Concesión Burila como Merced de tierras y Sociedad Anónima
Corrales Área de la Compañía Burila y Área reclamada por la Compañía
En. Alexander Betancourt Mendieta. (2008). Policromía de una región. Procesos históricos y construcción del pasado local en el Eje Cafetero. (1° edición).
Pereira: Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero - Alma Mater, 141
En el mapa se observa una especie de paralelogramo (en línea roja), de una extensión de 129.276 hectáreas, declaradas como propiedad de Burila, zona en que quedaban incluidas las actuales poblaciones de Zarzal, Sevilla, Caicedonia, Pijao y Génova, más los terrenos de la jurisdicción de Armenia y Calarcá al sur del río Quindío. Sin embargo, desde el mismo año de 1884 los colonos que tenían cultivos en tierras baldías, y que eran denunciantes de estas, interpusieron una demanda aduciendo que la Sociedad Burila se había apropiado de la parte oriental de la cordillera de los Pijaos, que era una amplia extensión baldía hasta la cordillera Central, con lo que lesionaban los intereses de la Nación y de los colonos que se hallaban en la región. Lo cierto fue que Burila solo era propietaria de un área (en color azul) de 18.950 hectáreas, en la que se hallaba la población de Sevilla.
La última acción de poblamiento en la Hoya del Quindío tuvo una connotación comercial en la que predominaron los intereses de los propietarios de las tierras baldías. Esta modalidad ha sido denominada poblamiento comercial120o empresarial por responder a la iniciativa privada el realizar transacciones mercantiles de venta de predios urbanos y rurales localizados en sus propiedades.
De nuevo aparece la figura de las concesiones, que, si bien fueron realengas por origen, fueron aportadas como capital en la conformación de la Sociedad Burila121, creada en Manizales en 1884 y que tuvo un objetivo comercial inmobiliario de valorización de lotes. La concesión realenga de Burila fue otorgada por la Corona en 1641 a los hermanos Juan Jacinto y Francisco Palomino y llegó por herencia a Lisandro Caicedo122, empresario territorial caucano, quien en 1884 aporta estos terrenos como principal accionista de la nueva Sociedad Burila especialmente dirigida a la explotación de las minas y las salinas de los terrenos concesionados al igual que estimular su poblamiento, reservándose el derecho de la propiedad y cualesquiera otras especulaciones con la apropiación y valorización de las tierras y su comercialización.
Para 1641 la concesión encontró límite en la serranía de los Pijaos, lo que significaba un área de 18.950 hectáreas que posteriormente englobó la población de San Luis, hoy Sevilla (ver mapa color azul). Sin embargo, para 1884 los accionistas reclamaron que este límite realmente se extendía hasta la parte oriental de la cordillera central en la Provincia del Quindío123, haciendo parecer que era allí donde realmente se ubicaba la serranía de los Pijaos. Esta interpretación de límites hizo que la Sociedad Burila demandara como propiedad una extensión de 129.276 hectáreas -zona demarcada en el mapa como una especie de paralelogramo (en línea roja), en la que quedaban incluidas las actuales poblaciones de Zarzal, Sevilla, Caicedonia, Pijao y Génova, más los terrenos de la jurisdicción de Armenia y Calarcá al sur del río Quindío.
Desde el mismo año de 1884 los colonos que tenían cultivos en estas tierras baldías, y que eran denunciantes de estas, interpusieron una demanda aduciendo que la Sociedad Burila se había apropiado de la parte oriental de la cordillera de los Pijaos, que era una amplia extensión baldía hasta la cordillera Central, hecho que para ellos no solo lesionaba sus derechos de colonos de buena fe sino también los intereses de la Nación. Ante la no claridad de los títulos de posesión, esta Sociedad entró en conflicto con los colonos en un largo litigio de medio siglo que finalmente terminó en favor de los colonos.
Catarino Cardona: abogado de los colonos contra la Sociedad Burila
Al amparo del presunto dominio sobre la tierra, La Burila124 tuvo la potestad de ceder o traspasar la propiedad y en general velar por la ocupación de sus terrenos, para lo cual se hizo acompañar de autoridades locales en la tarea de informar a los colonos sobre la supuesta ilegalidad de invadir predios ajenos y en consecuencia conminarlos a desalojar, comprar o a convertirse en meros arrendatarios. Quedaba así planteado el conflicto de posesión legal, que fue intenso y prolongado en el territorio de Calarcá y, en ocasiones, violento. Además de los litigios legales, Burila pretendió apoderarse del manejo de las juntas pobladoras encargadas de las adjudicaciones en Colón (Pijao) y Génova, al igual que el cobro de arriendos a los colonos por las tierras ocupadas si no accedían a sus pretensiones. Paralelamente, Burila adelantó su política comercial de venta de tierras, reclamación de propiedades y otorgamiento de terrenos en San Luis (Sevilla), Colón (Pijao) y Caicedonia.
No obstante, la expedición de la Ley 85 de 1920 que favoreció la adjudicación gratuita de los terrenos baldíos cultivados, el abogado Catarino Cardona125, en representación de cerca de mil colonos, envió al Presidente de la República y al Ministro de Obras Públicas un memorial solicitando la derogatoria del reconocimiento a Burila como la única propietaria de los terrenos. El conflicto continuó hasta el año de 1930 cuando el Gobierno Nacional determinó que los cultivadores podían solicitar las adjudicaciones de los baldíos a que creyeran tener derecho, acción que significó para Burila su incapacidad de defender en los estrados judiciales la autenticidad de los títulos legales sobre las propiedades en litigio.
Desarrollos poblacionales de Burila: Sevilla y Caicedonia
Plano Croquis Región Burila. (s.f).
En: Valencia Llano, Albeiro. (1994). Colonización, fundaciones y conflictos agrarios
(Gran Caldas y norte del Valle)
Manizales: Imprenta Departamental de Caldas, 107
San Luis (Sevilla) enfrentó desde sus comienzos fundacionales la recia presencia de la Sociedad Burila en un dilatado conflicto por la posesión legal de las tierras que le pertenecían notarialmente a esta; por el contrario, con Calarcá, Colón y Génova los conflictos giraron en torno a la posesión indebida de los terrenos por la Sociedad, que no pudo demostrar en estrados su titularidad.
Heraclio Uribe Uribe126, hermano del general Rafael Uribe Uribe127, propició con otros migrantes la fundación de San Luis en 1903 (Sevilla 1915)128 en terrenos de Burila, la cual tuvo como consecuencia litigios de Burila con la junta pobladora por su actividad adjudicataria de solares. Los colonos persistieron en sus pretensiones de reafirmar sus derechos de posesión y obtuvieron del Concejo de Bugalagrande su pronto reconocimiento como corregimiento en 1903; posteriormente, Burila accede a donar 200 fanegadas a la zona urbana de San Luis, pero sigue con su actividad comercial en la zona rural.
Simultáneamente se estaba dando un asentamiento en el sitio de Cuba viejo, equidistante de Armenia y San Luis. Ante la necesidad de contar con un sitio cercano de abastecimientos, sus habitantes le plantearon a la Sociedad Burila129establecer allí una población mediante la compra de mejoras. La Sociedad aceptó la propuesta y ordenó el levantamiento de sus planos; en agosto de 1910 se protocolizó la fundación de Caicedonia130, en honor de la familia Caicedo como poseedora de los terrenos. Fue un caso de urbanismo planificado por la misma Sociedad, la cual corroboró las condiciones del clima, su salubridad y topografía y en consecuencia señaló la ubicación de un lote de 4.000 fanegadas en el que confluyeran las vías provenientes del Tolima, Valle del Cauca y Antioquia y los ríos Barragán y Quindío. En concreto se asignaron 400 fanegadas para el área urbana y el resto para adjudicación gratuita a los nuevos pobladores.
Parcelación de latifundios: La Tebaida y Ulloa
Carta geográfica del departamento del Valle del Cauca. (1927)
Instituto geográfico de Kummerly & Frey - Talleres Gráficos del Banco de la República
En esta carta se muestra la zona de la Hoya del Quindío. Aquí figuran todas las poblaciones que fueron objeto del poblamiento espontáneo, más aquellas en las que el énfasis estuvo dado por el poblamiento comercial: Sevilla, Caicedonia, La Tebaida y Sucre
Una segunda variante del poblamiento empresarial fue la parcelación de las tierras, que tuvo a su vez dos alternativas: una emprendida por un hacendado interesado en conformar un enclave urbano en dominios de su propiedad y con la idea de mantener asegurada la concentración de la tierra y constituir unidades productivas con los dueños de las parcelas en torno al cultivo del café. La otra, mediante la acumulación de tierras en cabeza de un terrateniente con la finalidad de dividirlas en lotes urbanos y rurales y venderlos directamente a los interesados, por lo general migrantes procedentes de diferentes regiones del país.
En supuestos dominios de Burila, Luis Arango Cardona, autor del libro ―"Recuerdos de la Guaquería en el Quindío”, compró un título de adjudicación por 671 hectáreas de terrenos baldíos ubicados en el paraje La Tebaida131 e inscrito en 1908 ante el Ministerio de Obras Públicas para evitar conflictos de posesión con esa Sociedad. En estos terrenos estableció una hacienda cafetera y en atención a una ambición familiar de fundar un pueblo se procedió a la medición de un lote y trazado de calles y carreras y posterior venta de solares ofrecidos a sus trabajadores. De esta iniciativa surgió La Tebaida132 en agosto de 1916133, considerada como el enclave que aseguró la mano de obra requerida para el cultivo del café en la hacienda de los Arango Cardona.
Más al norte, en predios de Alcalá (antigua La Balsa y refundada en 1917) se estaba gestando un nuevo asentamiento por parte del terrateniente Leocadio Salazar134 bajo la consigna: ―Colonos, por cada día de trabajo les doy un lote donde lo quieran. Salazar acaparó tierra a bajos precios, puesta en venta como fincas o lotes a migrantes provenientes de Boyacá, Santander, Antioquia y Caldas y que arribaron a esta región, en gran parte como trabajadores de la construcción del ferrocarril de Caldas, y otros atraídos por los anuncios radiales acerca de la venta de tierras con facilidades de adquisición. Surgen de este negocio inmobiliario las poblaciones de Villa Sucre (1927, Ulloa)135 y el caserío de Arabia en 1928, conformado en corregimiento de Pereira en 1934 y localizado en la banda derecha del río Barbas, enfrente de Sucre y cerca al sitio donde confluyen actualmente los departamentos del Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.
Del libro de Francisco Cifuentes (p.p. 305-309)136 se ha extractado el siguiente fragmento de su entrevista Jesús Arango Cano, hijo del fundador Luis Arango Cardona
Sobre la Fundación de La Tebaida.
- Doctor, en primer lugar, me interesa que usted, como hijo del fundador de La Tebaida, nos cuente algo acerca de la procedencia de su familia. ¿De dónde venían, de qué región, de qué municipalidad, porque, de todas maneras, por ahí empieza la historia de lo que hoy en día es el municipio de La Tebaida? R- La familia de mi padre, lo mismo que la de mi madre, eran de Antioquia.(...)
Mi padre nació en Manizales. Él estaba muy pequeño cuando toda su familia se vino para Armenia. De este grupo se fueron mi papá y su padre Gabino para La Tebaida. Posteriormente Emilio, Pedro y Misael se fueron para la misma región y allí comenzaron a tumbar todo ese bosque. Entonces le surgió a mi papá la idea que sería interesante fundar una población, porque ese era un camino, llamado en ese tiempo Camino Real. Era un cruce de caminos. Le pareció que podía ser importante, una ciudad con mucho futuro. Fue por eso por lo que él y su hermano Pedro decidieron fundar un pueblo y lo hicieron. Ellos mismos trazaron las calles, hoy conservan el mismo trazado. Esto fue alrededor de 1915 y 1916. Mi padre tenía una concepción moderna de las ciudades; pues vemos hoy unas calles perfectamente bien trazadas y amplias. En ese tiempo tenían que ser la sensación ya que tenían más o menos el doble de lo que tienen las calles de Armenia.
Regaló algunos lotes para el colegio, para la iglesia, para el cementerio, para la plaza. Luego vino el nombre. Se abrió un concurso y quien se lo ganara con el nombre escogido le daban una moneda de oro. Y fue así como surgió el nombre de La Tebaida. Y hoy vemos nosotros, los hijos y nietos con gran satisfacción, que los sueños de mi papá se están realizando, porque La Tebaida es una de las ciudades más progresistas del departamento del Quindío.(...)
Referencias bibliográficas
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