Para las y los muiscas, el Salto estaba ligado al mito de Bochica. Siglos después, viajeros, artistas y fotógrafos encontraron en sus aguas, sus rocas y su inmensidad una forma de contar el territorio.

Alexander von Humboldt fue uno de ellos. Fascinado por el Salto, calculó que medía 175 metros, aunque su altura real es de 157. Su representación circuló en distintas versiones y hasta se comercializó como reproducción artística, ayudando a convertir el Tequendama en un referente del paisaje colombiano del siglo XIX.

Con el tiempo llegaron nuevas miradas, sus representaciones dieron lugar a acuarelas que documentaron el paisaje, obras que recuperaron la tradición muisca, fotografías que mostraron el lugar como destino turístico y otras que registraron su transformación y sus momentos más difíciles.

Así, el Tequendama ha sido mito, paisaje, símbolo nacional, destino turístico, lugar de abandono y memoria. Y todas esas historias viven en las obras que hacen parte de nuestra Colección de #ArteBR.

¿Y tú qué sabes de este lugar tan icónico? ¡Te leemos! 👀

Date una vuelta por la colección en línea y descubre estas y otras obras del Tequendama en: www.colecciones.banrepcultural.org 

Publicado en @museosbanrep el 5 de septiembre de 2026.

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Mismo lugar, diferentes miradas.
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