Como parte del proceso de restauración del Claustro de San Agustín de Tunja, el Banco de la República ha puesto en marcha estrategias de divulgación y apropiación de este Bien de Interés Cultural, por medio de diferentes contenidos, conferencias, talleres y seminarios en torno a la importancia de este inmueble, del cuidado del patrimonio y sobre los museos de sitio.
Ecos del claustro, es una producción sonora compuesta por 10 cápsulas, que da cuenta de la riqueza e importancia del Claustro San Agustín, declarado Bien de interés Cultural de la Nación. Estas narraciones incluyen entrevistas con personas representativas del lugar, expertos y estudiosos que resaltan la importancia de los eventos y vidas que han pasado por este lugar de arquitectura colonial.
Llegan los Agustinos
Muchas cosas tuvieron que pasar para que el Claustro de San Agustín pudiera erigirse en Tunja en 1610. Para ese momento, más de 60 años de insistencia habían pasado para que los monjes pudieran instalarse.
La fe está pintada en la pared
La evangelización fue uno de los mayores retos de la colonia en Tunja y lograr su doctrina no fue tarea fácil. Y los agustinos lo resolvieron con arte: pintando las paredes de su claustro.
La beata por todos conocida
La religiosidad se convirtió en una de las pocas opciones de vida de las mujeres tunjanas en la colonia. Y entre todas ellas, Antonia de Cabañas se convertiría en un modelo a seguir para toda una generación.
De monjes a enfermeros
Con los cambios sociales que llegaron tras la independencia de Colombia, el Claustro de San Agustín comienza una nueva historia: salen los agustinos y entra el hospital de Tunja.
El fantasma de las escaleras
En un edificio con más de 400 años de historia es imposible que no haya fantasmas, o al menos, eso dicen. Y el Claustro de San Agustín no es la excepción.
Vigilar y castigar
Un viraje inesperado vivirá el Claustro de San Agustín en 1866. De ser un recinto para el cuidado, pasará a ser el lugar más temido de Tunja cuando allí se instale el Panóptico de la ciudad.
Vidas de presos
muchas personas vivieron en las celdas del Panóptico de Tuja. Algunos llegaban para rehabilitarse y otros para nunca irse.
El redescubrimiento de San Agustín
Tras ser una de las cárceles más temidas de Colombia, El Claustro de San Agustín estaría abandonado por 20 años en los que casi desaparece. Hasta que un estudiante curioso puso su atención en él.
Un claustro lleno de niños
Nunca había habido tanta alegría en el Claustro de San Agustín: con la llegada del Banco de la República y su sede cultural, el recinto se convierte en un templo de las artes y el conocimiento.
Un nuevo lugar para encontrarse
El Claustro se está tomando una pausa para renovarse. Cuando sus puertas vuelvan a abrirse, los tunjanos tendrán uno de los lugares más imponentes de la ciudad para encontrarse y conocerse.