Cuando se habla de arte y artistas colombianos, sin duda el nombre de Hernando Tejada (1924-1998) sale a relucir, no solo por lo prolífico de su obra, sino por lo particular de su estilo que atrae y encanta a personas de cualquier edad. Una de las series más reconocidas de Tejada son sus ‘mujeres-objeto’, una serie de muebles de madera a través de los cuales reflexiona sobre la condición femenina. La serie está conformada por: ‘Teresa, la mujer mesa’; ‘Rosario, la mujer armario’; ‘Estefanía, la mujer telefonía’; ‘Mónica, la mujer filarmónica’; ‘Abigail, la mujer atril’ y ‘Sacramento, la mujer asiento’, estas dos últimas obras son parte de la Colección de Arte del Banco de la República.
Estas obras gozan de pasiones infinitas, cuidados especiales y desmedidos orgullos, no solo de quienes tienen el privilegio de tenerlas en sus colecciones, sino de quienes a diario velan por su mantenimiento y buen estado de conservación; y por obvias razones, por todos los públicos que visitan los centros culturales y exposiciones, donde ellas son exhibidas y, cual divas del espectáculo, atraen miradas, roban suspiros y son objeto de fotos y videos para quienes buscan inmortalizar ese maravilloso encuentro.
Al atravesar la puerta de acceso del Centro Cultural del Banco de la República de Cali, te vas a encontrar con una gran escultura en madera de balso, la cual exhibimos con orgullo, ella es ‘Sacramento, la mujer asiento’, o con la “muñeca” como también le dicen los niños pequeños tan pronto la ven. Sacramento fue esculpida con bajos y altos relieves cuidadosamente tallados para que cada rasgo de su cuerpo pareciera cobrar vida. Sacramento es una escultura a la que, le integraron pequeñas piezas finamente cortadas y pulidas para completar la composición de esta gran dama.

Ella impacta, seduce e invita a contemplarla. Su imagen aparece en libros y revistas y su figura es reconocida por muchas personas, pero se desconocen muchos detalles estéticos de esta gran talla de madera. Su monumental tamaño no ha sido impedimento para que se haya exhibido en otras ciudades, incluso dentro de nuestro centro cultural se ha paseado por diferentes espacios, siempre buscando su seguridad y un entorno ideal para lucirse ante los visitantes.
Sacramento es producto de una gran inspiración, ella fue concebida y planeada y por eso tiene todo en su justa medida y proporción; no la imaginamos más grande ni más chica. Su autor bien pudo interesarse por otros temas menos recurrentes entre los artistas, muchos otros podrían pensar que el tema de la mujer lo es.
No importa el tiempo o lugar, pues la mujer ocupó la mente y la imaginación de los artistas a través de toda la historia de la humanidad; quizás como objeto, como ser etéreo, villana o heroína, pero siempre una musa. Esa musa que significó veneración en tiempos prehistóricos con las venus paleolíticas, y que dio grandes saltos en la historia para convertirse en la Monalisa de Da Vinci o La maja desnuda de Goya; la mujer siempre ha sido fuente de inspiración, qué más da ser cortesana, villana o heroína, su figura siempre estará ahí.
Tejada trabajó diferentes técnicas y temáticas, y lo hizo muy bien, pero eran las mujeres quienes en este caso robaron su tiempo y su atención; quienes lo conocieron aseguran que él era un soñador sin límites, que no dudaba gritar a cuatro vientos su amor y admiración por las mujeres, mujeres que finalmente quedaron para la posteridad, con sus mujeres muebles, como recordando que quizás ellas nunca permitirían su olvido. Recorrer a Sacramento es extasiarse con sus voluptuosidades, cada parte del cuerpo y cada detalle cuidadosamente concebido y materializado en formas toscas y a la vez sutiles, que se transforman en una Sacramento dueña de una afable coquetería que no esconde.
Sacramento es una mujer mueble de 1.90 mts. de alto que da la sensación de ser un trono de un cuento de hadas, ella se muestra cómodamente sentada y la anatomía de su cuerpo es perfecta, sus brazos los presta para que sean fuertes y macizos brazos de silla, de un trono revestido de cuero cuidadosamente tratado semejando un terciopelo.
Sacramento es una mujer sin tapujos, no anda con rodeos y por eso no se cohíbe de lucir sus senos delicadamente torneados, ella es amorosa y dueña de un gran corazón, Sacramento nació para amar y ser amada, ella es coqueta por naturaleza y por eso luce orgullosa su rostro perfilado, perfecto, como el de las diosas de la Grecia antigua, con un peinado impecable y un enorme dije sobre el pecho desnudo. Cuando miras a Sacramento ella mantendrá con firmeza su mirada, no oses pestañear porque ella no lo hará, ella no quiere perderse detalle de tu encuentro y también considera que si mantiene los ojos abiertos todos podrán notar sus enormes y cuidadas pestañas.

¿Qué oculta Sacramento en la espalda? ¡Nada! Ella no es mujer de secretos y por eso exhibe con orgullo su nalga prominente, semejando una gran cebolla cabezona. Su atuendo lo remata en la espalda una enorme mariposa, un detalle de delicadeza, ella es muy femenina.
Aunque en la actualidad Sacramento se mantiene bien conservada, no puede ocultar huellas de vándalos, personas que quizás la percibieron inmoral y poco recatada, o quizás muy vanguardista para una sociedad de intolerancia y misoginia. Ella ha sido cuidadosamente restaurada y luce como lo que es: la reina de nuestro centro cultural.
* Este escrito es el producto de un ejercicio de recopilación de observaciones y opiniones que los visitantes manifiestan al entrar en contacto con Sacramento.
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