El Banco de la República presenta en 2021 su tradicional temporada de conciertos, pero adaptada a un formato digital, esto en respuesta a las medidas sanitarias que restringen las actividades sociales como los conciertos. La Temporada Digital de Conciertos Banco de la República incluirá una serie de producciones audiovisuales de contenido exclusivo, realizadas en Bogotá y en otros lugares del mundo por artistas nacionales e internacionales. Ciertamente, esto conlleva cambios y retos hacia el futuro. El público de los conciertos que el Banco presentaba a nivel nacional, que había estado acostumbrado a ir a la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, a los centros culturales del Banco y a otros escenarios en los que se presentaban la temporada de conciertos hasta comienzos de 2020, hace parte ahora de una comunidad digital que se expresa a través de likes y comentarios. La relación entre los artistas y el público queda mediada a través del ordenador y el aplauso desaparece; quienes escribimos este tipo de reseñas tendremos que acostumbrarnos a su ausencia, pues el aplauso nos permitía intuir la curva emocional del concierto. Ahora, necesitamos poner atención a la realización técnica, necesaria para el traslado del concierto al mundo virtual, pues de esta se espera la preservación de la calidad de la interpretación, como también que le permita al público -desde su casa- poder recrear la atmósfera del concierto en vivo.
La temporada digital inició con el concierto del ensamble de voces danés Theatre of Voices centrado en el repertorio de navidad de William Byrd, Jan Pieterszoon Sweelinck y Robert White. La producción audiovisual se filmó en la Iglesia de la Trinidad de Copenhague (Dinamarca), lugar que por su antigüedad representa bien los sitios donde se escuchó originalmente este tipo de repertorio. Aunque el lugar y las obras se corresponden históricamente, la puesta en escena (incluyendo el vestuario) corresponde a la que usa en las salas de concierto; originalmente, los cantores se ubicaban unos frente a los otros compartiendo un mismo atril o facistol. El ensamble estuvo acompañado por un pequeño órgano de iglesia, llamado ‘órgano positivo’ o chair organ, usado con frecuencia en el servicio ordinario para acompañar a los cantores. El timbre de estos órganos fue diseñado para brindarle al coro un sustento acústico que favorece su sonoridad, por tal razón se buscó que emularan la voz humana.
El repertorio seleccionado por Theatre of Voices permite apreciar los cambios estilísticos que hubo en la polifonía a finales del siglo XVI e inicios del XVII. Como corresponde a la época, el repertorio sacro está escrito en latín y fue cantado por el ensamble con la fonética estandarizada del italiano; aunque este detalle puede parecer irrelevante, cobra importancia cuando los intérpretes quieren poner de relieve algunos detalles de pronunciación de uso local. La única obra que se cantó en inglés fue la canción de cuna de Byrd, My Sweet Little Baby, que recuerda el pasaje del evangelio de Mateo sobre la ‘Matanza de los inocentes’. La obra que presenta un estilo polifónico anterior a la época de Byrd y Sweelinck es Christe qui lux es et dies IV (Cristo que eres luz y día IV) de Robert White, donde se combinan el canto llano con el de órgano, es decir, se combina el canto gregoriano (monódico) con el polifónico. Si bien, al canto llano solemos asociarlo con las voces masculinas, vale la pena resaltar que históricamente fue también compuesto y cantado por mujeres en los monasterios de clausura. De igual forma, en el motete de Byrd, O magnum mysterium / Beata virgo / Ave Maria, se puede apreciar un breve momento donde hay un cambio en el sistema de afinación; en concreto me refiero al pasaje donde el tenor introduce el verso ‘ut animalia’ (15:35-15:38) cuya modulación se hace en el modo enarmónico, es decir, el tenor canta una nota que no existe dentro de la escala, y por tal razón, le es imposible al organista acompañarla porque el instrumento no tiene una tecla que dé esta misma altura. Lo importante aquí es decir que el modo enarmónico estaba en desuso a finales del siglo XVI, por lo que su uso en esta obra es una huella del pasado.
La organista noruega Yngvild Haaland interpretó cuatro piezas como solista, las cuales son propias del mundo de los organistas. Inició con A Voluntarie for my Lady Nevell de Byrd; los ‘voluntarios’ son piezas de improvisación que nacieron en el contexto litúrgico y se extendieron al mundo secular siendo asociados en el siglo XVII con formas como la fantasía'o como el preludio y fuga. En piezas como Ons is geboren een kindekijn (Nos ha nacido un niño) de Jan Pieterszoon Sweelinck, la improvisación se entiende como el proceso de elaboración y embellecimiento de una pieza cuya partitura contiene apenas la información que orienta al intérprete respecto a la armonía y el contorno de las voces; se espera pues, que el organista improvise la obra en la medida en la que toca. De forma similar se construyen las variaciones sobre un bajo obstinado de A Grounde cuyo título infiere la presencia de este ostinato (ground). También se interpretó la Toccata primi toni (Toccata en el primer tono) de Sweelinck, que a la usanza de la época define un tipo de obra virtuosa escrita específicamente para instrumentos de teclado, como es el caso. Sin embargo, considero que el timbre del órgano no fue el adecuado para esta toccata, pues los pasajes rápidos perdieron definición cuando van al registro grave.
Destaco algunos detalles técnicos de la producción. El primero es la buena sincronización del audio con el video, que para el caso particular de la polifonía requiere de gran atención. También es destacable la edición de las tomas para cada obra, aunque los cortes entre obras estuvieron un poco apresurados, haciendo que se pierda la ilusión de que se está en un concierto. Debe mejorarse la iluminación y calidad de las tomas de la presentación y despedida que se hicieron en la Sala de Conciertos en Bogotá, pues contrastaron mucho con la calidad del video que se hizo en Dinamarca.
Esta modalidad de conciertos ciertamente entraña la pregunta de cómo se mantendrán este tipo de espacios que extienden la labor cultural de las instituciones; y si estas producciones servirán para mostrar la música académica colombiana en escenarios internacionales.
Programa
W. Byrd: Laudibus in sanctis; O magnum mysterium (Beata virgo, Ave Maria); My sweet little baby; A Grounde, BK43.
J. P: Sweelinck: Ons ist geboren een kindekijn, SwWV315; Ecce virgo concipiet; Hodie Christus natus est; A Voluntarie for my Lady Nevell; Toccata primi toni, SwWV286; Gaudete omnes.
R. White: Christe qui lux es et dies IV.