Con el concierto de la percusionista Ángela María Lara se abrió la Serie de los jóvenes intérpretes el pasado jueves 21 de abril en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Es infrecuente que antes de iniciar un concierto se reciban comentarios elogiosos acerca de los artistas que esperan iniciar su concierto; sin embargo, debo decir que los mismos no fueron exagerados luego de haberlo disfrutado. La selección del repertorio fue exquisita en tanto número de obras, variedad de formato y riqueza sonora de cada una de las seis obras que, dicho sea de paso, técnicamente están en grado seis, la más alta dificultad de la escala internacional que se usa para clasificar el repertorio académico.

En la primera parte del concierto escuchamos tres obras para instrumento solista: Monologue IV – Bilingüismo para redoblante del colombiano José Guillermo Martínez, Time for Marimba del japonés Minoru Miki, y Mourning Dove Sonnet para vibráfono de Christopher Deane. En la segunda parte escuchamos dos obras para multipercusión: Impressions para redoblante y toms del francés Nicolas Martynciow, y Side by Side del japonés Michio Kitazume, que sirvieron de marco para Graffito obra para marimba sola de la polaca Marta Ptaszyńska. Como es normal para los conciertos de percusión sinfónica, los diferentes instrumentos y conjuntos suelen estar de antemano distribuidos en el escenario y, con estos, una cantidad proporcional de atriles que sirven para sostener las partituras y como bandeja auxiliar para poner allí los juegos de golpeadores y baquetas correspondientes a cada obra. La precisión y calma con las que Ángela María se desplazó por el escenario durante el concierto, sumados a la agilidad con la cual tomó simultáneamente hasta cuatro golpeadores diferentes antes y durante la ejecución de cada obra, crearon una atmósfera donde lo difícil se vio como muy fácil.

Y es que Ángela María tomó absoluto control del público desde su entrada y supo mantener nuestra atención mientras dominaba el ritmo mismo del concierto. Este dominio escénico solamente se logra con muchas horas de preparación donde se proyecta en la imaginación cada instante del concierto. Como anticipé, la primera parte del concierto fue una cátedra de cómo puede aprovecharse un instrumento de percusión al máximo en timbre y proyección, como se pudo apreciar en Monologue IV y Mourning Dove Sonet. De igual forma, el repertorio fue muy exigente en disociación lateral, que permite ejecutar de forma independiente pasajes disímiles, sumado a una ejecución perfecta de los efectos para cada instrumento. Sírvanos como ejemplo la forma en la que se logra el glissando de cuarto de tono en el vibráfono. Se requiere que una baqueta de goma resbale siempre un tercio de la longitud de la placa, desde el centro hacia el borde, después de haber sido golpeada. Esto ya es difícil de lograr, pero lo es más si además se tiene que utilizar un arco para adicionar otro tipo de sonidos y controlar su duración con el pedal. Tampoco es simple hacer en la marimba un pasaje a cuatro octavas porque la distancia entre ellas es diferente en razón a que el teclado reduce sus dimensiones hacia el registro agudo. Ni qué decir del control necesario para pasar de un redoble en fortísimo a un débil ‘cascareo’ en un parpadeo.

Vimos a Ángela María tocar con los dedos, puños, manos, baquetas, arcos de contrabajo y demás, según la exigencia de cada partitura. La vimos golpear cada parte de los instrumentos y de las baquetas mismas para producir un sinnúmero de timbres que son parte del riquísimo lenguaje de la percusión, pues este repertorio no es solamente una exhibición de combinaciones de patrones rítmicos, como puede pensarse de antemano. De hecho, Side by Side es una obra que inicia con una contundente serie de golpes secos uniformes que busca aprovechar la resonancia del recinto en favor de la música, en otras palabras, convierte el auditorio en un instrumento de percusión más y despierta en el oyente la consciencia del espacio donde cohabita con el sonido.

Gracias a la excelente interpretación pudimos escuchar la manera en la que cada compositor quiso desarrollar su lenguaje musical. Impressions plantea una serie de variaciones libres sobre el reconocido motivo de redoblante del Boléro M. 81 de Maurice Ravel; por su parte Time for Marimba se desarrolla con una serie de pocos sonidos de forma aditiva y por inversión, de suerte que todo aquello que se escucha en el registro grave tiene su contraparte en el registro agudo y viceversa. Graffito tiene una estructura simple de rondó, mientras que Impressions y Monologue IV desarrollan movimiento por movimiento una idea raíz que le sirve de elemento identitario.

Al final del concierto hubo consenso frente al gran talento, profesionalismo y virtuosismo de Ángela María Lara, quien se espera viaje próximamente a Texas Christian University gracias a una beca en interpretación que seguramente le abrirá las puertas de un doctorado y quizá la posibilidad de desarrollar su carrera musical en los Estados Unidos.

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Concierto de Ángela María Lara (Colombia), percusión sinfónica - Temporada Nacional de Conciertos 2022