La mujer se levanta, prepara el desayuno,

calienta el pan de ayer en el tostador,

unta las rodajas con la mermelada más barata del

supermercado.

Luego calienta los guardapolvos

y las ropas cerca de la estufita a cuarzo,

Despierta a sus hijos y los viste, con esa ropa tibia.

Los niños desayunan, pelean, lo ensucian todo,

No tienen nada listo y es hora de irse al colegio.

Antes de salir, frente al espejo que tiene colgado a un

costado de la puerta

se pinta la boca con un lápiz de labios barato

que en ella luce como lo mejor de la cosmética moderna.

Mientras que otros niños llegan en transporte a la escuela,

ellos van de la mano de su madre,

que saca de su bolsillo el dinero para que compren algo

en el kiosco de la escuela…

Va a trabajar…

…Es la madre universal, la Mamma Roma, la virgen María,

es todas las madres que prenden velas a los santos

por la felicidad de sus hijos….

…A la noche, cuando los niños se duermen

ella se quita el maquillaje pastoso que compra la pobreza,

abre una latita de cerveza frente al televisor y piensa:

el verdadero éxito de esta puta vida, es irme a vivir con

mis hijos frente al mar.

Texto sobre la maternidad, Camila Sosa Villada

 

Eso hizo Lizeth Gómez, se fue a vivir con sus hijos frente al mar, buscando una patria –o más bien una matria- que le ayudara a educar a sus cuatro niños. Sin organizarlo mucho, dejó su carrera de Filología en la Universidad Nacional, sus dos trabajos, la escuela de sus hijos en Bogotá y se fue a vivir a Buenaventura, en busca de un derecho que ella quisiera reclamar para todas las mujeres negras: el derecho a la intimidad, a dar teta tranquila en casa, a tener la oportunidad de criar a sus hijos en su cultura y con todas las oportunidades; el derecho a criar a su ritmo, porque las mujeres negras ¿Cuándo no han sido recias, cuándo no han sido platoneras, cuándo no han sido niñeras, cuándo no han sido guapas para trabajar, cuándo no han sido súper mujeres?.

Voz de trueno

A su llegada a Buenaventura su sentir llegó a buen puerto, pues se encontró con un círculo mujeres entre las cuales estaban mujeres líderes como Sandra Garcés, Rosmilda Quiñones y Yolanda Cortés, de diferentes organizaciones como Asoparupa, Fundaproductividad, Fumulicof que así cómo ella, tenían en mente la pregunta ¿Qué es lo que necesita la mujer negra para tener un trabajo digno y decente? Y allí la reflexión de vida de Lizeth cobró sentido para trabajar por la defensa de los derechos de las mujeres negras. La matria que buscaba para criar a sus hijos, estaba conformada por casi 140 mujeres parteras que se reunían cada sábado. Allí entre ellas se criaron Camila, Daniela, Guillermo y Sofía, rodeados de mujeres frente al mar.

En este círculo de voces femeninas, la 'voz de trueno' que caracteriza a las mujeres negras, afloró en Lizeth, poco a poco se convirtió en una narradora abriéndose espacios de lectura con niños y mujeres, y pronto se vinculó con el Centro Cultural del Banco de la República en Buenaventura, en dónde se convirtió en promotora de lectura y posteriormente en el año 2016 se hizo mediadora cultural de La paz se toma la palabra.

La carrera de Lizeth, se define por la palabra, los libros han sido su inspiración, la crianza de sus hijos, su lugar de trabajo como Bibliotecaria escolar en Buenaventura y su lucha, pues defiende firmemente el derecho al libro, afirma que tenemos “derecho a la televisión” pero no derecho al conocimiento, al libro.

Se ha convertido en una narradora reconocida y  ha participado en diferentes espacios como el encuentro “Mujeres afro narran su territorio” del Ministerio de Cultura, en 2019; allí se perfiló como una de las autoras de una de las herramientas de Si hay verdad llegarán días buenos: Un botiquín contra el olvido, un botiquín para sanar el alma de la Comisión de la Verdad, un compendio de herramientas que tienen como propósito estimular y compartir un tejido de acciones individuales, colectivas o participativas que contribuyan a preparar, anunciar, marcar, subrayar, poner en evidencia y acompañar un evento bisagra para Colombia: la presentación del Informe Final.

“Ábrele la puerta a la verdad”, es la herramienta diseñada por Lizeth y está inspirada en una cita que tienen los pueblos afro en semana santa –según nos cuenta ella–, las tres de la tarde del viernes santo en todo el pacífico colombiano es sagrada, la gente no corre, no come, no camina, porque se encuentra conmemorando la muerte de Jesús. La herramienta de Lizeth propone esa hora con la verdad, si tuviéramos ese tiempo sagrado como nación, poco a poco, ella entraría por la puerta.

Entre leídas: el legado de la fascinación por la palabra

Camila Pisco, hija de Lizeth, ha llevado su legado a diferentes espacios junto con el apoyo de iniciativas como USAID y el Ministerio del Cultura a través de la Convocatoria Jóvenes en Movimiento y gracias a su madre está vinculada a La paz se toma la palabra. Camila es cantaora y mientras formula su tesis de grado de la carrera de Administración de Empresas en la Universidad del Valle (sede Pacifico), fundó el colectivo juvenil Enraizados que, en busca de la etnoeducación y el fomento de la identidad afro, ha desarrollado diversos proyectos de lectoescritura como “Entre leídas” un programa de formación lectora para mujeres de diferentes pueblos del Pacífico.

El proyecto “Entre leídas” vinculó los libros de la maletas viajeras, así como la herramienta “Los libros de la naturaleza”, que a través de sus dos actividades, les ayudó a abrir el apetito lector de las mujeres mayores, quienes ya leían pero no lo sabían, como afirma Lizeth: “Dicen que no saben leer pero leen el cielo que les avisa si llevar sombrilla o no, Dicen que no saben leer pero leen en que momento están las plantas para la medicina, Dicen que no saben leer pero leen si va a haber marejada o sino, en donde puedes pescar, o si definitivamente no es lugar de pesca”.

Lizeth y Camila, afirman que estos espacios de lectura sensorial y evocación de momentos gratos, se parecen mucho a la paz, porque despierta en nosotros la felicidad y la ternura, sentimientos que necesitamos para imaginar un país en paz. Este espacio, incluso les brindó la oportunidad de pensar nuevas economías, teniendo como base las narrativas culinarias y de herbolaría que podrían llegar a orquestar un gran Festival gastronómico y de saberes, en donde las mujeres pueden transmitir conocimiento a través de la narración. Este trabajo continuará en el segundo semestre de 2022, con la segunda versión de “Entre leídas”.

Los invitamos a:

 

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