Resumen
La red cultural del Banco de la República en Colombia
Tipo de espacio

📸 Ojalá al scrollear pudiéramos viajar en el tiempo…

Pero, mientras inventan la máquina del tiempo, tenemos las fotografías de la Biblioteca Luis Ángel Arango para acercarnos a otras épocas. En ellas aparecen la hemeroteca, la fachada, las filas para solicitar libros y esas antiguas terminales de consulta que nos dejan asomarnos a cómo se vivía la BLAA años atrás.

Y aunque cambian las formas, cambian las tecnologías y cambian los espacios, hay algo que permanece: esta biblioteca sigue siendo el lugar para encontrarnos con los libros, las ideas, el conocimiento y la cultura como un refugio. 

Hoy se nos metió la Sala de Conciertos en el corazón 😍

Hace un tiempo les propusimos a los asistentes de la Sala, completar la frase: La Sala de Conciertos para mí es… Y, de su puño y letra, recibimos recuerdos, palabras y pequeñas historias.

Algunas de esas notas nos muestran la Sala como una experiencia inolvidable, un lugar de paz, un espacio para compartir en familia, encontrarse con la música y crear recuerdos.

✨ Dinos qué signo eres y te diremos qué pieza del Museo del Oro eres ✨

Hay quienes tienen un alma guerrera, quienes viven buscando nuevos mundos, quienes necesitan tenerlo todo bajo control y quienes sienten que pertenecen un poquito al mundo de los sueños. Y sí, probablemente tu signo tenga algo que decir al respecto.

Aquí nos pusimos a jugar con la astrología y con algunas de las piezas del Museo del Oro para imaginar qué pasaría si cada signo pudiera convertirse en una pieza de la colección. El resultado: un encuentro entre transformaciones,constelaciones, animales, seres humanos y mundos espirituales.

El tiempo pasa, el Salto de Tequendama cambia, pero su belleza sigue viva en nuestra memoria. Así de bonito es volver a mirarlo 💚

Para las y los muiscas, el Salto estaba ligado al mito de Bochica. Siglos después, viajeros, artistas y fotógrafos encontraron en sus aguas, sus rocas y su inmensidad una forma de contar el territorio.

Alexander von Humboldt fue uno de ellos. Fascinado por el Salto, calculó que medía 175 metros, aunque su altura real es de 157. Su representación circuló en distintas versiones y hasta se comercializó como reproducción artística, ayudando a convertir el Tequendama en un referente del paisaje colombiano del siglo XIX.

🏺A veces es mejor despojarse de lo que sobra que seguir cargándolo y dejar que pese

Porque hay cosas que alguna vez estuvieron con nosotros, pero que con el tiempo descubrimos que ya no nos pertenecen. 

Soltarlas puede sentirse como perder una parte de lo que somos, aunque a veces sea justamente lo contrario: hacer espacio para reconocernos de nuevo. Algo parecido ocurrió con esta pieza en cerámica de las sociedades prehispánicas de la región Tairona. Antes de llegar al Museo del Oro, fue intervenida y tenía algunas partes que no pertenecían a su composición original. Una radiografía permitió identificarlas y retirarlas.