Animadversiones heredadas y aprendidas
Mapa del Teatro de la Guerra - 1877
Región fronteriza entre los Estados de Antioquia y Cauca: escenario de la Guerra de 1876
Uno de los escenarios de la Guerra de 1876 fue la zona localizada entre Manizales y Cartago, de reciente poblamiento y colindante con la Montaña del Quindío, en donde solían refugiarse los desertores y renuentes a enrolarse en los ejércitos
En la segunda mitad del siglo XIX fueron recurrentes las guerras civiles85; 1860, 1876 y 1885 que tuvieron teatros bélicos en las zonas de frontera entre los estados del Cauca y Antioquia y que hicieron de Manizales un fortín militar y a la vez económico, político y social. Los escenarios bélicos eran aislados y afectaba a poblaciones como María. Era conocido que en las inmediaciones del camino del Quindío86 se refugiaban los desertores de los ejércitos y los renuentes a ser incorporados.
En la guerra de los Mil Días87, principios del siglo XX, Manizales volvió a ser plaza importante para las operaciones militares que se daban en zonas aisladas en el Quindío y en el Tolima; y ante la presunción de que sería un conflicto corto, los grupos en contienda se acomodaron para sus propios beneficios. Sin embargo, la duración mayor que tuvo la guerra llevó a que la población88 se afectase con las contribuciones forzosas, las expropiaciones, el alistamiento o reclutamiento y el mayor acoso hacia los desafectos con alguna de las partes en conflicto
Contemporáneamente se daba también el conflicto con la sociedad Burila89, en donde los colonos se enfrentaron por las vías legales o no legales en defensa de las tierras que habían presumido eran baldías. No obstante que hacia los años treinta los colonos habían finalmente visto resarcidos sus esfuerzos por la posesión de sus tierras, las heridas de la confrontación quedaron latentes, como también quedaron latentes las secuelas dejadas por las guerras arriba mencionadas.
De cuando en cuando se presentaban situaciones difíciles, de orden partidista, en torno a las hegemonías de los gobiernos, que fluctuaban entre la legitimidad y la violencia90 que insistían en mantener el poder y alejar a sus adversarios. Podría decirse entonces que en Caldas se sintió en esa primera mitad del siglo un ambiente de tranquilidad, que facilitó la coexistencia de las varias procedencias geográficas y que se reflejaba en el progreso de las distintas poblaciones.
En general, la violencia91 ha sido atribuida a la debilidad del Estado y su presencia en las regiones, la incorporación de las masas campesinas a las corrientes del mercado laboral, la recomposición de la dirigencia política con ansias de poder, el aislamiento geográfico de las regiones con relación a los centros poblados y la magnificación de la delincuencia.
La muerte de Gaitán y la división partidista
La presencia geográfica de los partidos políticos en Colombia en 1946
El mapa del bipartidismo en 1946 enseña la presencia conjunta de los dos grupos políticos en el país, que en el caso de la zona cafetera podría entrañar regiones afectas a un grupo u otro
Aunque eran muy localizadas estas rivalidades, bastó la ocurrencia del crimen del líder político Jorge Eliécer Gaitán92 el 9 de abril de 1948, día conocido como el bogotazo93, para que la animadversión entre liberales y conservadores alcanzara desde entonces su mayor nivel y se generalizara en Caldas, y con mayor intensidad en el Quindío, particularmente en su zona rural y en la región cordillerana. La violencia devino en una larga y pronunciada confrontación partidista que afectó la cotidianidad de la población caldense hasta el año 1964 cuando en el curso del gobierno de Guillermo León Valencia se extinguió el conflicto sangriento en el marco de El Frente Nacional94.
Tuvo lugar, preponderantemente, en las regiones cafeteras95 que habían sido de influencia del proceso de la colonización antioqueña o del poblamiento caucano (Caldas, Tolima y Valle del Cauca). En estas regiones la violencia fue tan dramática que entre 1946 y 1965 se registraron 144.388 asesinatos, 206.120 parcelas perdidas y 889.900 desplazados que se refugiaron en pueblos y ciudades. Este fenómeno marcó un alto en el camino en el desarrollo de Caldas, en particular en la Hoya del Quindío96 donde fue intensa la presencia de los bandoleros97, la concurrencia del homicidio, el robo a la propiedad y a la producción de café y la permanente zozobra sentida por la población. Al ser una zona epicentro de la producción cafetera y de la riqueza por ella generada, como también un cruce de caminos entre el Valle del Cauca y Tolima, de donde provenían las bandas forajidas, el fenómeno vivido en la región fue intenso y agudizado además por las motivaciones económicas.
Desde el ángulo demográfico, el comparativo entre los censos de población del Dane en 1951 y 1964 manifestaba que se dio un despoblamiento combinado en la cabecera urbana y el campo en Génova, Pijao, Filandia y Ulloa; un desplazamiento rural significativo (del orden de 44.000 habitantes) en Sevilla, Caicedonia, Calarcá y Armenia98; un mayor resguardo urbano y rural en Circasia, Montenegro, Quimbaya y Alcalá; la región entre Manizales y Pereira fue de abrigo urbano y rural para las poblaciones damnificadas, y una fuerte concentración urbana en Manizales, Pereira y Armenia (en conjunto 234.000 habitantes).
Por lo general, en la zona coexistieron los grupos delictivos asociados con los partidos políticos y los gamonales y sus respectivas áreas de operación; fue evidente el rol financiero de los intermediarios, en particular los fonderos y compradores de café, que intervinieron en la posesión de la tierra despojada o abandonada o vendida forzosamente; se acumulaba la posesión dolosa de las tierras en favor de terratenientes, en tanto que ciertos latifundios se atomizaban en pequeñas propiedades para minimizar los problemas laborales, y los perpetradores de la violencia fueron en su mayoría trabajadores rurales sin tierras.
Los desterrados y los cinturones marginales en las nacientes ciudades
Concentración geográfica de la violencia a finales de los años 40 y 50
La violencia política tendió a darse en la zona cafetera de Caldas, Valle del Cauca y Tolima y tuvo su mayor beligerancia hacia finales del decenio de los 50
La violencia fue considerada como un negocio en cuanto a la existencia de disimulados intereses mercantiles en el manejo del mercado de las tierras y las propiedades y de la compra y venta de la cosecha cafetera, asimilada como dinero en efectivo (Ortiz, 198599). Esta violencia se caracterizó por el desposeimiento de la propiedad de la tierra y el desplazamiento forzado de los campesinos y de residentes en los pueblos hacia centros poblados que les brindasen seguridad a sus vidas.
Se volvió nota común el abandono de las fincas y la huida de sus propietarios y familias y trabajadores hacia los poblados cercanos o centros urbanos como Armenia, Manizales o Pereira. En esta última ciudad se formó el barrio Cuba, que empezó como una solución transitoria al grave problema habitacional de miles de desplazados por la violencia política. Era una comunidad conformada por exiliados liberales de la primera ola de la violencia y los conservadores desplazados por los bandoleros que asolaron los campos del occidente caldense y del Quindío, con lo que se hicieron visibles nuevas problemáticas como la informalidad laboral y la subnormalidad urbana; otros desplazados más pudientes, o con expectativas de otro orden, migraron a las grandes ciudades: Cali, Medellín o Bogotá. Curiosamente, de estos flujos migratorios salieron las colonias de paisanos que habitaban en los diferentes sitios del país y que a la larga se convirtieron en comunidades que siguieron añorando sus sitios de origen.
Conforme a los citados censos de 1951 y 1964, las ciudades caldenses de Armenia, Manizales y Pereira pasaron de tener 222.000 habitantes en sus cabeceras urbanas a 462.000 en ese período prácticamente el doble en cerca de 13 años. Estas ciudades no estaban listas para recibir esa presión demográfica, ni contaban con la malla urbana, por lo que prontamente enfrentaron dificultades en la prestación de los servicios públicos básicos y la atención en educación y salud. Además, el esquema productivo era insuficiente para absorber el exceso de mano de obra, de ahí que se alimentase la informalidad. En resumen, el mapa demográfico cambió y se configuró un nuevo orden geográfico con énfasis en las ciudades intermedias como Manizales, Pereira y Armenia y que se hizo realidad en la segunda mitad del siglo.
Epílogo: despoblamiento y desarraigo
Localización de la violencia en 1962
La mayor concentración geográfica de la violencia se dio en las regiones cafeteras del Valle del Cauca, Caldas y Tolima desde finales de los años 40
Es paradójico que los migrantes hayan venido desde lejos a abrir montes y hacerse propietarios de las tierras trabajadas, hayan encontrado su medio de subsistencia y de prosperidad y progreso, hayan brindado a sus familias la estabilidad ambicionada, hayan sustentado en el café su actividad económica, y hayan sentado raíces que seguramente los alejaban de la idea de querer regresar a sus sitios de procedencia. Lo que se observaba era que ellos mandaban por sus familiares para reunirse de nuevo y no era raro que familias enteras llegasen a una vereda o a un pueblo para radicarse de manera definitiva. Pero la violencia los desarraigó y frustró esos sueños primarios al forzarlos a una nueva migración, ya no en busca de tierra sino de seguridad y de oportunidades mediante el trabajo y el estudio.
De manera que en Caldas, y en particular en el Quindío, el desarraigo produjo estancamiento en varios de sus municipios; frustró la actividad productiva por la fuga de los capitales dadas las condiciones reinantes; expulsó a muchos habitantes, varios de ellos muy promisorios para los propios pueblos en la formación de clase dirigente; y retrasó ostensiblemente el desarrollo. Lo de lamentar fue la pérdida del capital social por largo tiempo construido por parte de hombres y mujeres que tuvieron que desarraigarse y venir a otros lares. Se sumió así en una nueva pobreza la esperanza de los pueblos fundados por ellos.
Referencias bibliográficas
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