Carmen Simancas Romero, es una mediadora del proyecto La Paz se toma la palabra en la isla de San Andrés. Es docente de filosofía y magíster en educación y ha enfocado sus estudios en derechos humanos. Carmen, es hija de padre cartagenero y madre toludeña, pero ella nació en la isla de San Andrés y recuerda su infancia entre la brisa del mar, los colores, los juegos en la playa y la convivencia pacífica en la región. Desde muy pequeña le han interesado los temas que tienen que ver con resolución de conflictos y paz.
La figura de Anansi, Ananse o Kwaku Ananse ha sido muy representativa en su vida, pues este es uno de los personajes más importantes de las leyendas de África occidental y del Caribe. Se trata de un personaje representado en una araña que lleva las tradiciones orales africanas, contado en múltiples versiones de la literatura, según menciona Carmen “Anansi es una araña que teje historias de paz y usa su suspicacia para salvar a todos sus hermanos. Un cuento que se ha popularizado en la isla Afro y anglo británica de San Andrés”.
Con el relato de Anansi como bandera, Carmen creó el proyecto “Tejiendo paz” que recurre al tejido como una forma de sanar y tramitar los conflictos. Este inició en 2022 cuando conoció los recursos de La Paz se toma la palabra y quedó a cargo de la cátedra de paz en la Institución Educativa Bolivariano, lo que fue en reto porque antes de su regreso a clases, los estudiantes atravesaron la pandemia y el paso del huracán Iota, lo que desencadenó cambios en sus comportamientos y conflictos, debido a las pérdidas y el aislamiento. El ejercicio inició con estudiantes de grados noveno, décimo y once, con quienes puso en práctica herramientas del proyecto La Paz se toma la palabra como “Mi línea del tiempo” donde les invitaba a narrar su historia de vida, haciendo y deshaciendo nudos de sus dolores y alegrías y, conectándose con las experiencias del otro. También implementó “Pido la palabra por la paz” para dialogar sobre las preguntas de la bajara asociadas al perdón y la reconciliación frente a las problemáticas sociales de la isla como la violencia, el conflicto armado, el narcotráfico, entre otras. En principio, se desarrollaba solo durante el tiempo de clase, pero luego se extendió a una hora más en el descanso donde los estudiantes ocupaban su tiempo libre en la práctica del tejido para la sanación.
Los hijos del paisaje: un tejido colectivo
Las conversaciones pasaron a ser más profundas cuando uno de los jóvenes de la isla se perdió en el mar, luego de salir en una barcaza a navegar, la marea subió y el joven no volvió. Esto conmovió a los estudiantes y las horas de tejido se convirtieron en la oportunidad de conversar en torno los silencios que había frente al tema.
“Este silencio es como el mar, inquieto, profundo y sin pensamiento alguno” fragmento del poemario ‘Los hijos del paisaje’
Carmen también hace parte de la Corporación Miss Nancy Land, que se enfoca en el desarrollo integral de mujeres en San Andrés. En 2023 ganaron una convocatoria con la obra teatral “Los hijos del paisaje” basada en el poemario de María Matilde Rodríguez, sobre los desaparecidos en el mar. Los estudiantes se vincularon a este proyecto representando a los desaparecidos y a sus familias. El evento contó con más de 150 asistentes, entre ellos las familias de las víctimas a quienes los estudiantes les dieron barcas hechas de coco que navegaban como una despedida colectiva. Otro de los actos simbólicos que ha desarrollado Carmen con sus estudiantes ha sido mediado con la herramienta “Cartas de la persistencia”, y consiste en escribir cartas dirigidas a las familias de las víctimas, así como relatos de las historias de las personas desaparecidas para que estos permanezcan en la memoria.
El tejido se convirtió en una práctica colectiva porque salió de la institución educativa para acompañar y abordar otras problemáticas en las comunidades. Actualmente los estudiantes de grado once hacen sus prácticas en el Centro Cultural de San Andrés del Banco de la República, llevando el proyecto “Tejiendo paz” a otros jóvenes y replicando lo que aprendieron. Además, cada año con apoyo del Banco realizan la feria Afro ambiental, donde exponen sus tejidos y comparten sus saberes.
Carmen nos cuenta que, gracias al tejido se han disminuido las peleas y violencias en el colegio “este espacio ha servido para tramitar dolores y formar jóvenes líderes y lideresas en sus casas, en sus contextos y fortalecer sus habilidades para que sean sujetos que intervienen de forma positiva en un conflicto”. El sueño de Carmen no para, en 2024 quiere que los estudiantes sigan llevando la paz y el proyecto fuera del aula, a todos los rincones de la isla para que vuelva la convivencia pacífica que recuerda de su niñez.