El miércoles 21 de febrero, en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango inició la Temporada de Conciertos 2024 del Banco de la República, en Bogotá (el primer concierto de la Temporada se había realizado en Neiva, el lunes 19). Como es costumbre en muchos reencuentros, la ocasión estuvo enmarcada por un copioso optimismo, alimentado por diversas expectativas; algunas bastante inmediatas, como aquellas en torno al concierto y los artistas convocados para dar inicio a la temporada, pero también acompañaron a los asistentes muchas otras inquietudes respecto a toda la Temporada 2024. El impacto de un primer concierto es fundamental para convocar y acoger a la audiencia que, de manera particularmente entrañable, ha mantenido una relación muy cálida y cercana con la BLAA; podría decirse que, de cierta manera, el primer concierto de la temporada marca los augurios que habrán de acompañarnos a lo largo del año. Siguiendo esta línea, no exagero al afirmar que este primer concierto de la temporada vaticina un año maravilloso.

Ya entrando concretamente en el concierto, podría decir que este superó todas las expectativas de la audiencia. El ensamble invitado fue The Gesualdo Six, un ensamble vocal británico con una joven trayectoria (alrededor de diez años) caracterizada por su impecable claridad técnica y fascinante versatilidad interpretativa; el programa mantuvo un hilo conductor en torno a la noche y su influencia, tanto sobre los oficios religiosos propios de las últimas horas del día (el oficio litúrgico de completas), así como también sobre otras expresiones seculares que encuentran en ella una inspiración especialmente mística. A medida que avanzaba el programa la audiencia quedó inmersa en una atmósfera que trascendía las divisiones cronológicas y envolvía a todos con fantástico arrobamiento. 

El ensamble inició con Te lucis ante terminum de Thomas Tallis, sorprendiendo al público desde la parte trasera de la Sala; en una lenta procesión los artistas fueron caminando hasta el escenario por los pasillos y, gracias a una afinación absolutamente inmaculada y una solidez interpretativa magnífica, la resonancia del espacio activaba todas las fibras sensibles de los asistentes, marcando el inicio de un evento profundamente especial. El programa se desenvolvió con genial fluidez y en lugar de organizar el repertorio cronológicamente, una migración entre contextos oxigenaba muy apropiadamente la línea dramática de todo el programa sin perder la atención de todos los asistentes. De esta manera, luego de las primeras obras de diversos compositores del Renacimiento europeo, fuimos transportados hacia diversas obras de los siglos XX y XXI, a donde retornaríamos luego de pasar brevemente por la obra de Hildegard von Bingen, una de las más importantes exponentes de música vocal en la Edad Media, y finalmente cerrar la primera pare del programa con obras de Schubert y Rheinberger. 

Luego del intermedio se mantuvo la misma aproximación en cuanto al contraste cronológico de las obras, pero esta vez, la temática pasaría del repertorio religioso a una selección de obras seculares igualmente inspiradas en paisajes crepusculares. La variedad de estilos presentados a lo largo de todo el concierto fue notable en la medida en que cada miembro del ensamble proyectaba una pureza técnica ejemplar, al tiempo que lograba entretejerse magistralmente con la atmósfera sonora que orgánicamente sostenía cada obra. Las cualidades individuales de cada integrante del sexteto solo lograban ser superadas por la fascinante maestría que generaban como ensamble al desplegar una capacidad expresiva ampliamente versátil. Ésta delataba también un carisma especial en la manera en que los artistas buscaban una conexión con la audiencia; no solo durante el concierto, sino también durante el intermedio y al finalizar su presentación; los integrantes del grupo no dejaron de buscar maneras de interactuar con los asistentes proyectando un sincero interés por su público y valorando la experiencia que lograban compartir con su audiencia.

Un concierto formidable que abrió la puerta a una temporada llena de muchas expectativas y nuevas experiencias. Como un breve comentario de salida, vale la pena mencionar la nueva implementación de las notas al programa, las cuales ahora serán descargables mediante un código QR. Si bien es una opción más práctica y ecológicamente sensata, también requerirá nuevos compromisos por parte de la audiencia; la necesidad de tener prendido el celular a lo largo del concierto, en especial para seguir los textos de obras vocales, o para ubicarse durante el programa con algunas piezas de información relevantes, abre la posibilidad a alarmas, llamadas, aplicaciones, fotos y grabaciones sorpresivas. Tendremos que encontrar comportamientos que no sean intrusivos que al mismo tiempo sean prácticos y responsables para hacer de nuestra experiencia en la BLAA un momento agradable y positivamente memorable.

Imagen principal Media
Foto del concierto del ensamble británico The Gesualdo Six en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango