Yineth Urquina es de Caquetá. Lo recordó varias veces durante su recital el pasado 12 de septiembre en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, donde la música que cantó hizo referencia a esos legados musicales que atraviesan su departamento y otros como Tolima y Huila, tan cercanos a ella como su tierra natal. El programa propuesto para este concierto se basó, justamente, en la adaptación de un repertorio tradicional de música andina, compuesto por bambucos, valses y pasillos, para el formato de voz, guitarra o tiple, percusión y clarinete. Su enfoque, más allá de estos géneros, fue darle cabida a aquellos compositores de estos tres departamentos que han definido su formación profesional y su vida artística.

Si bien esta propuesta luce interesante y apropiada para aquella identidad que buscó resaltar la cantante en su recital de Jóvenes Intérpretes, el repertorio se tornó bastante similar y poco contrastante en términos generales. Las canciones, en su mayoría dedicadas al amor, comenzaron a sentirse un tanto empalagosas y semejantes en color, forma y temática. Hay que decir, entonces, que uno de los principios más importantes en la música, el del contraste, no se reflejó en la elección de este programa y que, por ello, en varios instantes, la presentación se tornó un tanto plana y monótona. La variedad entre tema y tema, más que por intenciones musicales, se dio por el cambio de formato (unos con percusión, guitarra o tiple, otros sin percusión y con clarinete).

En términos técnicos, Urquina se lució con su voz profunda y dulce, y su interpretación de gran ligereza, dominio y excelente dicción. Igualmente, sus dos acompañantes, Joan Arias en la percusión y el clarinete y Andrés Rodríguez en la guitarra y el tiple, hicieron un pulido trabajo de ensamble con el que aportaron distintas sonoridades a cada una de las canciones. Algunos de los instantes más bellos del recital fueron, precisamente, durante los temas en los que se logró un cambio de color y carácter, así como una mayor expresividad vocal. Un bambuco para mí o Todo lo amo en ti, canciones en las que la cantante exploró su registro agudo, fueron algunas de las canciones más emotivos de la velada, al igual que Alpargatas de mi tierra y Soy caqueteño, que tuvieron una interpretación sentida y llena de emoción. En general, la segunda parte del concierto, después del intermedio, fue más atractiva en términos musicales por el contraste y la interpretación. Además, la cantante se vio muchísimo más cómoda y fluyó mucho más su expresión facial y corporal cuando decidió sentarse. Fue muy emotivo verla cantar con varios meses de embarazo y, aunque parezca contradictorio, la decisión de tomar asiento le dio un giro a su energía en escena.

Este recital fue una muestra de dominio, excelencia vocal y musical en el estilo de la música tradicional andina de Colombia. Es de aplaudir el rigor técnico, la preparación, el trabajo de ensamble y la labor de adaptación que realizó la joven intérprete junto a sus acompañantes para este recital. Sin embargo, considero que en este momento de su carrera artística y ya con varios méritos acumulados, Yineth Urquina puede tomar más riesgos musicales e interpretativos, buscar nuevas aproximaciones que la alejen de su zona de confort. Dejo para su reflexión una serie de inquietudes que me surgieron. La primera de ellas es sobre el deber de los intérpretes por aportar un sello o una propuesta musical que trascienda la tradición y los legados que han perdurado en el tiempo –está muy bien ceñirse a las versiones originales, pero como intérpretes y artistas también se debe buscar un giro que refresque o aporte la visión personal sobre estos temas para que sean memorables sus interpretaciones– y esto me faltó en la aproximación vocal de Yineth Urquina. La segunda reflexión es acerca de la importancia de un performance y un manejo de la escena correctos y armoniosos. En este caso, la cantante fue muy parca y mesurada, más bien estática, lo cual generó una energía baja en el ambiente y poca emocionalidad y conexión con el auditorio. Finalmente, reitero su compromiso con la música tradicional colombiana y su capacidad vocal que tiene muchísimo más para dar y que, de seguir persistiendo en este estilo, alcanzará nuevos corazones que se muevan con ese toque dulce, sensible y profundo que tiene su voz.

Programa

ANÓNIMO: La cabaña. E. BAHAMÓN HORTA: En el amor son dos; Soy caqueteño; Tu indiferencia. L. M. MORALES: Todo lo amo en ti. O. PERDOMO ESCANDÓN: Propósitos; Un bambuco para mí. J. J. TORRES DE LA PAVA: ¿Quién dijo? E. CADAVID: Por un beso de tu boca. J. HUMBERTO LAVERDE: Te quiero libre. G. A. RENGIFO: Brindis por el campo.  J. A. MORALES: Cuando llegan las tardes. J. H. JIMÉNEZ: Alpargatas de mi tierra. E. DELGADO: Colombia.

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Concierto de Yineth Urquina realizado el jueves 12 de septiembre de 2019 en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en el marco de la Serie de los Jóvenes Intérpretes.