La relación del guitarrista francés Roland Dyens con Colombia fue larga e intermitente. El público del país empezó a conocerlo a mediados de la década de 1990, cuando Ricardo Cobo interpretó por primera vez su Libra Sonatine y, posteriormente, el Hommage à Villa-Lobos en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. A partir de entonces, las obras y producciones discográficas de Dyens se hicieron más conocidas, al punto de ser hoy uno de los compositores infaltables del repertorio de la guitarra clásica.
Dyens conoció en París a Ramiro Isaza, fundador de la cátedra de guitarra clásica del conservatorio, cuando ambos fueron estudiantes de Alberto Ponce, alrededor de 1968. En esta misma ciudad, se daría el encuentro entre Dyens y Gentil Montaña, en el otoño de 2006. Ambos guitarristas usaban sus instrumentos como medio para la composición, el arreglo, la improvisación y la interpretación. Fue por este encuentro que surgió en Dyens el deseo por conocer más de nuestro país. Para entonces, Roland Dyens había llegado ya al pináculo de su carrera como compositor e intérprete. Desde 2006 recibió diferentes distinciones otorgadas, entre otros, por la Presidencia del Concurso Internacional de la Città di Alessandria, Guitar Foundation of America, Winnipeg Free Press, además de que tres de sus obras fueron consideradas dentro de la lista de las cien mejores obras originales para guitarra, según el musicólogo canadiense Enrique Rubichaud en 2013.
Finalmente, en 2014, Roland Dyens visitó por primera vez nuestro país, gracias a que Edwin Guevara lo invitara al Festival Nacional de Guitarra Gentil Montaña. Dyens y Guevara se habían conocido en septiembre del año anterior en el IV Festival Internacional de Guitarra Vivace Perú, en Lima. Allí, Dyens le pidió a Guevara que lo acompañara en una improvisación al final de su master class. Impresionado por su talento, Dyens escribió lo siguiente de Guevara en un correo electrónico personal: »es un músico raro, un refinado de primera categoría. Et quel amour de mec [es un pan de Dios]».
Ya en Colombia, Dyens presentó un arreglo de Pueblito viejo con base en la versión de Garzón y Collazos, que compuso mientras el festival se llevaba a cabo. Fue invitado nuevamente a Colombia en 2016 por el Banco de la República, para realizar una gira por San Andrés, Florencia, Bogotá y Buenaventura. Lamentablemente, la gira quedó suspendida luego del primer concierto en San Andrés, debido a su estado de salud – antes de viajar a Colombia había estado hospitalizado. Su hermana Laura escribió al respecto «desde entonces, Colombia es para mí el país más importante del mundo, ya que es el país donde Roland Dyens ha ofrecido su último recital el día 3 de septiembre de 2016 en San Andrés, antes de viajar a otro planeta algunas semanas más tarde, el día 29 de octubre».
La amistad entre Dyens y Edwin Guevara fue profunda. Cuenta Guevara que lo llamaba diariamente, en cualquier momento del día o de la noche, para compartirle las grabaciones de lo último que estaba haciendo; el maestro solamente transcribía a partitura sus obras y arreglos cuando ya eran una realidad en sus manos. Le dedicó su obra Le petit orgue de Barbarie y le dejó la copia manuscrita de su arreglo de Pueblito viejo. Tuvo un profundo amor por la música popular latinoamericana, llegando a decir de sí mismo que era un argentino, brasilero o colombiano falseado; sentido irónico que precisamente lleva el título de su Tango en Skaï.
A cinco años de su partida, honramos su memoria, mientras aguardamos que las circunstancias nos permitan hacerlo con Edwin Guevara en el escenario, en el recital que estaba programado en la Temporada Nacional de Conciertos Banco de la República 2020, frente al público colombiano que amó singularmente.