Esta pregunta es, sin duda, la más frecuente de todas. Es muy inusual que un objeto de nuestras Maletas llegue a faltar, porque al entregarlas, tanto como al recibirlas de regreso, cotejamos el contenido contra un inventario gráfico, lo que deja claro nuestro interés por el cuidado de los objetos. Cada objeto tiene su lugar en un orificio labrado en la espuma protectora del interior de la Maleta: así le facilitamos al maestro la tarea de hacer él mismo el inventario cuando recoge los objetos después de su utilización. ¡No deje que los estudiantes salgan a recreo sin haber recogido antes los objetos y tarjetas con inventario! No deje tampoco la maleta desatendida donde un curioso tenga acceso a su contenido.
Pocas veces los niños rompen algún objeto, y hay un método fácil y evidente para que esto no suceda: entregue cada objeto con gran cuidado, ceremoniosamente, tomándolo con las dos manos por debajo (no de las asas de cerámica, por ejemplo). Así está enseñando el cuidado y el respeto que el objeto merece. Puesto que las maletas del Museo del Oro hablan sobre identidad, enseñar a cuidar estos objetos es una forma de enseñar el aprecio y el cuidado del patrimonio que nos pertenece a todos los colombianos.
Si los pupitres de la clase tienen la superficie inclinada... no es mala idea hacer la actividad en grupos sólo con las sillas, o tal vez afuera, sobre el mullido pasto.
¡Ah! Y cuando el tema de la clase ya no sean más los objetos sino el video, la discusión, el dibujo... recoja cada uno de los objetos y colóquelos en la maleta o en un lugar seguro (la "exposición" sobre el escritorio del maestro) porque es en ese momento de descuido cuando puede suceder una rotura. Promovemos los maestros responsables... y entendemos que un accidente puede suceder.