Por Juan Carlos Pabón*
En el año 2013 descubrí que tenía talento para escribir, gracias a un blog de curiosidades al cual me vinculé. La mayoría de sus miembros eran muchachos de España y con ellos establecí contacto a través de la red social Twitter. Estaban buscando nuevos redactores, por lo cual, les envié un texto que inicialmente no les gustó, pero me dieron una segunda oportunidad a partir de la cual comencé a escribir para ellos. Era un colectivo y cada uno de nosotros escribía un artículo más o menos mensual. La línea central estaba dirigida hacia temas curiosos en general. Este ejercicio me sirvió para regresar a la biblioteca, pues como vivimos en un mundo tan digital habían pasado varios años sin tener un libro en las manos. Tuve la necesidad de volver a la biblioteca, a consultar como en los viejos tiempos cuando estaba en el colegio, en donde no existía el internet y era necesario buscar las tareas en los libros, en las enciclopedias. Un par de años después, la revista digital de los amigos españoles se acabó, pero yo continué leyendo y escribiendo. Fundé mi propio blog que se llama “El zaguán de las historias”.
Dentro de todo este proceso de lectura y redacción, conocí la red cultural del Banco de la República. Un servicio extraordinario, que en mi concepto es el mejor que existe en Colombia. Sencillamente porque si tú quieres leer un libro determinado, y ese libro lo tienen disponible en la biblioteca de San Andrés Islas, o en cualquier ciudad de la red, lo puedes solicitar, de allá te lo envían y lo reclamas en la sede de la ciudad donde vives. Exactamente eso me sucedió cuando sentí la necesidad de leer El ingenioso hidalgo don Quijote de la mancha, la obra cumbre de la literatura universal. Una de las ediciones se encontraba en la biblioteca Luis Ángel Arango. Hice la solicitud y al cabo de tres días hábiles lo pude reclamar en mi ciudad Neiva. Fue una experiencia impresionante. Al estar escrito en su lenguaje original, castellano del siglo XVII, fue necesario consultar cientos de veces el diccionario de Google, aunque no todas las palabras las encontré, pero de esta manera logré leer sus ochocientas tres páginas en un poco más de quince días. Recientemente encontré otro libro maravilloso llamado Historia Verdadera, escrito por Luciano de Samosata en el Siglo II d.C. Basado en estas joyas bibliográficas, me inspiré y escribí dos artículos estupendos en mi blog.
La experiencia con la red ha sido maravillosa. Las personas a cargo de la biblioteca son muy amables siempre. Cuando he ido a buscar algún texto que quizás no he podido ubicarlo en la página, han sido muy gentiles y me han colaborado al máximo. Siempre atienden muy bien a los usuarios. Todo lo anterior lo puedo resumir en un gigantesco gracias a todo el equipo humano que conforma la gran familia de la biblioteca del Banco de la República.
* Juan Carlos Pabón vive en Neiva y en este texto nos cuenta su experiencia como socio de nuestra Red de Bibliotecas.
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