PROGRAMA
JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)
Preludio, fuga y allegro, BWW 998 (1735)
MANUEL MARÍA PONCE (1882-1948)
Sonata No. 3 (1927)
INTERMEDIO
AGUSTÍN BARRIOS ‘MANGORÉ’ (1885-1944)
Mazurka appasionata (1919)
LEO BROUWER (n.1939)
Elogio de la danza (1964)
GENTIL MONTAÑA (1942-2011)
Suite Colombiana No. 4 (1973)
ACERCA DEL ARTISTA
Comenzó sus estudios de guitarra, de forma autodidacta, a los nueve años. Más adelante, tuvo clases con Amir Calzadilla, Nelson Gómez y José Luis Gallo. Actualmente cursa estudios en la Universidad de las Artes (ISA), en La Habana, Cuba, con el maestro Jesús Ortega.
Es integrante de la Orquesta de Guitarras Sonatas Habaneras, dirigida por Ortega. Como solista, se ha presentado en distintas ciudades de Cuba. Su trayectoria combina la solidez de una formación académica rigurosa con una búsqueda personal constante por una expresión musical auténtica.
En 2025 fue seleccionado para ser parte de la Serie de los Jóvenes Intérpretes 2026 del Banco de la República.
NOTAS AL PROGRAMA
Tradiciones y legados en la guitarra latinoamericana
Por Jaime Ramírez
Empieza el llanto de la guitarra.
Se rompen las copas de la madrugada.
Empieza el llanto de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible callarla.
Llora monótona como llora el agua,
como llora el viento sobre la nevada.
Es imposible callarla.
Federico García Lorca, 1931
La guitarra es un instrumento con un recorrido milenario. Desde sus orígenes, que nos conectan con distantes civilizaciones en Mesopotamia y Grecia, pasando por su llegada a Europa en la Edad Media y posteriormente, afianzándose en múltiples expresiones musicales en América. La guitarra ha sido un agente migratorio de transmisión y transformación cultural. A través de siglos, la guitarra ha acompañado a innumerables comunidades y su adaptación a nuevas culturas ha estado indudablemente enriquecida por la conservación de diversas herencias sonoras. Gracias a su portabilidad y versatilidad, este instrumento se ha adaptado con facilidad a las prácticas musicales domésticas y ha sido incorporada en diversos ensambles y escenarios.
El programa propuesto por Yudhisthira Roa para este concierto se despliega como un recorrido de legados que conecta a Johann Sebastián Bach con referentes de la música latinoamericana como Manuel María Ponce, Leo Brouwer, Agustín Barrios ‘Mangoré’ y Gentil Montaña. En cada obra se reconocen características de entrañable familiaridad, que resuenan en ese canto íntimo y personal que la guitarra ha mantenido a través de los siglos; ese canto que, como confiesa García Lorca «es inútil callar, es imposible callar».
Una obertura desde los cánones
Yudhisthira abre el programa de su concierto con el llamado Preludio, fuga y allegro, BWV 998, compuesto por Johann Sebastian Bach para ser interpretado en clavecín o laúd; una tendencia bastante común para muchas obras instrumentales de la época, lo cual permitía que pudieran ser interpretadas con mayor frecuencia. El BWV 998 corresponde al periodo en Leipzig del compositor (1723-1750), el cual se caracteriza por ser su periodo más prolongado, prolífico y maduro (Bach murió allí, el 28 de julio de 1750).
El Preludio, fuga y allegro, BWV 998 compartió un periodo en la vida y obra de Bach caracterizado por legados monumentales como las Pasiones según San Juan y San Mateo, la Misa en si menor, y un promedio de ciento cincuenta cantatas, en lo que se refiere a la música sacra. Además, en estos años también compuso el Libro del Clave bien temperado (II), El Arte de la fuga, y Las variaciones Goldberg. En los últimos años, el Preludio, fuga y allegro, BWV 998 ha cobrado un renovado interés entre las audiencias y conocedores de la obra de Bach, al popularizarse la noticia de la subasta de su manuscrito por £2’518.500 en julio de 2016, por la casa de subastas Christies.
Un recorrido musical hacia Latinoamérica
El programa migra desde Leipzig hacia Latinoamérica para hacer una expedición por diversos legados musicales que han sido determinantes en la consolidación del repertorio para guitarra a partir del siglo XX. La primera estación de este recorrido musical por Latinoamérica se encuentra en uno de los más importantes exponentes del Romanticismo y del nacionalismo mexicanos: Manuel María Ponce.
Su estilo se caracteriza por catalizar la música tradicional mexicana a través de las influencias absorbidas durante sus años de estudio en Europa. Elementos tomados del el Romanticismo tardío y el Impresionismo francés guiaron su proceso de ‘estilización’. Ponce fue un compositor prolífico y escribió en una gran variedad de géneros musicales; sus obras para guitarra fueron determinantes para el resurgimiento internacional de este instrumento y el desarrollo de su repertorio como instrumento de concierto.
En 1923, durante su última residencia en Europa, el compositor conoció al famoso guitarrista Andrés Segovia, con quien desarrolló una entrañable amistad. Gracias a este vínculo, surgieron importantes obras dedicadas al intérprete, como el Concierto del sur y la Sonata III, compuesta en 1927. Ésta sigue un modelo de tres movimientos que, si bien mantienen el lirismo de la música tradicional mexicana, están estructurados de acuerdo con los parámetros académicos de la tradición instrumental europea: el primer movimiento es un allegro moderato en forma sonata, el segundo movimiento, Chanson, se caracteriza por su lirismo vocal, y el último movimiento es un rondó.
‘Mangoré’ y la influencia de Chopin
Agustín Barrios ‘Mangoré’ fue otro de los heraldos determinantes para el desarrollo de una identidad latinoamericana a partir la música para guitarra. A través de una prolífica carrera como guitarrista virtuoso y compositor, Agustín Barrios logró incorporar no solo elementos de la música tradicional de Paraguay (su país natal), sino también de Brasil y Argentina, junto a la influencia de la tradición romántica europea, con evidentes guiños hacia la música de Robert Schumann y Frédéric Chopin.
El aprecio por la obra de Chopin no es casual pues, además de señalar un legado que definió una expresión instrumental fundamental para el Romanticismo europeo, reconoce el profundo impacto de un compositor que enalteció las tradiciones de su natal Polonia. La Mazurka appassionata, compuesta en 1919, refleja claramente la influencia de Chopin en la música de Barrios. Esta obra fue compuesta cuando estaba enamorado de una cantante de la ópera de Río de Janeiro y lleva por subtítulo «Al alma de María Emer»; el carácter lírico y melancólico de su melodía controla el desarrollo de la obra a medida que surge gradualmente el ritmo propio de esta íntima danza.
Encuentros culturales en la música de Leo Brouwer
Al pensar en el desarrollo de la música para guitarra, Leo Brouwer es un punto de referencia fundamental. Inició su formación como guitarrista en su natal Cuba, conectándose con el legado de importantes artistas como Emilio Pujol y Francisco Tárrega. Posteriormente, incursionó en la composición, desarrollando un lenguaje muy personal, que entraba en comunión con diversas vanguardias del siglo XX. Brouwer continúo su formación en Norteamérica, estudiando composición y dirección en Juilliard y Hartford, lo que le permitió ampliar su postura artística de manera integral.
Como compositor, Brouwer ha desarrollado un robusto catálogo de obras que abarcan diversos formatos instrumentales, al tiempo que delatan una gran flexibilidad estilística que reconoce e integra influencias de las más importantes tendencias académicas del momento, así como expresiones de la música tradicional. En el campo de la guitarra, Brouwer ha logrado consolidar una exuberante producción de obras en las que las tradiciones de la música cubana y latinoamericana comulgan con la influencia de modelos tan aparentemente distantes como Wolfgang Amadeus Mozart, Béla Bartók o Ígor Stravinsky.
Sobre el estilo de composición de Brouwer, el guitarrista brasileño Carlos Barbosa Lima comenta:
Para mí fue una nueva experiencia, porque encontré a un guitarrista y compositor con una increíble visión de la música y de diferentes estilos también, incluyendo las raíces populares, así como su conocimiento. Pienso que probablemente él ya tenía su estilo musical definido desde sus años de adolescencia. (Barbosa, 2017)
Yudhisthira incluye en su programa de concierto Elogio de la danza, una obra compuesta en 1964 bajo circunstancias particularmente inusuales. Brouwer debía componer música para una coreografía, disponiendo solamente de una tarde para la composición, pues debía grabar la obra a la mañana siguiente en Estación de Radio de La Habana. La obra está organizada en dos movimientos; el primero es lento y se desarrolla sobre un ostinato y el segundo es un homenaje a los Ballets Rusos, caracterizado por elementos percutidos sobre la guitarra.
Gentil Montaña y la celebración de la diversidad musical colombiana
El recorrido propuesto por Yudhisthira cierra de manera cíclica, llegando a uno de los legados más entrañables de la música instrumental colombiana. Para iniciar su programa, Roa dispuso una obra de Bach, compositor que ha sido incorporado, con particular vehemencia y de manera canónica, tanto en programas de conciertos, como en currículos musicales. Entre los géneros instrumentales del legado del compositor alemán, tienen especial importancia la sonata y la suite.
La suite se consolidó como una recopilación de danzas instrumentales que reconocía la popularidad de diferentes estilos musicales y diversas geografías. A través de la suite, generaciones completas mantuvieron viva una curiosidad cultural que permitía a compositores y audiencias estar en contacto con las danzas más populares del momento. Acogiendo esta tradición, Gentil Montaña celebró el legado musical colombiano a través de sus Suites colombianas.
Montaña es considerado uno de los grandes maestros de la música colombiana, así como una figura titánica en el área de la guitarra a nivel internacional. Fue un prolífico compositor que se desenvolvió en las prácticas de la música tradicional colombiana y posteriormente se vinculó a la academia; su obra refleja la enorme riqueza musical de Colombia y entra en comunión con las diversas aproximaciones de otras vanguardias académicas. Adicionalmente a su labor como intérprete y compositor, Montaña fue un pedagogo encomiable, cuya labor sostuvo generaciones continuas de músicos colombianos. Las cuatro Suites colombianas para guitarra se constituyen como piezas fundamentales para los repertorios de música colombiana y latinoamericana, al consolidar una colección de tradiciones y estilos que se desarrollan con vitalidad y expresividad encomiables; guardando las proporciones, las Suites para guitarra de Montaña emulan el trascendental legado de las Suites para violonchelo de Bach.