La curaduría, a cargo del historiador Efraín Sánchez Cabrera, explora cómo se construyó la imagen visual del Caribe colombiano a partir de algunas imágenes del famoso Manuscrito Drake (siglo XVI), acuarelas y grabados hechas por viajeros europeos en el siglo XIX, así como mapas y otros documentos que hacen parte de las colecciones patrimoniales de la Red de Bibliotecas del Banco de la República. La exposición se podrá visitar hasta el 3 de febrero de 2019.
Quizá, dada su antigüedad y belleza, unas de las imágenes que más llaman la atención de esta exposición son las que pertenecen al libro Histoire Naturelle des Indes (Historia Natural de las Indias), una publicación fechada en 1586, a la que popularmente se conoce como el Manuscrito Drake, en alusión al famoso corsario y explorador inglés Sir Francis Drake (1543-1596). La publicación, que se conserva en la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York y de la que una copia facsimilar se encuentra en la Sala de Libros Raros y otros Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, es un manuscrito con 62 ilustraciones botánicas, 89 ilustraciones de peces, mamíferos y aves y 43 imágenes de indígenas, españoles y esclavos africanos, que da cuenta de la vida cotidiana a orillas del mar durante el siglo XVI.
Una copia facsimilar del Manuscrito Drake se conserva en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá.
El otro grupo de imágenes está conformado por una serie de litografías que ilustran los relatos de viaje del conde francés Joseph de Brettes en la última década del siglo XIX, publicados principalmente bajo el título de Chez les indiens du nord de la Colombie. Six ans d’explorations (Entre los indios del norte de Colombia. Seis años de exploraciones); dos vistas de Riohacha, la primera, una ilustración incluida en las Memorias de Gregor MacGregor, fechada en 1820; la segunda, incluida en Voyage à la Sierra Nevada de Sainte Marthe (Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta) de Élisée Reclus, una publicación de 1881. Además de dos mapas de la península de La Guajira, uno de 1786, otro de 1817, ambos de la colección de la BLAA.
“La idea inicial de esta exposición fue de los historiadores Malcolm Deas y Gustavo Bell Lemus, quienes se la compartieron a los profesionales del Banco de la República, quienes finalmente nos encargamos de materializarla. Cada uno de los conjuntos de imágenes elegidos presenta, a su manera y para su propia época, dos visiones distintas sobre el territorio: el primero, de la vida en el mar; y el segundo, la vida en el interior de la península de La Guajira. Los dos, sin embargo, coinciden en su referencia a un mundo nuevo y en estado primigenio en su confrontación con un mundo civilizado y ambicioso”, explica Efraín Sánchez.
Como preámbulo a la exposición y previo a la inauguración, el Centro Cultural de Riohacha organizó el Seminario Documentos para la Historia de La Guajira, que contó con la participación de Armando Martínez Garnica, director del Archivo General de la Nación, quien habló sobre las memorias y la historia del Caribe colombiano; y Efraín Sánchez Cabra, el curador, quien habló sobre La Guajira primigenia que se plasma esta exposición.
“Esta muestra es un bello motivo para acercarnos a la investigación rigurosa de aspectos poco conocidos de la historia de La Guajira; es también una oportunidad para recordar y ver con nuevos ojos aspectos cotidianos de la vida del pueblo wayuu. En mi caso personal, fue imposible contener las lágrimas al leer el texto sobre cómo las indígenas wayuu bañaban a sus hijos; porque recordé a mi madre cuando íbamos al río”, comenta Elizabeth Pastrana, jefe cultural del Banco en Riohacha.
Para acompañar la exposición, el Centro Cultural realizará periódicamente visitas comentadas, dispondrá de un centro de interés con material bibliográfico y audiovisual sobre la historia de La Guajira, y realizará actividades para distintos públicos. La Guajira primigenia hace parte de las actividades conmemorativas que organiza el Banco en todo el país durante 2018, a propósito de la celebración de los 60 años de la Biblioteca Luis Ángel Arango.