Tres obras de largo aliento fueron las protagonistas del concierto ofrecido por el joven pianista colombiano Pablo Molano, el pasado jueves 1º de septiembre en la Sala de Conciertos del Banco de la República. Familiares y amigos estuvieron presentes en esta cita para disfrutar y apoyar al solista que ha desarrollado su carrera principalmente en la Costa Oeste de los Estados Unidos.

El mensaje de Pablo es claro, quiere ser un solista destacado en el ámbito internacional, esto lo afirmó en razón a las obras mismas que escogió para su presentación; Gaspard de la nuit de Maurice Ravel, Variaciones en si bemol menor, Op. 3 de Karol Szymanowski, y la Sonata No. 2 en si bemol menor de Sergei Rachmaninov. A estas obras se adosó la pequeña obra Bambuco, del compositor Julio Reyes Copello. Los aplausos fueron más copiosos en la segunda parte del concierto, especialmente después de la interpretación de la Sonata de Rachmaninov, obra que Pablo domina en lo técnico y lo musical. Sus dotes interpretativas, en expresividad, sonido, precisión y conducción, fueron evidentes en la interpretación de esta obra, que considero la mejor de todo el concierto porque además su dominio llegó hasta el público que le ovacionó de pie.

Por el contrario, la reacción del público fue menos espontánea durante la primera parte, en la que Pablo interpretó dos obras virtuosísticas, Gaspard de la nuit y Variaciones en si bemol menor, Op. 3. Si bien a Pablo no le faltó determinación para acometer estas obras, considero que aún no las ha dominado totalmente. Me explico, hace una década se hicieron famosas una serie de clases de verano magistrales de Daniel Barenboim, donde participó —entre otros— un joven Lang Lang. Recuerdo que durante las sesiones escuchó a un joven pianista con una sonata de Beethoven, al que regañó duramente por estar interpretando esa obra sin estar adecuadamente preparado. Los argumentos de Barenboim fueron hacia el reconocimiento de que para abordar ciertas obras se requiere una madurez personal que va más allá del virtuosismo técnico. Y creo que esto explica la reacción del público para con este caso particular.

Pianista lo hay, sin duda. Pero aún necesita crecer en otros campos de su vida, para poder enfrentarse a estas obras; en otras palabras, esto es solo una cuestión de tiempo. Mientras reflexionaba esto, me pregunté también si este es el tipo de repertorio que más le conviene desarrollar a futuro. Es indudable que Pablo ama este repertorio y quiere hacerlo, pero a veces sucede que lo que uno quiere no coincide con aquello que es mejor para uno. Dado su evidente gusto por la complejidad, ¿cuál sería su desempeño con obras de Charles Ives?, ¿cómo le ha ido con obras de Crumb, Ligetti o Berio?, ¿se ha acercado a obras de ‘nueva complejidad’?, ¿tiene interés en trabajar de la mano con jóvenes compositores norteamericanos?

El talento de Pablo me parece enigmático, y aunque puedo ser inoportuno, vale la pena plantearle desde aquí estas preguntas. Estar en un lugar tan abierto a las artes como lo es New York, es una oportunidad única para desarrollar una carrera en algunos frentes interesantes que le puede ayudar a alimentar y culminar ese sueño de ser un reconocido solista de conciertos.

Y ya que estoy en los ‘peros’ del concierto. No conozco in extenso la obra musical de Julio Reyes, pero sí sé que en Colombia tenemos obras de largo aliento mucho más interesantes que este Bambuco. Lo digo por una cuestión de equilibrio en el programa, y no por Julio Reyes, cuyo Bambuco funciona mejor en otro contexto como el del jazz. La elección de la obra colombiana no debe hacerse simplemente para cubrir un requisito, estamos como profesionales en la obligación de exigir que se interpreten obras que, sin importar su grado de complejidad, no vayan en detrimento del concierto.

En ese espíritu destaco la interpretación del segundo y tercer movimiento de Gaspard de la nuit, titulados Le Gibet y Scarbo, por el enorme rango dinámico desplegado por Pablo, que requiere un gran control. Aprecio también el esfuerzo de haber tocado de memoria y con gran solvencia las Variaciones de Szymanowski, que se interpretan de forma continua. Conducir estas breves piezas que tienen cada una un carácter muy diferente, para hacerlas parecer un único discurso requiere preparación, no de horas de estudio, sino preparación escénica (aquella que exige anticipar los gestos antes de que se hagan realidad frente al público). En esta obra, el tema de las variaciones reaparece casi en su estado original en las variaciones lentas, detalle que destacó nuestro intérprete con sumo cuidado. Asimismo, la interpretación del Bambuco fue vivaz y le hizo justicia a los evidentes contrastes de carácter y textura propuestos por el compositor. Lo que confirma que Pablo Molano es un pianista con un virtuosismo indudable.

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Concierto del panista Pablo Molano (Colombia) - Temporada Nacional de Conciertos 2022