Diana Fajardo es docente de básica primaria en la Institución Educativa Andrés Bello en la ciudad de Manizales. Desde 2017 inició su labor como mediadora del proyecto La Paz se toma la palabra en la región, aportando a los procesos de construcción de culturas de paz en su comunidad educativa.
La institución donde trabaja está ubicada en el barrio El Nevado, habitado por una población vulnerable que ha sido permeada por la violencia, en especial por los enfrentamientos de pandillas. Diana cuenta que, durante las épocas más duras, los procesos de educación se vieron fraccionados por la violencia, por ejemplo, la ocasión en la que el colegio debió frenar un proceso de formación en sistemas facilitado por la Institución Gran Colombia que quedaba a cinco cuadras, pues los estudiantes no podían ir de una sede a otra debido a las barreras invisibles que se dan en la delimitación de los barrios por parte de las pandillas. Aunque la realidad del barrio ha cambiado en la actualidad, aún quedan secuelas del contexto violento vivido, es por eso que Diana resalta el valor de la democracia para crear contextos justos y armónicos, realizar cambios y establecer acuerdos sobre lo común en medio de la diferencia y a su vez, cuenta cómo el proyecto La Paz se toma la palabra ha aportado en estos proceso democráticos y de gobernanza estudiantil “Cuando el proyecto llega a la institución nos brinda herramientas valiosas a los docentes para trabajar con temas enfocados en la convivencia y paz con nuestros estudiantes, que luego tienen un impacto no solo en la institución sino en la comunidad”.
Una de las herramientas que ha puesto en marcha para fortalecer los procesos de democracia dentro de la institución es “Las reglas del juego”, que nos acerca a las normas y leyes que nos rigen como sociedad y que hemos acordado para convivir pacíficamente. Esta, junto con la exposición De toda la gente y al archivo de la Asamblea Nacional Constituyente, abordan los derechos y deberes que tenemos como ciudadanos y ciudadanas del estado colombiano, así como los acuerdos, pactos y compromisos que podemos establecer en nuestros contextos. Con estos recursos, la mediadora ha enseñado a los estudiantes a fortalecer los gobiernos y juntas directivas de aula, logrando que se empoderen en la coordinación de su salón de clases y planteen las estrategias de convivencia.
En el colegio todos los años se celebra el carnaval de la democracia, allí les enseñan a los y las estudiantes cómo funciona el gobierno nacional, el gobierno estudiantil, los derechos y los deberes. En medio de este carnaval y luego de adaptar la herramienta, nació el parqués para la democracia, que consiste en un tablero para cuatro jugadores donde cada jugador tiene un tema; gobierno escolar, las reglas del juego, escuela activa y la Constitución de la República de Colombia. Cada una de las casillas tiene conceptos referentes a los temas y cada parada según el tema cuenta con una ficha donde al estudiante se le plantea un rol, un dilema y una pregunta, que el estudiante debe analizar para proponer una solución. Estas fichas se basan en los artículos de la Constitución planteados en la herramienta Las reglas del juego. Para la mediación de esta herramienta, la biblioteca escolar ha jugado un papel muy importante, ya que allí los maestros del proyecto “Educación para los derechos humanos, la paz y construcción de ciudadanía” realizan todos los lunes talleres con estudiantes de todos los grados en grupos de aproximadamente 30 personas sobre la herramienta y el Parqués.
El impacto que ha tenido esta iniciativa en los estudiantes se ve reflejado en los roles voluntarios que asumen dentro de la comunidad educativa, su interés por acercarse a los espacios democráticos de la institución y la potencia que ha ganado su voz en los mismos. Esto no solo repercute en el aula sino en sus contextos cotidianos como la familia y el barrio donde pueden proyectar sus habilidades para la resolución de conflictos. Diana ha sido una replicadora de la herramienta con sus compañeros y compañeras docentes pues resalta que “Lo más importante del proyecto es que no llega a ser una carga, sino que es una herramienta que facilita las metas o actividades propuestas por los maestros, es una solución dentro de sus planeaciones y una oportunidad para mitigar escenarios de violencia o conflicto en la comunidad”.