Este concierto integrado principalmente por obras de compositores colombianos fue presentado por el fagotista Steven Remolina y el trombonista Juan Sebastián Carreño como parte de la Serie de Jóvenes Intérpretes. Tanto el fagot como el trombón han sido instrumentos ampliamente usados como parte de conjuntos de cámara, bandas y orquestas sinfónicas, pero tienen muy poco repertorio original como instrumentos solistas. Por tal razón, resulta importante resaltar el trabajo reciente de la compositora Carolina Calvache con sus obras Sunrise, para tuba y piano; Encuentros, para trombón; y KAVA, para trompeta, que compuso en colaboración con Achilles Liarmakopoulos, Sebastián Cifuentes y Juan Fernando Avendaño, las cuales se han interpretado recientemente en la Sala de Conciertos del Banco de la República. Asimismo, del saxofonista y compositor Juan Daniel Oviedo hemos escuchado anteriormente Barbarita en versión para clarinete solo y Do-Si-Ficando para trombón en este concierto. Del repertorio colombiano para fagot solista se destacan las obras Sonata para fagot y piano, Op. 144 de Blas Emilio Atehortúa, Díptico de Johann Hasler, Mobile de Jorge Pinzón, Suspendidos en un viaje ni concluido ni por concluir de Luis Fernando Sánchez (para fagot y electrónica) y Sonata para fagot y piano, Op. 10b de mi autoría.

El concierto abrió con la Sonata en sol menor para fagot y piano, Op. 24 No. 5 de François Devienne que contrasta muy bien con mi sonata. La obra de Devienne es una pieza clásica en tres movimientos en donde el fagot tiene el protagonismo, mientras que mi Sonata para fagot y piano proviene de un concierto y, por ende, existe un diálogo entre el fagot y el piano que tiene algunos momentos protagónicos como la introducción al segundo movimiento. De igual forma, la sonata de Devienne trata al fagot como un instrumento tenor, lo que significa que explora su registro medio y agudo; en cambio, en mi obra el fagot es tratado más como un instrumento barítono porque trabaja más su registro medio y grave. La obra de Devienne tuvo menos errores de notas falsas respecto a la interpretación de mi sonata; no obstante, hubo algunas decisiones de interpretación que resultaron útiles para la interpretación del segundo y el tercer movimiento, especialmente con el tiempo que encuentro cómodos para cualquier fagotista. En ese sentido, Steven Remolina decidió no hacer cambios de tiempo en el segundo movimiento, mismos que sugerí anteriormente para el concierto y la grabación de 2017 a cargo de Pedro Salcedo y Sergei Sichkov; en cambio, optó por tocar en un tiempo ligeramente más rápido del puesto en la partitura. Asimismo, noté que hizo falta más comunicación entre la pianista Beatriz Batista y Steven Remolina necesaria para darle su carácter concertante, característica que se requiere en menor medida en la obra de Devienne.

Este concierto finalizó con la interpretación de Trombonsillo de Carolina Calvache y Do-Si-Ficando de Juan Daniel Oviedo, ambas piezas inspiradas en el pasillo colombiano. Me resulta difícil seguir pensando en el pasillo como una danza porque actualmente este es más una pieza de concierto que puede hacer parte o no de la amplia cantidad de ‘suites colombianas’ que se siguen componiendo, como también es un ritmo que se utiliza en canciones populares. Las raras veces en que se danza un pasillo suele ser en el marco de festivales o concursos regionales, pero ya no es parte de una práctica ampliamente extendida.

Dicho esto, los pasillos que interpretó Juan Sebastián Carreño tienen en común el estar influenciados por la pop music y el jazz en su estructura y armonía. El pasillo que estandarizaron compositores como Emilio Murillo, Morales Pino u Oriol Rangel se caracteriza por estar estructurado en secciones de tiempo contrastante y por usar una armonía cromática heredera del Romanticismo europeo. En cambio, los pasillos aquí presentados tienen una estructura cíclica similar a la que se utiliza en la música pop para hacer énfasis en una melodía ‘catchy’ (pegadiza) por ser fácilmente recordable. Asimismo, la armonía corresponde también a esta influencia norteamericana a la que simplemente se le llama ‘armonía jazz’. Compositores como Jesús Alberto Rey, Rubén Darío Gómez, Germán Darío Pérez e incluso Victoriano Valencia han trabajado con este sistema armónico que se hizo hegemónico en festivales y concursos de música colombiana.

Pese a la brevedad y baja complejidad de ambas obras, fue posible apreciar el talento de Juan Sebastián Carreño y de su acompañante al piano Diego Claros. Si bien las obras centran su atención en el trombón, en Do-Si-Ficando existen pasajes cortos que le dan protagonismo al piano; no obstante, la complementariedad del dúo fue sobresaliente, las piezas fueron interpretadas con gusto y considero que fueron un buen cierre para el concierto completo.

Programa

Steven Remolina

F. Devienne: Sonata en sol menor, Op. 24 No. 5

P. Sarmiento: Sonata para fagot y piano, Op. 10b.



Juan Sebastián Carreño

C. Calvache: Trombonsillo.

J. D. Oviedo Reina: Do-Si-Ficando.

Consulta el programa de mano »

 

Imagen principal Media
Concierto de Steven Remolina y Juan Sebastián Carreño - Temporada Digital de Conciertos 2021