Con esta plegaria se dio inicio al tan ansiado concierto de la afamada cantante norteamericana Tierney Sutton, el pasado domingo 18 de septiembre en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, como parte de la Temporada Nacional de Conciertos del Banco de la República. El repertorio fue una selección de trece canciones, y el orden de interpretación fue decidido momentos antes de iniciar el concierto con un único criterio: poder aprovechar al máximo las cualidades acústicas de la Sala. Con frecuencia, varios artistas han alabado la acústica de la Sala, una característica que le ha dado prestigio internacional.

Antes de pasar a los detalles del concierto quiero indicar el repertorio que finalmente escuchamos: Without a Song, de Vincent Youmas; On a Clear Day, de Burton Lane; Let’s Face the Music and Dance, Cheek to Cheek y Blue Skies; de Irving Berlin, The Surrey With the Fringe On Top, de Richard Rodgers; I Get a Kick Out of You, de Cole Porter; Somewhere, de Leonard Bernstein; Fever, de Eddie Cooley y John Davenport; Great Day, de Vincent Youmans; Make Someone Happy, de Jule Styne; Devil May Care, de ‘Bob’ Dorough; The way We Were, de Marvin Hamlisch; y, como bis, We Will Meet Again, de Bill Evans. En esta ocasión, el orden mismo de las canciones fue un componente que en poco afectó el resultado escénico, pues cada arreglo está hecho como una pequeña obra que se sustenta por sí misma. No obstante, la distribución de las canciones se hizo en torno a dos arreglos que se hicieron en medio del programa: Somewhere, que fue acompañado únicamente por el pianista Christian Jacob; y de Fever, donde intervinieron como acompañantes Kevin Axt en el bajo y Ray Brinker en la batería. Las demás canciones se intercalaron con el fin de generar contraste entre canciones románticas (de carácter lírico) y aquellas ‘de situación’ que requieren de mayor energía.

Tierney logró trasladar el ambiente de un bar de jazz a la situación de concierto. La disposición misma del trío alrededor de la cantante, el vestuario y la continua interacción de Tierney como crooner con el público. Su amplia experiencia le permitió, por ejemplo, incluir primero como anécdota la canción infantil El barco chiquito, para trasladarlo como parte de su improvisación vocal en Devil May Care, cerrando así un ‘chiste’ que quedó abierto. Este es un recurso ampliamente usado en la comedia teatral. Una de las características de Tierney como cantante es su capacidad para transformar las palabras en sonidos que emulan instrumentos musicales, así como transformar el sonido de vocales y consonantes en parte de una palabra. Esto es algo que hizo indistintamente durante todo el concierto.

Cada instrumentista aportó mucho de su arte al concierto. Ray Brinker es, por mucho, uno de los mejores bateristas que se ha presentado en la Sala. Con muy pocos instrumentos y un par de escobillas en su mano logró un despliegue admirable de timbres. La afinación del bombo fue esencial para lograr su mímesis con el bajo en Fever, tanto como su sutileza para acompañar Blue Skies. También destaco de Ray lo oportuno de sus intervenciones o, dicho de otra manera, su buen sentido del silencio para crear esa sensación de que su intervención en determinados momentos era más que indispensable. De Christian Jacob hay que admirar cómo, con pocos sonidos, creó una atmósfera que arropó la voz de Tierney. A su vez, tuvo la oportunidad de emular el sonido orquestal en I Get a Kick Out of You y desplegar sus dotes de improvisación en Let’s Face the Music and Dance y en Make Someone Happy. Del mismo modo, el contrabajista Kevin Axt actuó como una especie de camaleón que unas veces apoyó las partes melódicas del piano (como sucedió en On a Clear Day) y en otras fue un instrumento más de percusión, algo que apreciamos en Fever y en Devil May Care.

El repertorio escuchado provino de diferentes musicales, y del mítico The Great American Songbook, que reúne varias canciones producidas por Tin Pal Alley. No obstante, los arreglos trabajaron diferentes estilos del jazz, cuidando de no perder la escencia (o mood) de la canción, hecho que me recordó el trabajo de famosos arreglistas y productores musicales como Paul Anka, Don Costa y Quincy Jones. El trío de canciones Let’s Face the Music - Check to Check - Blue Skies de Irving Berlin sirven aquí de ejemplo.

La calidad de este concierto fue tal que hablar acerca de algún tema favorito resulta un tanto frívolo, puesto que cada canción tocó de manera particular la sensibilidad del público, incluso de la misma cantante quien destacó en Without a Song y en We Will Meet Again la construcción de la letra, por encima de la composición propiamente dicha. Este fue un concierto que vale la pena escuchar en más de una ocasión por su gran atención al detalle.

Tierney es una mujer que te canta de forma personal y de forma colectiva al mismo tiempo. Es una artista tan cercana que parece que la conoces de hace tiempo, y este es el secreto de su arte: ser un canal de amor para muchos.

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Concierto de Tierney Sutton Band (Estados Unidos) - Temporada Nacional de Conciertos 2022