El jueves 1 de junio, el quinteto de maderas Vástago se presentó en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. La agrupación propone una nueva alternativa para el convencional quinteto de maderas y, al sustituir al oboe por el saxofón soprano, abre un espectro tímbrico diferente y muy interesante. Igualmente interesante fue su propuesta de repertorio. Tradicionalmente, el repertorio para quintetos y tríos de vientos ha estado casi canónicamente controlado por compositores franceses por poco más de doscientos años; en esta ocasión el Ensamble Vástago consolidó un programa que resaltaba la convergencia entre la tradición europea y las manifestaciones artísticas latinoamericanas. Adicionalmente, en el concierto se incluyeron, tanto obras originales para quinteto de vientos como adaptaciones desde otros formatos, proporcionando así un muy valioso aporte en la búsqueda de nuevos repertorios de cámara para este tipo de ensambles.
En cada una de las obras el ensamble compartió con la audiencia una propuesta ingeniosa y auténticamente expresiva. Con Olé guapa del neerlandés Arie Maasland, el ensamble dio un inicio lleno de vibrante energía rítmica sobre la cual se entrelazaban elementos melódicos interpretados con magistral fluidez. Posteriormente, con las obras de Gordon Jacob y Félix Morgan, Vástago deslumbró a los asistentes con una paleta expresiva muy bien controlada y llena de momentos interesantes que capturaron la atención de todos los asistentes de principio a fin. La excursión en torno al repertorio latinoamericano cerró con dos obras absolutamente maravillosas; un arreglo de Despasillo por favor Lucas Saboya, y Aires tropicales de Paquito D’Rivera. En ambas obras la interpretación brilló por su elocuencia artística, sincronía rítmica y flexibilidad melódica para entrelazar cada una de las secciones de las obras. La solidez musical de esta propuesta es verdaderamente admirable.
Como ideas de cierre quedan dos interrogantes que pueden resolverse en la convergencia de iniciativas institucionales y esfuerzos individuales de cada uno de nosotros como comunidad de artistas. La primera: ¿cómo optimizar la divulgación de este tipo de eventos de manera más efectiva? La afluencia del público a este concierto fue notoriamente baja, lo cual me llena de tristeza al ver que una propuesta artística tan sofisticada y cuidadosamente desarrollada, no haya convocado a suficiente gente, especialmente en un país donde la música para vientos es tan importante. En diversas ocasiones los conciertos de la Serie de los Jóvenes Intérpretes, logran convocar una audiencia particularmente amplia y diversa; pero esto sucede especialmente cuando los intérpretes son locales. El ensamble Vástago tiene su centro de acción en Manizales y su ‘red de apoyo’ no es tan cercana a la Sala de Conciertos de la BLAA; ante esto, es necesario que diversas instituciones artísticas y educativas logren divulgar de manera efectiva y continua este tipo de programación cultural para fortalecer audiencias más receptivas. Asimismo, nosotros, como artistas, debemos entender la importancia de mantener mejores medios de autogestión y divulgación sobre nuestros propios proyectos; sin temor a equivocarme, debo señalar los problemas en la difusión como la principal razón de la poca asistencia a este concierto.
Mi segundo cuestionamiento también merece buscar soluciones con prontitud: ¿cómo podemos facilitar el acceso a instrumentos de mejor calidad para nuestros artistas? El mercado de instrumentos musicales en Colombia es ejemplarmente inmisericorde; adicionalmente a los costos de los instrumentos (en gran medida determinados en monedas extranjeras), los procesos de comercialización, acceso y mantenimiento de los instrumentos son precarios frente a las necesidades de nuestro medio. A lo largo del concierto del Quinteto Vástago, diversos problemas de balance, calidad en el sonido, y claridad en las articulaciones evidenciaban que los músicos hacían esfuerzos titánicos para sopesar la limitada respuesta de sus instrumentos. Esta situación es tristemente recurrente en muchos de nuestros conciertos y presentaciones donde los artistas, tanto profesionales como músicos en formación sufren ante la precariedad de sus equipos de trabajo. Debemos buscar procesos para optimizar el acceso a mejores instrumentos para nuestros artistas; bancos de instrumentos, programas de patrocinio, mecenazgos, estrategias de financiación sensatas y muchas otras iniciativas son inminentes para permitir que el talento de las nuevas generaciones resuenen con mayor fuerza y puedan realmente desarrollar su potencia. Entretanto no puedo más que aplaudir y celebrar la gallardía con la que el Quinteto Vástago logró compartir de la mejor manera posible sus aventuradas e inspiradoras propuestas musicales.