El joven baterista y compositor manizaleño Diego Oyola Fonseca presentó seis de sus más recientes composiciones en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, en el marco de la Temporada Nacional de Conciertos del Banco de la República 2022. Junto a él actuaron los saxofonistas Ricardo Narváez y Miguel Luos, el guitarrista Santiago Sandoval y el contrabajista Miguel Velásquez. Las obras fueron presentadas en un orden diferente al enunciado en el programa de mano, una situación que no es (ni será) ajena a los conciertos de música popular. El concierto abrió con Pata e’ cumbia, a la que siguieron St. Feliú de Llobregat, Una simple extraña, El matero, Arc de Triomf, Verde y negro, Plaza Cataluña, y finalizó con Qué? Atendiendo a que ese día se celebró el Día de las madres, Diego Oyola Quinteto agregó una obra adicional como homenaje a ellas, especialmente a las que apoyan a sus hijos pacientemente durante su formación musical (parafraseando la dedicatoria que hizo Oyola al final de su concierto).
Este nuevo orden fue bastante acertado, así como el hecho de haber presentado Arc de Triomf, Verde y negro, y Plaza Cataluña como una única obra a la que llamó Barcelona convirtiéndola en una especie de suite en tres movimientos. El diseño emotivo del concierto puede describirse en forma de ‘u’, si se tiene en cuenta que los temas Pata e’ cumbia y Qué? se dispusieron en los extremos del programa por ser más complejos y dinámicos, mientras que Una simple extraña y El matero quedaron en el centro por ser las obras intimistas y líricas. Durante el concierto se evidenció una formación sonora básica de la cual parten todos los cambios de timbre del conjunto que coincide plenamente con su puesta en escena. La base rítmica y armónica recae en la batería, la guitarra y el contrabajo; mientras que las melodías principales en los saxofones que se situaron delante de su línea de respaldo. Gracias a esto, Diego Oyola Quinteto goza de una sonoridad que recuerda a la música popular norteamericana de la década de 1970 en el jazz, funk, soul e incluso en la salsa.
Durante las dos primeras obras fue difícil sentir totalmente integrada la guitarra al resto del conjunto, situación que se corrigió a partir del bolero Una simple extraña, que inició con un largo solo de Santiago Sandoval, quien además supo entremezclar su sonido a los solos de los saxofones adicionando un efecto percutido al frullato en Qué? Asimismo, quiero destacar el comedimiento y creatividad en los solos de Miguel Luos en el saxofón alto. Si bien hizo gala de virtuosismo con escalas, arpegios y sobreagudos (como es normal en el jazz), supo también explorar el registro medio y grave de su instrumento, que trabajó además como un instrumento más de percusión. La buena fusión de timbres al unísono entre los saxofones permitió disfrutar de cuando ambos abrían sus voces en armonía patente en la interpretación de El matero, obra que abrió con un interesante solo de batería.
El arreglo o instrumentación de cada uno de los temas tuvo a bien mostrarnos una serie de dúos inusuales al interior del quinteto, como de saxofón alto con batería, saxofón tenor con guitarra, y contrabajo con batería. Esto se da porque cada instrumentista cumple con diferentes roles en cada arreglo. Por ejemplo, Pata e’ cumbia es una obra de tres secciones contrastantes no solo por el cambio del material temático sino por el cambio de roles de cada instrumentista como en Barcelona. En este sentido, es importante resaltar el virtuosismo de Diego Oyola porque su papel como baterista trasciende su función puramente rítmica, de hecho, es un baterista que resalta las cualidades armónicas de su instrumento pese a que esta no tiene una afinación definida. En St. Feliú de Llobregat, Oyola exhibió sus dotes rítmicas con cierto frenesí sobre el platillo, mientras que en Arc de Triomf y en Una simple extraña exhibió las cualidades armónicas de la batería, que incluso interpretó sin las baquetas para llegar al sonido sutil de sus dedos sobre el redoblante.
Ahora bien, el haber realizado el concierto sin intermedio fue una apuesta arriesgada en dos sentidos. Primero por el estrés que se puso sobre los saxofonistas cuyos descansos quedaron reducidos a las partes donde simplemente no debían tocar y, segundo, porque pudo llegar a ser pesado para el público que, en general, está acostumbrado a tener el intermedio. Sin embargo, no se notó cansancio en los intérpretes que incluso mantuvieron su energía constante y, por ende, el público disfrutó del concierto hasta el final y recibió con agrado el bis en homenaje a las madres.
Es claro que Diego Oyola tiene un estilo compositivo influenciado por el jazz europeo que utiliza como fundamento para encontrar su impronta personal. Esto se pudo notar gracias a que las obras fueron compuestas entre 2017 y 2022, sin pertenecer a una producción discográfica específica, permitiendo escuchar diferentes facetas en la composición donde se evidencia una búsqueda del equilibrio entre el pensamiento percutivo y la fluidez de la melodía libre. Por lo tanto, tiene por delante un amplio margen de experimentación que le permitirá enriquecer y consolidar su propuesta musical.