Subtítulo
Marco Palacios - Fondos abiertos de autores colombianos
Es portada?
false
Tipo de minisitio

Trayectoria

El historiador Marco Palacios nació en Bogotá en junio de 1944; en 2008 adquirió carta de naturalización mexicana. En los últimos años se ha dedicado a investigar la historia de Bogotá, de la invasión europea a territorios de los muiscas en 1537 al presente.

Es abogado de la Universidad Libre de Colombia, Bogotá. Con ocasión del 90° aniversario de fundación su Alma Mater lo declaró Egresado Ilustre concediéndole la Orden Benjamín Herrera en el Grado Gran Cruz Gens Nobilis. Gracias a una beca México-Unesco realizó estudios chinos en la Maestría del Centro de Estudios Orientales, actual Centro de Estudios de Asia y África, CEAA, de El Colegio de México. De regreso a Colombia se incorporó al Centro de Investigaciones para el Desarrollo, CID, de la Universidad Nacional, UN, en donde trabajó sobre la Alianza Nacional Popular, ANAPO, que sirvió de base al ensayo El Populismo en Colombia, Ed. Siuasinza, Bogotá, 1971.

En 1972 St. Antony’s College de la Universidad de Oxford le concedió una beca para hacer un doctorado, que obtuvo con una tesis sobre la historia del café en Colombia, publicada por Cambridge University Press en 1980: Coffee in Colombia, 1850-1970. An Economic, Social and Political History. (reprinted 2002) Ganó la convocatoria del Research Fellowship del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres para el año 1977-1978. Invitado por el Centro de Estudios Internacionales, CEI, de El Colegio de México, ingresó a su planta docente en 1978. En 1983 volvió a Colombia atendiendo una invitación del Presidente Belisario Betancur.

Su trayectoria de servicio público es breve. Fue Rector de la Universidad Nacional de Colombia en dos épocas cruciales (1984-1888 y 2003-2005) y en 1989-90 se desempeñó como Director General del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES. Ha participado en dos misiones presidenciales colombianas: Ciencia, Educación y Desarrollo (1993-1994, coloquialmente llamada “de los Sabios”, cuyas recomendaciones centrales quedaron en papel mojado, aunque sufren alabanzas de oportunidad por parte de las burocracias de Colciencias; en 2013-14 fue miembro de la Misión de Expertos de Café que formuló un conjunto de recomendaciones que corrieron suerte semejante.

En 1994 retornó a El Colegio de México. Adscrito al Centro de Estudios Históricos, CEH, imparte cursos y seminarios en el Doctorado de Historia y dirige tesis sobre temas de violencia colectiva y política; empresarios; estado nacional e intelectuales. Es Investigador del Sistema Nacional de Investigadores, SNI, Nivel 3. Pertenece a diferentes asociaciones académicas y científicas internacionales y es Miembro Regular de la Academia Mexicana de Ciencias. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Tsukuba, (Primavera de 1980) Duke, (McWane Distinguish Visiting Professor, 1991-1992) Autónoma de Barcelona, (1992-1994); también fue Senior Associated Fellow del St. Antony’s College, Oxford. En Colombia ha sido profesor en las Universidades Nacional, Javeriana y de los Andes en dónde ha sido miembro del Grupo de Historia Empresarial desde el 2000.

 

Principales publicaciones

En sus líneas de trabajo histórico Palacios sitúa el estado en diversos puntos de perspectiva: las tensiones de liberalismo, democracia y populismo; los regionalismos y el centralismo político; las dinámicas estatales y las estructuras socio-económicas de las sociedades agrarias; violencia y paz pública; los mercados del café. Entre sus libros más recientes se cuentan: The Colombia Reader. History, Culture, Politics, Coeditado con Ann Farnsworth-Alvear y Ana María Gómez, Duke University Press,2017; Violencia pública en Colombia, 1958-2010, FCE, Bogotá, 2012; ¿De quién es la tierra? Propiedad, politización y protesta campesina en la década de 1930, FCE-Universidad de los Andes, Bogotá, 2011; Populistas: el poder las palabras. Estudios de política, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2011; la 4ª edición, corregida y actualizada, de El café en Colombia 1850-1970, fue publicada en el 2009 por El Colegio de México. Ha sido Editor o Coordinador de diversas obras de historia latinoamericana; recientemente de: Negocios, empresarios y entornos políticos en México, 1827-1958, El Colegio de México, México, D.F., 2015. Historia General de América Latina, Vol. VIII, UNESCO-Trotta, Madrid, 2008 y Las independencias hispanoamericanas. Interpretaciones 200 años después. Norma, Bogotá, 2009.

Además de Coffee in Colombia, también se han publicado por las más prestigiosas casas editoriales universitarias de lengua inglesa: Between Legitimacy and Violence. A History of Colombia, 1875-2002, Duke University Press, Durham, N.C., 2006; "Knowledge is Power: The Case of Colombian Economists", en Economic Doctrines in Latin America, V. Fitzgerald and R. Thorp (Eds.), Palgrave/Macmillan, St. Antony's Series, London, 2005. Lo mismo puede decirse de sus trabajos como coautor: con Christopher Abel en The Cambridge History of Latin America, Vols. VIII y X, Cambridge University Press, New York, 1991 y con Frank R. Safford, Colombia. Fragmented Land, Divided Society, Oxford University Press, New York, 2002.

 

Servicio Público

En 1983 el Presidente Belisario Betancur (1982-86) lo invitó a trabajar directamente con él en asuntos de política internacional, a la vez que asesoró la Sección Cultural del Banco Popular que incluía la Casa Museo de San Jorge y su extraordinario fondo arqueológico, así como una prestigiosa colección editorial. En mayo de 1984 grupos de estudiantes e instigadores habituales libraron con la Policía enfrentamientos muy violentos en predios de la Ciudad Universitaria de Bogotá que llevaron a la suspensión de actividades y a la renuncia del rector. En campaña electoral Betancur había prometido que la UN no se “cerraría”.  De 1974 a 1984 los tales “cierres” significaron la pérdida de unos 10 semestres académicos, pérdida social inconmensurable que arrasó el prestigio de la UN. En agosto, a tres meses del “cierre”, el Presidente lo designó rector, con la misión de retornar la Universidad a la normalidad. Palacios pensó que la tarea podía realizarse en unos 18 meses. Vale decir que este era el promedio que permanecían los rectores en el cargo. Uno de ellos rozó apenas los dos meses.

Para superar la inestabilidad estructural y hacer girar la vida universitaria alrededor de lo académico había que formar un amplio consenso sobre políticas transformadoras, tarea nada fácil. Con un nuevo equipo en la rectoría obtuvo amplio apoyo interno para emprender reformas en el régimen académico y cambios en el plan urbanístico de la Ciudad Blanca. Contra todo pronóstico la vida universitaria se normalizó en 1985 y la UN recobró su merecido prestigio y la confianza de la ciudadanía. De 1985 a la fecha la UN no se ha “cerrado”, ni se han perdido semestres académicos. Ese antes y después enorgullece a Palacios como ciudadano, académico e intelectual comprometido. El presidente Virgilio Barco (1986-90) le pidió continuar en el cargo; además, lo integró a un Comité ad-hoc que trabajó con él para reorganizar el Archivo Nacional y dotarlo de unas instalaciones adecuadas. El resultado es el actual Archivo General de la Nación y la Ley General de Archivos.

La normalización del calendario académico a partir de abril de 1985 permitió logros como:

  • La creación de la Vice-Rectoría de Estudiantes y Bienestar Universitario encargada, entre otras funciones, de administrar un elaborado sistema de préstamos-becas que sustituyó las viviendas y el servicio de dos cafeterías enormes ubicadas en el campus que se convirtieron en instalaciones académicas, deportivas y administrativas.
  • La elaboración del Diagnóstico para un Reforma Académica y Administrativa de la Universidad Nacional de Colombia, documento destinado a que las comunidades estudiaran, debatieran y propusieran alternativas. El Diagnóstico alimentó un debate productivo y sirvió a posteriores administraciones en sus propósitos de cambio.
  • Se abrieron los primeros doctorados del país, en Ciencias Naturales.
  • Se establecieron nuevas carreras, como Cine y TV.
  • Se crearon el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI, el Centro de Estudios Sociales, CES y el Instituto de Estudios Ambientales, IDEA.
  • Para estimular la publicación de las investigaciones de los docentes se constituyó la Empresa Editorial Universidad Nacional.
  • Se negoció un nuevo Estatuto Docente comprensivo, que creó un sistema de bonificaciones por mérito y estableció por primera vez en cualquier universidad colombiana el año sabático de los docentes.
  • Se fortaleció la descentralización administrativa estableciéndose la Vice-Rectoría de Manizales para reconocer y fomentar la expansión y alta calidad de las actividades en esa importante Seccional, como entonces se llamaban las actuales Sedes.
  • Con apoyo presidencial se recuperó el área de terreno en Leticia para construir la actual Sede Amazonía.
  • Igualmente se consiguió la licencia oficial para dotar a la Universidad de una Emisora propia que salió al aire en 1987 y que poco después sería UN Radio.

A mediados de 1988 Palacios renunció a la rectoría y disfrutó una estancia de investigación académica en Madrid. Cuando regresó al país en 1989 el Presidente Barco le pidió ponerse al frente del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES. Uno de los primeros objetivos administrativos fue superar el enorme rezago en la ejecución de un cuantioso préstamo internacional (BID-ICFES) destinado a dotar de laboratorios modernos a las principales universidades públicas del país, lo que se realizó en corto tiempo. Se propusieron y desarrollaron políticas intervencionistas, muchas impugnadas ante los tribunales por el poderoso sector privado, pero avaladas por el Consejo de Estado. Se buscaba mejorar la “eficiencia, calidad y equidad” y superar notorios rezagos de la matrícula cuasi-gratuita de las universidades públicas frente a las privadas que, muchas de pésima calidad, suelen cobrar derechos de matrícula por encima de las posibilidades de las familias que aspiran mejor educación para sus hijos. Con el correr de los años algunas de esas propuestas terminaron transformándose en el Sistema Nacional de Acreditación, SNA, y en el sistema de evaluación de estudiantes universitarios que en un comienzo se llamó ECAES.

Cumplida la tarea Palacios se retiró del ICFES a mediados de 1990. En el otoño de ese año fue Profesor Visitante del Departamento de Historia de la Universidad de Chicago. De entonces a la fecha ha sido profesor e investigador universitario, inclusive cuando el Consejo Superior Universitario de la UN lo designó rector para el período abril 2003-abril 2006. Apoyándose en un nuevo equipo de rectoría propuso una reforma institucional que debía superar el escollo del sistema de enseñanza libresco y enciclopedista que ya se había detectado en el mencionado Diagnóstico de 1985. La UN era una de esas tantas instituciones que “enseñan mucho” pero los estudiantes “aprenden poco”. La reforma se apoyó en los logros conseguidos en varias décadas de investigación sistemática. Propuso que no solo era factible sino altamente deseable poner en marcha la universidad investigativa y dar vía libre a la concepción del aprendizaje permanente, de la cuna a la tumba.

Entre los principales resultados de esta segunda gestión se cuentan:

  • La adopción del sistema de créditos curriculares y el acortamiento de los ciclos de pregrado a cuatro años.
  • La expansión de la oferta en todos los ciclos y programas de posgrado y la creación de nuevos.
  • Se dispararon los índices de titulación y bajaron los de deserción estudiantil.
  • La UN se incorporó al sistema nacional de acreditación de sus programas.
  • Se convocó un gran concurso internacional para llenas plazas docentes vacantes con reglas de transparencia, calidad, pertinencia, afectando de paso habituales prácticas clientelistas que prevalecían en Facultades, Institutos y Departamentos.
  • Para enfrentar la prolongada crisis originada en el cierre del Hospital San Juan de Dios la UN adquirió con recursos propios predios e instalaciones aptos para establecer su propio Hospital Universitario, localizados en el Centro Administrativo Nacional, CAN, muy cerca de la Ciudad Universitaria.
  • Con argumentos legales y de orden administrativo se persuadió al Gobierno Nacional a entregar a la UN: (a) el edificio de la Hemeroteca Universitaria Nacional; (b) las instalaciones del Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán y los archivos del eminente político, quien fuera egresado y profesor de la Facultad de Derecho; (c) el Claustro de San Agustín, joya arquitectónica de la primera parte del siglo XVII que hoy día podría ser un lugar destinado a realzar las ceremonias solemnes y avanzar en la proyección social, académica y cultural.
  • Se reorganizaron y ampliaron las sedes de San Andrés, Arauca y Amazonia.
  • Se adoptaron las regulaciones urbanísticas de la Ciudad Universitaria que, aparte del ordenamiento al interior, facilitaron una integración más fluida con la ciudad de Bogotá. En este frente se creó el Instituto de Estudios Urbanos.

Los desacuerdos del rector y el Gobierno fueron in crescendo. En febrero de 2005 Palacios se vio precisado a demandar ante la Corte Constitucional secciones de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo (2003-2005) que lesionaban la autonomía presupuestal de la UN. La Corte falló en favor del querellante: C-926/05. En abril de 2005, reformado el Estatuto General y quedando para trámite de aprobación un nuevo Estatuto Académico, (lo que se efectuó el 4 de mayo) Palacios renunció a la rectoría.

El contexto político de esta segunda gestión rectoral puede enunciarse en pocas palabras: la universidad investigativa marchaba en contravía de los criterios dominantes de gobiernos latinoamericanos que, como el colombiano, adherían a los dogmas de educación pública de bajo costo por estudiante sin tomar en cuenta ni la calidad, ni la equidad, ni los efectos sociales de largo plazo. Quizás ante los desacuerdos anotados el Gobierno contravino la normatividad de la UN y las leyes generales del servicio público. Dejó el cargo en interinato todo un año consiguiendo que se diluyesen los impulsos de cambio institucional autonómico.

Como ninguna otra institución colombiana, la Universidad Nacional tiene el potencial efectivo y la vocación de convertirse en una universidad investigativa a tono con las demandas sociales y culturales del siglo XXI. Sin duda es la principal fuente de saber del país, un hecho que los grupos dirigentes, sean políticos, empresariales o mediáticos, se resisten a reconocer. La UN es un organismo vivo que crea y trasmite conocimiento manteniendo un fuerte núcleo de profesores de alto nivel internacional que laboran arduamente, muchas veces en contravía de normas obsoletas del derecho administrativo colombiano. Y que con valor civil confrontan cada vez más la acción colectiva de burocracias y caciques académicos y sindicales empeñados en reproducir el ambiente parasitario que les da aliento.

Marco Palacios

Imagen principal Media
Marco Palacios
Imagen
https://d3nmwx7scpuzgc.cloudfront.net/sites/default/files/minisitios/gz-fondos-abiertos-marco-palacios-2.jpg
Fecha de publicación
Plan de Transparencia y ética pública