La propuesta artística de Tres Palos Ensamble es clara: hacer difusión de la música compuesta para trío de maderas conformado por oboe, clarinete y fagot. Aunque la agrupación fue creada en 2009, sus actuales integrantes trabajan juntos desde 2012, siendo uno de los pocos grupos de cámara de vientos que ha logrado mantenerse de forma independiente por tantos años. Lo anoto porque, en Colombia, los grupos de cámara han estado tradicionalmente adscritos a las orquestas sinfónicas por la dificultad que representa mantener una agrupación profesional sin filiación o apoyo institucional.
Para este concierto se eligió un repertorio de obras de compositores colombianos que han trabajado con este conjunto integrado por la oboísta Viviana Salcedo, el clarinetista José Gómez y el fagotista Faber Cardozo, maestros que tienen un amplio recorrido como músicos de orquesta, de cámara y solistas. Siendo este un ensamble compuesto por instrumentos que tienen por sí mismos timbre y técnica de ejecución disímiles, uno de sus principales retos es lograr una sonoridad que les permita destacar estas cualidades individuales y grupales dentro de los parámetros de estética y estilo que requiere cada obra.
En este concierto se escucharon cinco obras de compositores colombianos que revelan el criterio que Tres Palos Ensamble tuvo para la construcción del programa. Estas piezas pueden ser consideradas como ‘neoclásicas’ porque se apoyan en formas y técnicas de la tradición tonal desarrolladas hace poco más de un siglo. Son también ‘nacionalistas’ dado que toman como referente música popular colombiana del Caribe —a excepción de Trivium de Jorge Humberto Pinzón. Este nacionalismo no responde a ideologías políticas partidistas, como fue característico del nacionalismo de las décadas de 1930 y 1940; por el contrario, reconoce todas las músicas del territorio nacional, como sucedió con el nacionalismo de las décadas de 1960 y 170, sin el compromiso de hacer una cita directa a la música de origen, situándolas en nuestro actual momento artístico.
Por ejemplo, Aire andino de las Tres danzas colombianas de Ludsen Matinus refiere al torbellino en sus gestos melódicos, dejando de lado la forma musical y la armonía que le son propios. De igual forma, en la obra En La Pradera de Juan Guillermo Villareal hay un grado de transformación de material tal que nos es difícil reconocer en la escucha los elementos del sukus y del domboló que allí fueron usados, de hecho, esto lo sabemos únicamente por manifiesto testimonio del compositor en el video y en el programa de mano. Contrario a lo anterior, se aprecian citas más directas en Champeta y Puya vallenata, primer y último movimientos de Tres danzas colombianas de Ludsen Matinus, así como en Pajirillo de Faber Cardozo. Martinus imita el sonido agudo y chillón del acordeón en la puya con el clarinete, mientras que Cardozo imita el golpe del arpa y la bandola llanera en su Pajirillo, incluyendo el zapateado, que es propio de la música llanera.
Detenerse también en la aproximación que hizo cada compositor al conjunto resulta pertinente. Es claro que, en las obras de Faber Cardozo, Cuatro piezas breves para trío y Pajirillo, primó una visión interna del grupo y por ende fue mayor el grado de exploración tímbrica del clarinete, de los registros alternos del fagot y del oboe, y de la capacidad de este último de hacer figuraciones rápidas (ornamentos) con salto de registro. En contraposición, Jorge Pinzón compuso una obra más austera en este tipo de recursos para volcarse plenamente en los procesos de desarrollo por contrapunto. En Trivium hay dos citas directas a la música europea de la Alta Edad Media al usar formas imitativas como el motete, y de las escalas modales dentro del pensamiento politonal. En otras palabras, Pinzón trajo a nuestro tiempo una visión de cómo sonaría esta música si estuviera aún vigente.
Una forma simple de notar la calidad de un concierto es advertir si nuestra atención se centra más en las obras que en los intérpretes, quiero decir, que de alguna forma nos olvidamos de los intérpretes para centrarnos en la música y en la forma como es interpretada. Para lograr esta invisibilidad aparente se requiere que el concierto tenga un planteamiento general. La forma en la que Tres Palos Ensamble organizó el repertorio fue determinante para lograr una experiencia sin sobresaltos, pese a que el repertorio es amplio en expresión estética. Creo que esto lo lograron de dos formas: por un lado, un recorrido desde una obra donde los instrumentos están supeditados a la voz humana hasta obras con total independencia de esta; y por otro, de obras que trabajan el trío de forma convencional hasta aquellas donde se abre a la imitación de instrumentos como el requinto, el arpa o el acordeón.
Resulta atractiva la propuesta de Tres Palos Ensamble de trabajar con alto nivel de interpretación las obras de compositores colombianos vigentes, de lo cual fue muestra este concierto innovador en su repertorio, llamativo en su variedad estética y conservador en sus formas.
Programa
Jorge Humberto Pinzón: Trivium.
Ludsen Martinus: Tres danzas colombianas para oboe, clarinete y fagot, Op. 4
Faber Cardozo: Cuatro piezas breves para trío de cañas; Pajirillo.
Juan Guillermo Villareal: En La Pradera.
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