ACERCA DE LOS ARTISTAS
David Pérez-Pantoja, trombón
Trombonista oriundo de Puerres, Nariño, proviene de una familia de músicos que cultivó en él esa semilla artística desde temprana edad. Nació en 1999 e inició sus estudios musicales bajo la tutoría del maestro Álvaro Eduin Pérez Paz, su padre. Es egresado de la Universidad de Caldas en donde estudió bajo la guía Jhon Wilson González y en donde obtuvo reconocimiento meritorio por su concierto de grado.
Ha recibido clases magistrales con maestros reconocidos en la escena nacional e internacional entre los que se destacan Miguel Ángel Sánchez Chacón, Stépane Loyer, Vincent Lepape, Zoltán Kiss, Sebastián Cifuentes. Participó durante tres años consecutivos en el Festival Internacional de Trombón realizado en su ciudad natal y en la cuarta versión, realizada en 2018, fue declarado ganador del I Concurso Nacional de Trombón en la Categoría de trombón bajo. Asimismo, fue invitado para actuar como solista en uno de los conciertos que se llevaron a cabo en la versión 2022. David, fue ganador de la convocatoria de estímulos del Ministerio de Cultura para formar parte de la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia en 2013 y 2015, así como de la cuarta edición del Concurso Nacional de Jóvenes Intérpretes de la Orquesta Sinfónica de Caldas en 2018.
Un año más tarde fue seleccionado como becario para asistir al programa de clases magistrales en el Cartagena Music Festival; ganador de los concursos Jóvenes Solistas y Gaspar Licciardone del Festival Internacional de metales Trombonanza, en Santa Fe, Argentina, y del I Concurso Universitario de Trombón SIT realizado en el marco del Simposio Internacional de Trombón de la Universidad de Antioquia. En 2022, fue Ganador por fuera de concurso y con mención de honor del concurso Jóvenes Solistas de la Banda Departamental del Valle. Asimismo, fue ganador de la Convocatoria Jóvenes Intérpretes del Banco de la República para hacer parte de la Temporada Nacional de Conciertos, en 2023, Además, ha ratificado su estancia dentro de la misma serie para la gira de conciertos por Colombia en 2024 y 2025 y en la serie profesional para la Temporada 2026.
David se desempeñó como trombonista bajo por cinco años consecutivos en la Banda Municipal de Manizales, entre 2017 y 2021, ha actuado como solista tanto en esta agrupación como con la Orquesta Sinfónica de Caldas y el Ensamble de Metales y Percusión de la Universidad de Caldas. Se desempeñó como músico de planta en el cargo de trombonista bajo en la Orquesta Sinfónica de Caldas durante dos años.
En 2020 ganó por concurso la vinculación como músico temporal de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y desde 2023 ocupa la plaza de trombón bajo de dicha institución. En 2024, resultó ganador del concurso interno de solistas, presentándose en la temporada 2025 en el Auditorio León de Greiff.
Actualmente David es representante artístico de la prestigiosa marca de instrumentos de metal S.E. Shires Company para Colombia y Latinoamérica.
Daniel Uribe Llanos, piano
Magister en Piano Performance de la Universidad Nacional de Costa Rica, bajo la tutoría del Doctor Alexander Skliutovski, Luis Monge y Gerardo Meza.
Inició estudios musicales a los ocho años en el Conservatorio de Música Pedro Morales Pino de la ciudad de Cartago (Valle del Cauca), con los profesores Liliana Rueda y Milton Gonzales. Posteriormente ingresó a la Universidad del Valle para estudiar con la maestra Patricia Álvarez y recibió el título como Maestro en Música con énfasis en interpretación del piano.
Ha sido finalista de la tercera versión del Concurso de Música Iberoamericana para piano Luis Carlos Figueroa; becario del V Festival internacional de Música en Cartagena y del V Festival Internacional de Música de Cámara y de Música para Piano de Mar del Plata (Argentina); fue ganador del III Concurso Jóvenes Intérpretes de la Universidad del Valle (2014) Jóvenes Intérpretes de la Orquesta Sinfónica de Caldas (2015), de la Convocatoria Jóvenes Intérpretes del Banco de la República (2017) y del American Fine Arts Festival AFAF-Rusia (2018). Se ha desempeñado como pianista corepetidor del Coro del Taller de Ópera de la Universidad del Valle; de los coros adjuntos al Plan Departamental de Música de Caldas; fue profesor asociado de la Universidad Nacional de Costa Rica y pianista acompañante del Coro de Cámara EMUSA. Fue docente de piano del Conservatorio del Tolima, en donde también trabajó como pianista corepetidor.
En 2018 fue integrante activo del Trío Monet, (Costa Rica-Colombia) el cual realizó conciertos y grabaciones en Centro América; es además el pianista de la agrupación escénico-musical Experimental 5 en Manizales y actualmente es pianista acompañante y profesor de piano de la Universidad de Caldas.
NOTAS AL PROGRAMA
ENTRE LO MUNDANO Y LO DIVINO: EL TROMBÓN EN UN ALIENTO
«El soplo es la posibilidad de dar vida a lo intangible, a lo que no existe»
Luis Fernando Duque. Colombia en un aliento, 2026.
Pero también se asoció con el inframundo. Monteverdi fue el primer compositor en escribir para la familia completa de sacabuches (soprano, alto, tenor, bajo y contrabajo), utilizando este conjunto para representar el descenso de Orfeo a los infiernos en su L’Orfeo (1607). Un siglo después, Mozart se valió del trombón para el mismo fin en su ópera Don Giovanni (1787), y también lo incluyó al inicio del Tuba Mirum de su Requiem (1791) para representar la trompeta que, según la Biblia, sonará el Día del Juicio Final para convocar a todas las criaturas. Durante esos dos siglos, el repertorio estuvo supeditado al de los ensambles instrumentales y solo hasta entrado el siglo XIX, con varios desarrollos del mecanismo, empezó a surgir su repertorio solista. Héctor Berlioz descubrió su versatilidad, lo describió como «épico» y lo calificó como «el líder de los instrumentos» en su Gran tratado de orquestación (Berlioz, 1844).
En su historia moderna, el trombón ha conquistado otros universos sonoros: es protagonista de big bands de jazz y es emblema de géneros latinos transversales como la salsa. En Colombia, brilla en las bandas sinfónicas que abundan en el territorio, en conjuntos típicos como las bandas fiesteras o ‘papayeras’, así como en orquestas de música tropical.
En este recital de David Pérez-Pantoja, escucharemos al más grave de los trombones, el trombón bajo, a través del variado caleidoscopio sonoro de su historia reciente; desde obras que apelan a su dimensión más íntima, sacra y coral, hasta piezas que nos llevan a la esfera más humana y humorística, confirmando las palabras que Berlioz le dedicó al instrumento: «posee tanto nobleza como grandeza, además de la solemnidad propia de la poesía musical elevada, que va desde el carácter calmo y impositivo de lo sacro hasta los salvajes clamores de la orgía» (Ibidem).
Para empezar, escucharemos dos obras de Eric Ewazen (n. 1954), compositor y profesor de Juilliard, y cuyo estilo neoclásico americano se ha inspirado en autores como Copland o Barber, amalgamando la tradición europea, el jazz y las músicas populares. Escucharemos, en primer lugar, su Concertino para trombón y coro de trombones, obra encargada y estrenada por el legendario trombonista David Taylor. Estructurada en un único movimiento, la obra despliega tres secciones contrastantes que alternan entre un lirismo introspectivo, momentos de energía rítmica intensa y una cadencia que permite al solista mostrar su dominio técnico y su capacidad expresiva.
El coro de trombones ofrece un colchón armónico con corales solemnes e instantes energéticos que retratan perfectamente lo mundano y lo sacro, así como la versatilidad del instrumento que ha fascinado a los compositores a lo largo de la historia.
También de Ewazen, sonará la Sonata para trombón y piano, una de las obras más interpretadas del repertorio del instrumento. Escrita en 1991 la sonata se estructura en tres movimientos contrastantes y equilibrados que reflejan una sólida arquitectura formal. En el Allegro, Ewazen explota la capacidad vocal del trombón con amplias frases melódicas sostenidas por un piano de gran movimiento. El Adagio ofrece un espacio de introspección y lirismo contenido, mientras que el final despliega un carácter brillante y divertido, ritmos sincopados y tempo ágil y vibrante.
A partir de aquí, el programa se desplaza decididamente hacia lo rítmico y lo identitario. Con Cuatro escenas latinas, del compositor uruguayo Enrique Crespo (1941–2020), el trombón dialoga con cuatro géneros emblemáticos de Uruguay, Argentina y Brasil. El candombe inicial traslada al dúo la fuerza rítmica afro-uruguaya; le sigue un tango de escritura imitativa, una Balada india en homenaje a Atahualpa Yupanqui, y un choro brasileño de carácter virtuoso y festivo, donde el trombón despliega su faceta más ágil y brillante.
La dimensión lúdica y virtuosa alcanza su punto más desbordante en Fly or Die, de Gilles Rocha (n. 1988), una obra deslumbrante y divertida, de gran actividad melódica y rítmica, con claras influencias del jazz que se pueden apreciar en el uso de armonías extendidas, en los gestos melódicos y rítmicos y el uso de recursos como el glissando perfecto del trombón. Rocha explota cada una de las cualidades que hacen único al trombón: su vasto registro, sus tonos más graves con su fascinante timbre rugoso, sus dinámicas más extremas, el lirismo o la nobleza de su registro medio. El primer y tercer movimiento demandan velocidades vertiginosas y un absoluto dominio del instrumento mientras juega rítmicamente con el piano; el segundo es un canto fantasioso con carácter de swing, que hace brillar la voz dulce del trombón sobre un piano melodioso que parece rememorar el mítico Summertime de Gershwin. Rocha es un eufonista suizo de gran renombre, compositor, arreglista y pedagogo cuyo nombre se posiciona como uno de los más relevantes en el repertorio del brass.
Como síntesis de esta versatilidad, Kaleidoscope del trombonista y compositor belga Steven Verhelst (n. 1981) recorre, en un solo movimiento de estructura tripartita, distintos perfiles expresivos del instrumento: del coral solemne a la afirmación solista y triunfal. Concebida originalmente para trombón y ensamble de trombones, la obra celebra la nobleza tímbrica y la proyección sonora del instrumento.
El trombón en Colombia también ha tenido un desarrollo importante. La compositora y pianista caleña Carolina Calvache (n. 1985) ha sido piedra angular de esa evolución gracias a su estrecha colaboración con intérpretes que le han encargado obras para el instrumento, como lo son el colombiano Sebastián Cifuentes (Encuentros); o Achilles Liarmakopoulos del Canadian Brass (Trombonsillo y Ethereal). Producto de esas colaboraciones es también la pieza Sunrise Suite, original para tuba y encargada por Ricardo Carvalhoso (tuba principal de la Filarmónica de Múnich). En su estilo compositivo convergen el jazz y los ritmos tradicionales colombianos, sinergia que se puede apreciar en los cuatro movimientos de esta suite. La obra fue escrita el mismo año de la pandemia y, en palabras de la propia compositora, «retrata el proceso de las horas antes del amanecer hasta el atardecer» y es un «símbolo de agradecimiento por estar vivo» (Calvache, 2020).