Con el concierto del jueves 30 de junio en la Sala de Conciertos del Banco de la República terminó la gira del arpista Wuilmer López que, junto con el requintista Carlos Quintero, hicieron por Bogotá, Neiva y Florencia. Ambos artistas conformaron recientemente el Dúo Zaparroleros con el cual grabaron a inicios de este año su primera producción discográfica, que lleva el mismo nombre del dúo. De esta forma, el concierto se transformó en la presentación oficial del Dúo Zaparroleros y el lanzamiento en Bogotá de su primera producción discográfica.

El repertorio interpretado fue una selección de nueve temas de música popular latinoamericana donde se incluyeron tres temas originales de Wuilmer López que son: El cafetal, Inquietísimo y Festivaleando; también escuchamos tres piezas clásicas del repertorio andino colombiano, Malvaloca de Luis Antonio Calvo, Despasillo por favor de Luis Carlos ‘Lucas’ Saboya y Bambuquísimo de León Cardona; y tres piezas latinoamericanas, Taquito militar del argentino Mariano Mores, Contradanza del venezolano Aquiles Báez, y São Jorge del brasileño Hermeto Pascoal. A excepción de los temas de López, los demás son arreglos y adaptaciones hechas por el dúo.

Esa noche, Carlos Quintero mostró su singular habilidad con la mandolina, pues solamente interpretó con su requinto la Contradanza de Báez. Escuchamos a Quintero hacer varios efectos tímbricos que también son comunes a otros instrumentos de plectro como los trémolos, y rasgueos abiertos y tapados, así como algunos de percusión. Estos efectos son muy evidentes a la escucha, mientras que aquellos realizados por su contraparte son más evidentes visualmente que auditivamente. Esto se debe a que el arpa que toca López tiene en la parte superior una serie de llaves que le permiten cambiar con la mano derecha la afinación de cada cuerda medio tono, mano que a su vez usó para presionar la tapa del arpa con el fin de producir el mismo efecto sin tener que cambiar la disposición de las llaves. Con esto quiero indicar que se requiere de destreza y virtuosismo en la planeación y ejecución de tales cambios que pasan inadvertidos a nuestro oído, pero no así a nuestros ojos.

La combinación tímbrica entre mandolina y arpa llanera es muy conveniente dado que tienen timbres muy cercanos, inclusive puede llegar a pensarse que se trata de un mismo instrumento. Esta ilusión auditiva fue muy bien lograda en São Jorge, que considero fue la mejor obra de todo el programa, seguida de cerca por Festivaleando y Despasillo por favor. Por su parte, en Taquito militar no se sintió el espíritu de milonga, tal vez (y solo tal vez) faltó darle un poco más de carácter marcial a una difícil obra que tiene mucho de rumba y chachachá. A parte de esto, creo que para ambos intérpretes es bastante ‘sencillo’ abordar temas andinos y llaneros que por su amplia experiencia lo hacen con total naturalidad. Si hay una característica que se destaca de nuestros intérpretes de música popular es precisamente el preciosismo en la interpretación, un tipo de refinamiento que embellece este tipo de obras, valorado altamente en los concursos y encuentros de músicas tradicionales colombianas, donde López y Quintero han sido varias veces galardonados.

Este refinamiento en la interpretación fue evidente desde la primera obra hasta el Ondarolazo, bis que interpretó en solitario Wilmer López. Destaco, por ejemplo, el amplio rango dinámico logrado en piezas como Malvaloca y Bambuquísimo. No obstante, la calidad de la interpretación fue evidente en todas las obras. El balance tímbrico y de intensidad entre ambos instrumentos fue óptimo, la expresividad y carácter dado a cada obra, la distribución de roles, su comunicación visual y corporal, entre otros muchos detalles hicieron parecer como si llevaran más de cinco años tocando juntos. Incluso su presencia escénica está tan desarrollada que sentí (y conmigo varios del público) como si el concierto fuera de la serie Música y músicos de Latinoamérica y del mundo y no de la Serie de los jóvenes intérpretes.

Otro aspecto para resaltar fue la amplia asistencia de público que demostró el reconocimiento que tienen en el medio musical Wuilmer López y Carlos Quintero. Los cito individualmente porque el Dúo Zaparroleando es fruto de una colaboración reciente, y también porque el concierto estuvo entorno a Wuilmer López como joven intérprete. De hecho, para varios asistentes fue una sorpresa (por cierto, agradable) darse cuenta de que se trató de una presentación en dúo. Cada obra fue bien recibida y recompensada por un copioso aplauso que, por su ovación de pie al final de Festivaleando, condujo naturalmente a la ejecución del citado bis compuesto por López.

Dado el buen recibimiento de este primer trabajo se espera la continuidad del Dúo Zaparroleando en los próximos años, ojalá de nuevo en la Sala de Conciertos y también en otras salas y teatros nacionales e internacionales.

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Foto del concierto del arpista Wuilmer López (Colombia) - Temporada Nacional de Conciertos 2022