

Por Irene Littfack

El clarinete es uno de esos instrumentos que sorprenden por su versatilidad y protagonismo en géneros musicales y lenguajes tan diversos como el jazz, las músicas folclóricas o la tradición europea. En Colombia llevamos el instrumento en nuestra memoria musical por ser la voz brillante de porros, cumbias o fandangos inmortalizados por figuras como Lucho Bermúdez. Pero también es recordado por ser la estrella del ragtime, el jazz y el swing de mediados del siglo XX en Estados Unidos, de la mano de solistas célebres como Jhonny Dodds, Benny Goodman o Artie Shaw. En su dimensión clásica, el clarinete ha sido protagonista de obras muy conocidas como el Concierto para clarinete en La mayor de W. A. Mozart, cuyo Adagio ha emocionado a más de uno. Y aunque la obra de Mozart tuvo una gran acogida en su momento, la popularidad del clarinete como instrumento solista no llegó sino hasta un siglo después, a finales del XIX.

El programa de concierto de Víctor Manuel Suárez es un recorrido por los universos sonoros que ha conquistado el clarinete desde su época dorada hasta nuestros días. Un viaje transatlántico que refleja las formas y sonoridades del instrumento según la latitud y la época, pero también los puntos de intersección y el mestizaje entre las tradiciones de aquí y de allá. Partiendo de la escuela francesa con sus melodías irresistibles y sus pasajes virtuosos, escucharemos la influencia del jazz en una sonata y finalmente aterrizaremos en Latinoamérica para adentrarnos en paisajes andinos y tropicales. Descubriremos, además, el clarinete en tres facetas: en tándem con el piano, en solitario y en su versión más aguda: con el clarinete requinto.  

París, mon amour

Situémonos en París, en 1898; plena Belle Époque. La vida cultural y bohemia estaba en su gran esplendor y el pulso de la vida social latía en cafés, cabarets, salas de conciertos, teatros y boulevards. París era el epicentro de grandes innovaciones artísticas, con protagonistas como Cezanne o Gauguin en las artes; Massenet, Fauré o Debussy en la música y Mallarmé o Verlaine en la literatura. El movimiento romántico se encontraba en su etapa tardía y otras corrientes como el Simbolismo y el Impresionismo comenzaban a emerger y coexistir.

Ese era el París de Charles-Marie Widor (1844-1937), organista, compositor y profesor del Conservatorio de París, en el momento en el que escribió Introduction et Rondó para clarinete y piano. La compuso a petición del propio Conservatorio para el concurso anual de clarinete, lo que hace de ella una pieza de gran destreza técnica. Pero Widor fue más allá de una simple partitura virtuosa y escribió una obra de cámara que refleja el espíritu de la época y el estilo romántico tardío, logrando un diálogo equilibrado y fluido entre clarinete y piano.  

Se trata de una obra sofisticada y de gran belleza melódica, con una larga introducción de carácter aparentemente libre, improvisatorio, en la que melodías dulces, cálidas y sutiles contrastan con fragmentos más ágiles que encarnan una suerte de flujo de pensamiento. El desarrollo de la pieza es un rondó, una forma clásica que intercala una melodía (refrán) con una sección contrastante y rápida, repitiendo esta misma estructura sucesivamente. En cada variación, Widor explora los distintos recursos y registros del clarinete, pasando de fraseos dulces y oscuros a momentos de brillo y dinamismo. El carácter, que va de lo íntimo a lo extrovertido, refleja el tipo de virtuosismo que buscaba Widor en esta pieza: no solo la agilidad técnica, sino la capacidad para expresar ideas musicales contrastantes y evocadoras.

Del cabaret al circo

También en París, aunque seis décadas más adelante, nació y vivió Francis Poulenc (1899-1963), uno de los compositores más versátiles del siglo XX. Su popularidad creció al vincularse con el grupo de Les Six (Los Seis), conformado por Darius Milhaud, Arthur Honegger, Georges Auric, Louis Durey, Germaine Tailleferre y el propio Poulenc. El término lo acuñó el crítico Henri Collet en su artículo Los cinco rusos, los seis franceses y el señor Erik Satie (1920), en el que agrupaba a estos compositores como parte del movimiento de la ‘nueva música francesa’ que «reaccionaba de forma contundente frente al Romanticismo alemán de Wagner o la orquestación cromática y exuberante de Debussy» (Encyclopedia Britannica, 2012).

Si bien cada compositor desarrolló su estilo musical de manera muy propia, sus fuentes de inspiración provinieron del circo, el music-hall y el cabaret, concibiendo el arte musical como algo más cercano al público y a la vida cotidiana de una ciudad como París, subrayando lo simple, lo claro y lo humorístico. De los seis, Poulenc abrazó este ideario de forma rotunda: su Sonata para clarinete y piano es un reflejo de ello; fue estrenada por Benny Goodman y Leonard Bernstein.

El primer movimiento, Allegro tristemente, deja ver esa suerte de pirotecnia y carácter espectacular, humorístico e irónico, con cambios súbitos que evocan un espíritu lúdico. Repentinamente la atmósfera se entristece con una sección lenta, para luego volver al tema vibrante del inicio. El segundo movimiento, profundamente emotivo, es una Romanza en la que dialogan piano y clarinete con un motivo melódico sencillo y conmovedor. Finalmente, el tercer movimiento retoma el carácter brillante, circense y explosivo.    

La orilla latinoamericana

Aterrizamos brevemente en Venezuela para descubrir una nueva faceta del clarinete que hasta ahora no habíamos escuchado. Nos encontramos frente a un clarinete solo, pero, además, se trata de un instrumento mucho más pequeño del que habíamos visto hasta ahora: el clarinete piccolo en mi bemol, o requinto, protagonista del Registro de pajarillo, una obra del clarinetista, compositor y pedagogo venezolano Jorge Montilla (n. 1970).  

La pieza evoca el golpe de pajarillo, uno de los aires típicos del joropo venezolano, que se caracteriza por su virtuosismo y por el lucimiento instrumental. Tradicionalmente es interpretado por el conjunto de arpa, maracas y cuatro llanero, pero, en este caso, el clarinete encarna todo el conjunto. Así, el instrumento introduce una tonada que nos lleva a las llanuras venezolanas y rápidamente desemboca en pasajes muy veloces que se mueven a ritmo de danza. Lo que más sorprende es el contrapunto magistral entre líneas graves y agudas que se sobreponen como si fuesen dos voces que dialogan. La pieza es una muestra de la flexibilidad del clarinete y un homenaje a la riqueza musical de la región.

Jazz en forma de sonata

Entre Londres y París se desarrolló el genio musical de Joseph Horovitz (1926-2022), compositor y director nacido en Viena en una familia judía que emigró a Reino Unido para escapar de la persecución nazi. Horovitz estudió en el New College of Music de Londres con Gordon Jacob y se formó en París con la gran Nadia Boulanger. Una de sus obras más populares es la Sonatina para clarinete y piano Op.27, que, como otros de sus trabajos, refleja su fascinación por el jazz. La pieza para clarinete es una de las grandes genialidades del repertorio, exigente para los intérpretes, adorada por el público.  

Escrita en la tradicional estructura de tres movimientos, rápido - lento - rápido, el primero de ellos presenta una melodía lírica y de profunda belleza sobre un piano de movimiento ondulante; más adelante, empiezan a destellar las armonías que beben del jazz, el ritmo complejo y sincopado, típico de ese lenguaje, así como líneas melódicas de carácter improvisatorio. El segundo es una larga cantinela con una armonía sombría, mientras que el tercer movimiento, allegro, con brío, está influenciado por el ragtime, en el que el clarinete baila y canta al mejor estilo de Benny Goodman. Es un final en el que ambos instrumentos se divierten rítmica y melódicamente.  

Aterrizaje en los Andes

Para finalizar este viaje, el clarinete aterriza en territorios conocidos y llega hasta aquí con el fin de redescubrir la belleza e inmensidad del continente latinoamericano. Lo hace con la obra más nueva de este programa: Andes, una suite para clarinete y piano del trompetista y compositor colombiano Daniel Alberto Moreno (n 1992). Moreno es uno de los nombres más prolíficos del panorama compositivo nacional en la actualidad, y su música ha sido interpretada por las principales orquestas y bandas sinfónicas del país, así como por ensambles y solistas internacionales.  

En sus propias palabras, Andes «busca transmitir la esencia y la diversidad musical de América Latina a través de tres movimientos basados en paisajes y ritmos de la cordillera» (Moreno, 2022). Eligió el clarinete fascinado por «sus posibilidades técnicas, sus articulaciones y su capacidad expresiva», pero también animado por un amor del pasado.

La obra comienza con Ojos del Salado, un movimiento que nos remite al volcán homónimo situado entre Chile y Argentina. Lo hace a través del tango, con su espíritu fogoso, sus articulaciones y acentos propios «representando la fuerza e intensidad del volcán con ritmos marcados y líneas melódicas apasionadas» (ibidem). El segundo movimiento, Bosques de niebla, está basado en el ritmo de pasillo y evoca los bosques que abundan en Colombia. La música es sutil, envolvente y delicada como la neblina. Finalmente, el tercer movimiento, Yaracuy, nos traslada a la región del mismo nombre en Venezuela a través de un merengue típico venezolano. Ritmos complejos y fraseos rápidos confluyen en este movimiento final enérgico que invita al baile y a la celebración.  

Andes es un cierre perfecto que no solo rinde homenaje a este territorio tricolor, sino que culmina este viaje musical del clarinete en pleno corazón del nuevo mundo, en un lugar donde su pulso late fuerte, y su sonido es ícono y emblema.

Irene Littfack Neira. Comunicadora social y clarinetista formada en la Pontificia Universidad Javeriana, y magíster en Periodismo Cultural por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Con más de una década de experiencia en comunicación, periodismo musical y relaciones públicas, fue integrante de la Banda Filarmónica Juvenil de Bogotá y seleccionada en la Serie de los Jóvenes Intérpretes del Banco de la República. Ha trabajado en instituciones culturales como el Teatro Real de Madrid, Ibermúsica, el Banco de la República y el Instituto Distrital de las Artes, y ha colaborado con medios como El Espectador, Cambio, Ritmo, Bachtrack y Tempo. 

Imagen principal Media
Retrato a color de Víctor Suárez, usando un traje azul, sentado en un banco, tocando el clarinete
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