Lo que sucede en el Quindío con sus procesos literarios y con la construcción de una memoria viva en las obras de sus múltiples autores difiere muy poco de lo que sucede en otros departamentos del país. Se trata de una breve tradición que puede rastrearse a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando muchas de las aldeas colombianas firmaron los primeros documentos de fundación. Además, se impone en el escenario social la necesidad de nombrar, con la palabra, la dinámica de una vida cotidiana que se debate entre dos límites: lo rural y lo urbano. La palabra aparece como una manera de registrar un acontecer cotidiano en el que se registra la vida individual y colectiva, y en el que surge la preocupación por darle un orden a la vida civil. Por eso no extraña que la primera memoria escrita se ligue a la prensa local y a una serie de impresos en los que solía comunicar a unos pocos suscriptores lo que ellos ya sabían. Al fin y al cabo, eran vecinos y pequeño el mapa de sus aldeas. Pero narrar siempre ha sido una necesidad, así sepamos lo que nos van a contar.
El Quindío tiene en su territorio una lista de escritores tan variada como la tonalidad del verde de sus montañas, como la singularidad de sus palmas de cera, como el misterio que encierra el Camino del Quindío, ese sendero inhóspito que tanto asombrara los pasos del barón Von Humboldt en el siglo XIX. Esa variedad puede observarse en las obras de sus primeros escritores, en las novelas sentimentales de Arturo Suárez Dennis, uno de los primeros escritores del país en convertir su prolífica obra en una forma de club de lectura, para beneplácito de sus lectores sensibles; en la poesía irreverente y experimental de Luis Vidales, quien le enseñó al país a explorar lo lúdico y lo humorístico en los meandros del lenguaje; en las novelas de Jaime Buitrago, un educador que tuvo la lente puesta en los más necesitados, que nos hizo entender, desde temprano, qué significa ser marginal, qué implica vivir en las riberas de los ríos; en la poesía de Carmelina Soto, una mujer que decidió ser mujer en la delgadez de sus palabras; en los versos simples y sinceros del rapsoda Baudilio Montoya, un hombre que comprendió que escribir es como labrar la tierra; en las historias sencillas pero hondas de Adel López Gómez, en las que el mundo se narra como una costumbre de todos los días.
Cuando en 1966 se crea por ley el departamento del Quindío, durante el gobierno del presidente Guillermo León Valencia, ya existía una memoria escrita en la región y, especialmente, en Armenia, su capital y en municipios como La Tebaida, Calarcá, Montenegro, Quimbaya, Filandia y Salento. En esa memoria, que muestra sus primeros visos a finales del siglo XIX, confluyen todos los géneros literarios: la poesía, en la que se despliega una visión romántica del mundo; la narrativa, que da cuenta de las hazañas de la colonización, y la crónica, donde se tejen los relatos ancestrales de los quimbayas con las historias misteriosas de la guaquería. Era necesario que esa memoria se descubriese y empezara a divulgarse entre las generaciones recientes.
Uno de los primeros en hacerlo fue Alonso Valencia Zapata, cuyo libro Quindío histórico: monografía de Armenia (1955) se destaca por ser una especie de inventario de lo que se había hecho en la región durante algo más de cincuenta años. En esa obra se registra con minucia los primeros esfuerzos editoriales en materia de periodismo y el registro de aquellos documentos que le dieron carta civil y administrativa a Armenia, como parte de la región del Gran Caldas. Luego vendría el libro ABC de la literatura del Gran Caldas (1997), obra en la que Adel López Gómez, uno de los escritores más reconocidos del país, se detiene a comentar las obras literarias más destacadas de la región. Esta obra fue publicada por la Universidad del Quindío, institución educativa en la que se fortalecieron algunos programas académicos de licenciatura que impactaron el sistema educativo del departamento y empezaron a realizar estudios sistemáticos sobre la historia y la cultura de la región. De allí proviene el legado del profesor, poeta e investigador Carlos Alberto Castrillón.
No es posible imaginar una cartografía literaria del Quindío sin la figura del profesor Carlos Castrillón. Su labor como escritor, editor y estudioso de la literatura de la región data de la década del ochenta, cuando en compañía de los escritores Umberto Senegal y Juan Aurelio García crearon la Revista Kanora y el proyecto editorial Sonorilo. El profesor Castrillón se empeñó en estudiar la literatura del Quindío y en hacer una especie de trabajo arqueológico de lo que se había hecho en la región. Como profesor de las universidades del Quindío y Tecnológica de Pereira, también como director del grupo de investigación Dilema, aprovechó sus cátedras para estimular y orientar entre los jóvenes trabajos de investigación sobre autores y obras. Gracias a su quehacer se volvió costumbre hablar de autores como Baudilio Montoya, Carmelina Soto, Bernardo Pareja, Antonio Cardona, Humberto Jaramillo, Agripina Restrepo, Jesús Arango y Juan Restrepo, entre otros. La revaloración de estos autores a la luz de los estudios académicos derivó, sin duda, en la creación de la Biblioteca de Autores Quindianos, un encomiable proyecto editorial de la Universidad del Quindío y la Gobernación del Quindío, iniciado en 2010, cuyo inventario en la actualidad se acerca a las cincuenta obras. En esta colección se distinguen los cinco volúmenes que se han publicado bajo el arbitrio de la Academia de Historia del Quindío, donde es justo reconocer el esfuerzo intelectual de Gonzalo Alberto Valencia, Jaime Lopera y Olga Cadena.
Las escrituras del Quindío hoy se encuentran robustecidas gracias a la tradición y al empeño de sus autores por mantenerlas activas: en Calarcá se sigue celebrando cada año el Encuentro de Escritores Luis Vidales, como una manera de estimular el diálogo cultural con el país; continúa el sólido proyecto editorial Cuadernos Negros de Bibiana Bernal; está vivo el humor en las crónicas de Libaniel Marulanda y en la poesía de Juan Aurelio García; persiste el rigor crítico en el trabajo periodístico de Ángel Castaño y en las entrañables historias del novelista José Nodier Solórzano; está presente la realidad del país en las admirables historias sin fronteras de las escritoras Gloria Cecilia Díaz, Susana Henao Montoya, Samaria Márquez y Gloria Chávez Vásquez; existe un Quindío en otros países, sobre todo en las novedosas narrativas de Alister Ramírez Márquez y Joaquín Botero Berrío. Finalmente, seguirá nutriéndose la memoria escrita del Quindío en sus autores más jóvenes: Yeni Zulena Millán, Juan Felipe Gómez, Sara Zuluaga, Jerónimo García, Juliana Gómez y José Rodolfo Rivera. Sin memoria es difícil darle cuerpo a una región cuya imagen, a la manera de un caleidoscopio, se refracta en la palabra viva de sus escritores.
Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales
Luis Vidales es uno de los poetas quindianos con más prestigio y reconocimiento en el país, después de que en la década del veinte hiciera parte de la vanguardia poética que le dio un rumbo distinto al desarrollo de nuestra literatura. Su propuesta poética, condensada en obras como Suenan timbres (1926) y La obreriada (1978), se vincula a los escritores y artistas más renovadores de las primeras décadas del siglo XX: León de Greiff, Luis Tejada y Ricardo Rendón. Cuando el escritor José Nodier Solórzano echó a rodar en 2007 el Primer Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, sabía que sería el momento para convocar en Calarcá, la tierra de Vidales, a escritores y poetas de la diversa geografía del país. La idea era darle a la palabra un lugar de privilegio y a la creación literaria, un escenario de diálogo y discusión. Para ello se contó con el apoyo de la alcaldía, el Consejo Departamental de Literatura, el taller Relata Quindío y diversos gestores culturales del municipio. Uno de sus primeros invitados fue el profesor y novelista Fabio Martínez, quien de inmediato bautizó a Calarcá la Ciudad Literaria de Colombia.
A lo largo de los años, el evento se realiza a partir de campos temáticos específicos y ha contado con promotores como Jaime Lopera; Carlos Fernando Gutiérrez, director de Relata; José Rodolfo Rivera; Juan Felipe Gómez; Libaniel Marulanda y Cruz Ángela Cardona, directora de la fundación Torre de Palabras, quienes se encargaron del segundo encuentro que giró en torno a la novela histórica. Luego le siguieron nuevamente Libaniel Marulanda, Juan Felipe Gómez Cortés y Carlos Alberto Castrillón para la tercera versión que tuvo como protagonista el cuento. Después vendrían otros gestores a fortalecer la programación cultural de los eventos, como Ángel Castaño y Katherine Rendón. Adicional al repertorio de autores que ha promovido cada encuentro, se suman los participantes e invitados, representantes del arte, la música, las letras, el cine, el teatro y otras manifestaciones artísticas. Entre los invitados se recuerdan: Umberto Senegal, William Ospina, Daniel Ferreira, Pablo Montoya, Piedad Bonnett, Federico Díaz Granados, Julio César Londoño, Florence Thomas, Omar García, Santiago Gamboa, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Carlos Alberto Castrillón, Rubén Mendoza, Edson Velandia, Susana Henao, Juan Miguel Álvarez, Gustavo Colorado, Harold Trompetero, Fernanda Trías, Eliana Sepúlveda, Ángel Castaño, Tomás González, Juan Aurelio García, Pilar Lozano, Alfredo Molano, Roberto Burgos Cantor, Juan Manuel Roca, Alberto Salcedo Ramos, Cristian Valencia, Rigoberto Gil ,Yeni Zulena Millán, Elías Mejía, Esperanza Jaramillo, Omar Ortiz y los caricaturistas Matador, Vladdo y Feroz.
Si bien en la actualidad se pueden encontrar autores y artistas de todos los rincones del país, en un principio solo se incluyó a autores de los departamentos vecinos del Tolima, Valle del Cauca, Caldas y Risaralda. En el marco del XI Encuentro de Escritores, José Nodier Solórzano comunicó que el impacto del evento sería mayor, más allá de mapa de Calarcá. Fue cuando se dio paso a otros escenarios de encuentro como las universidades del Quindío y La Gran Colombia y los municipios de La Tebaida, Quimbaya y Caicedonia. En la actualidad, el Encuentro se lleva a cabo de manera simultánea en diferentes municipios del Quindío en los que se incluyen escenarios no convencionales y una agenda variada que va desde la narrativa y la poesía, hasta el periodismo y el trabajo audiovisual.
Referencias:
Agudelo Arcila, C. A. (22 agosto, 2019). Calarcá celebra de nuevo a Luis Vidales. Las dos orillas. https://www.las2orillas.co/calarca-celebra-de-nuevo-a-luis-vidales/
Corónica. (s.f.). Memorias del encuentro nacional de escritores Luis Vidales 2016, literatura y artes visuales [entrada blog]. Blog Revista Corónica. https://blog.revistacoronica.com/2016/09/memorias-del-encuentro-naciona…
Corónica. (s.f.). Encuentro nacional de escritores Luis Vidales, agosto 29 al 3 de septiembre [entrada blog]. Blog Revista Corónica: https://blog.revistacoronica.com/2016/08/encuentro-nacional-de-escritor…
Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales. (junio, 2009). II Encuentro Nacional De Escritores "Luis Vidales", Novela histórica [presentación evento]. https://es.scribd.com/document/15982161/II-ENCUENTRO-NACIONAL-DE-ESCRIT…
Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales. (junio, 2010). II Encuentro Nacional De Escritores "Luis Vidales, El Cuento [presentación evento]. https://es.scribd.com/document/32482284/III-Encuentro-Nacional-de-Escri…
Proclama. (4 febrero, 2011). IV Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales 2011. Proclama del Cauca y Valle. https://www.proclamadelcauca.com/iv-encuentro-nacional-de-escritores/
Vidales, C. (14 junio, 2008). Luis Vidales [entrada blog]. Blog de Carlos Vidales. http://luisvidales.blogspot.com/2008/06/primer-encuentro-nacional-de-es…