Entre los inmuebles patrimoniales de arquitectura colonial que el Banco de la República preserva, el Claustro de San Agustín se destaca como uno de los más antiguos y complejos. Se trata de un conjunto arquitectónico y conventual agustino, que se empezó a construir en 1586 y se concluyó en 1659, un templo de bóveda carpanel, espadaña barroca y una escalera monumental que se inspiró, al parecer, en modelos sevillanos. 

Hasta 1967, año en que un sismo lo destruyó en un 60 por ciento, el Claustro funcionó como hospital, cuartel del ejército y penitenciaría. Tras su devastación y dada su importancia patrimonial, el Banco de la República asumió su restauración total en 1979, esa primera intervención se extendió por cinco años e incluyó la reconstrucción de las áreas faltantes, la intervención de la pintura mural y de la decoración barroca que adorna la nave del templo, las celdas y la escalera.

En 1984 el Colegio de Boyacá entregó en comodato el Claustro al Banco de la República, quien desde ese año lo administra como su sede cultural en Tunja. En 2004 se efectuó su permuta definitiva y el Claustro pasó a ser propiedad del Banco. En la actualidad está declarando por el Ministerio de Cultura como un Bien de Interés Cultural del ámbito Nacional.

Por su condición de inmueble patrimonial de conservación integral debido a sus características arquitectónicas, tipológicas y de importancia histórica para la sociedad, con la segunda intervención que inició en 2018 —la primera se realizó en 1979— el Banco de la República busca mantener, proteger y salvaguardar el inmueble. Al mismo tiempo adecuarlo plenamente como centro cultural y museo de sitio.

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Claustro San Agustín del Banco de la República en Tunja, selección fue publicada en el libro Banco de la República. Arquitectura, cultura y patrimonio, publicado en 2017.