Después de casi dos décadas al frente de la Subgerencia Cultural del Banco de la República, Ángela María Pérez Mejía deja un legado que marcó profundamente la manera de entender la gestión cultural desde lo público, el cuidado del patrimonio y el acceso al conocimiento en Colombia.
Licenciada en periodismo por la Universidad Pontificia Bolivariana, Pérez Mejía llegó al Banco de la República como parte del equipo editorial del Boletín Cultural y Bibliográfico entre 1986 y 1988, revista para la cual había realizado algunas reseñas en años anteriores.
Después de una exitosa trayectoria académica en Estados Unidos, con un magíster en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Maryland y un doctorado en Lenguas y literatura hispánica de la Universidad Estatal de Nueva York, Stony Brook, en 2006 volvió al Banco de la República como directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango para, un año después, en 2007, ser designada como Subgerente Cultural del Banco de la República.
La independencia y autonomía del Emisor permitieron que durante cerca de 20 años Pérez Mejía liderara una de las etapas de mayor expansión y fortalecimiento de su actividad cultural, con proyectos de largo alcance que ayudaron a consolidar una Red Cultural geográficamente extendida en 29 ciudades del país con un enfoque de apertura hacia una ciudadanía más diversa y regional.
Su gestión estuvo marcada por una visión de largo plazo que concibió la cultura como un medio para contribuir al bienestar de la ciudadanía, fortalecer su pensamiento crítico y apropiar lo patrimonial. Gracias a este enfoque se fortaleció el trabajo en red y se optimizaron procesos fundamentales para su sostenibilidad como la modernización museológica, la transformación digital y el desarrollo de la producción editorial a través de las publicaciones académicas y catálogos de exposiciones que se volvieron repositorios de memoria de las exhibiciones que se presentan en museos y bibliotecas del Banco de la República.
Durante estos años se modernizó el Museo del Oro de Bogotá, se inauguró la sala de El Parqueadero del Museo de Arte Miguel Urrutia - MAMU, se renovaron los centros culturales de Neiva, Pereira, San Andrés, Buenaventura, Montería, Riohacha, Manizales, Armenia y los Museos del Oro Tairona, Quimbaya y Zenú, y las sucursales de Ibagué, Leticia, Montería, Pasto, Quibdó y Riohacha se volvieron Centros Culturales.
Uno de sus grandes aportes fue el impulso a la transformación digital de la actividad cultural con la puesta en marcha del portal cultural www.banrepcultural.org que se consolidó como una plataforma de acceso abierto al conocimiento y a las colecciones patrimoniales, permitiendo que colombianos y usuarios de distintas partes del mundo accedieran a contenidos bibliográficos, artísticos, musicales y arqueológicos. En esa misma línea, enfrentó también grandes retos como sostener la actividad cultural con programación diaria y relevante, y fortalecer los canales virtuales de acceso a las colecciones, durante la época de pandemia, logro irrefutable que permitió a Banrepcultural ser referente cultural nacional en esa difícil coyuntura. Algunas de sus últimas apuestas fueron la Temporada Digital de Conciertos que permite ver desde cualquier parte del país algunos de los conciertos que ocurren en la Biblioteca Luis Ángel Arango, y el acceso libre a 12 discos producidos por el Banco que evidencian la evolución de la composición musical en el país y se pueden escuchar en múltiples plataformas de audio, ampliaron el alcance de la programación cultural.
Bajo su liderazgo se promovieron, además, proyectos de gran impacto como La biodiversidad en la familia de monedas colombianas, La Paz se toma la palabra, Agua. Un patrimonio que circula de mano en mano, El Río: territorios posibles y Semillas, memorias que llevan vida, entre muchos otros.
Otro aspecto importante de su gestión fue su convicción por mejorar la accesibilidad e incrementar la inclusión, durante estos veinte años se produjeron contenidos para públicos con discapacidad visual y auditiva, se reestructuraron espacios culturales para garantizar acceso a población con movilidad reducida con la incorporación de ascensores o pisos podo táctiles, y se robusteció la programación para población con distintas condiciones de discapacidad transmitiendo a sus equipos la frase “nada para ellos, sin ellos”.
La gestión de Ángela María, quién sale de la Subgerencia Cultural para dedicarse a sus proyectos personales, deja una profunda huella en la consolidación de una gestión cultural sostenible, descentralizada y diversa, conectada con las realidades del país y el Banco de la República le dice hasta pronto y muchas gracias Ángela.