El concierto del clarinetista Jesús David Moreno inició unos minutos más tarde de la hora señalada a causa de la intensa lluvia y los mitines políticos que afectaron el tráfico de esa fría tarde bogotana. Sin embargo, el concierto, que se llevó a cabo el pasado jueves 19 de mayo, nos reservó la agradable sorpresa de escuchar obras originales para clarinete bajo, instrumento de uso común en orquestas, bandas y ensambles de viento. El repertorio de cámara para este instrumento es bastante escaso en comparación con el del clarinete soprano, y suele ser compuesto por compositores cercanos al mundo de las bandas de viento y ensambles de jazz. Por lo tanto, no fue extraño que las obras escogidas por Jesús David Moreno fueran cercanas a la música norteamericana de comienzos del siglo pasado, que conocemos gracias a la industria cinematográfica y del entretenimiento. Por ejemplo, las obras Deepwood de David Bennett y Zebus de Johann Favoreel tienen una evidente influencia del jazz de la década de 1930, como de las love songs de la década de 1950; asimismo, la obra The Cape Cod Files para clarinete soprano y piano de Paquito D’Rivera evoca el nacionalismo cubano de Ernesto Lecuona revestido con armonías y ritmos del jazz latino.

El repertorio también incluyó Ballade de Eugène Bozza, obra de referencia en la formación académica del clarinete bajo; Lied de François Rasse de clara estética posimpresionista; y dos obras de compositores colombianos: Pascaliana I, obra original para flauta que transcribió a clarinete bajo su compositor Francisco Zumaqué, y Trópico de Mauricio Murcia Bedoya para clarinete bajo y piano, que contó con la adición de percusión. Jesús David fue acompañado por Raúl Mesa, pianista que ha sido acompañante e integrante de varios ensambles en la Sala de Conciertos en los últimos años. Adicional al programa, este trío interpretó el Último julio, obra de la compositora Wendy Giraldo Marín.

Ciertamente fue un reto poder organizar las piezas del concierto debido a la variedad de estilos involucrados. Por ejemplo, Pascaliana I es una obra de música contemporánea difícil de ubicar en un conjunto de obras jazzísticas, como también lo es Ballade por su esencia ecléctica que mezcla motivos rapsódicos y burlescos a la manera de Liszt con melodías barrocas y una tarantela que le sirve de final. La solución dada fue poner al centro de la primera parte la Pascaliana I, por ser la única obra para clarinete bajo y finalizar esta parte con Ballade. Sin embargo, considero que la Pascaliana I es más cercana a The Cape Cod Files, y que Ballade puede funcionar mejor con Trópico. El orden del programa favoreció mucho el papel del piano que fue más activo en Zebus y The Cape Cod Files interpretadas una en la primera parte del concierto y la otra como apertura de la segunda parte, para dar equilibrio al programa. Como ven, este es un rompecabezas difícil de equilibrar.

Lo primero a destacar es la belleza tímbrica del clarinete bajo y lo bien que se acopla al timbre del piano. Aunque el repertorio en general fue bastante cercano al gusto general del público, no es para nada fácil de interpretar pues tiene varias exigencias técnicas. Jesús David quiso empezar con Deepwood, una obra ágil que recorre buena parte de la tesitura del clarinete bajo por medio de escalas y arpegios ornamentados inspirados en el embellishment del jazz de la década de 1930. Esto contrasta con Lied, obra que exige gran control de la velocidad del aire y la presión sobre la caña para poder lograr pasajes líricos muy suaves en el registro agudo. Por su parte, Pascaliana I requiere gran control técnico para lograr texturas propias de la música contemporánea como el frullato, los cambios drásticos de intensidad y pasar con gran holgura de sonidos cortos y acentuados a sonidos largos sin vibrato. Exigencias similares escuchamos en The Cape Cod Files y Trópico donde además el clarinete se convierte en un instrumento más de la percusión al combinar el slap tongue con el zapateo.

Por último, vale la pena preguntarse si las obras de bis están sumando a la experiencia general del concierto, especialmente en esta serie. Aunque ya se tenga esta pieza preparada, es pertinente preguntarse si la misma funcionaría mejor como parte integral del concierto o no por el efecto sicológico que tiene el bis en el público. Aquí no hay resultado indiferente, si la obra no suma quiere decir que le resta impacto al concierto. En el caso de Último julio considero que hubiera sido mejor presentarla como parte del repertorio porque no funcionó como bis, independientemente de la calidad misma de la obra. De todas formas, fue bastante astuto haberla presentado antes de Trópico con la que se hizo un cierre adecuado a un concierto en el que Jesús David se jugó el todo por el todo desde la primera obra.

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Foto del concierto del clarinetista Jesús David Moreno (Colombia) - Temporada Nacional de Conciertos 2022