El pasado miércoles 2 de noviembre el Banco de la República cerró su Temporada Nacional de Conciertos 2022 en Bogotá de una manera particular. Este año el reencuentro en las salas de concierto reivindicó victoriosamente la importancia de compartir nuestra vida en torno al arte, especialmente en momentos donde logramos abstraernos de la cotidianidad para quedar inmersos en la música. Adicionalmente, la serie Retratos de un compositor representa una celebración especial al reconocer la trascendencia de algunos compositores significativos para la vida cultural de nuestro país. De esta manera, el cierre de temporada convergía con el homenaje a la compositora Amparo Ángel para convocarnos a un encuentro profundamente memorable.

Como es costumbre en esta serie de conciertos, se llevó a cabo un conversatorio previamente; esta vez a manera de entrevista entre Amparo Ángel y María Paulina Jaramillo. Fue un preámbulo muy acertado desde muchos puntos de vista y me atrevería a decir que fue el conversatorio más concurrido de toda la temporada. En esta ocasión la compositora compartió diferentes remembranzas de su vida en relación con su desarrollo como artista y su proceso creativo; fue bastante interesante para los asistentes conocer las reflexiones estéticas de la compositora colombiana desde una perspectiva tan afable y familiar. Para todos fue evidente la coherencia expresiva mediante la cual las tradiciones neoclásica y neoromántica se canalizan por el renovador lenguaje compositivo de Amparo Ángel. De manera muy orgánica el coloquio con la compositora fue el preludio perfecto para su concierto retrospectivo que abriría también con un Coloquio, pero para dos pianos, un instrumento profundamente significativo para la compositora y que representó el punto de partida para todo su potencial creativo.

El programa estuvo compuesto por cuatro obras bastante recientes, de hecho, nuestro encuentro con la compositora cerraba con el estreno mundial de su segundo cuarteto de cuerdas. Como mencioné anteriormente, el concierto inició con su Coloquio para dos pianos, una obertura fascinante para todo el concierto; la interpretación de Mauricio Arias-Esguerra y Juan Carlos de la Pava brilló por su transparencia técnica y lograron desarrollar un trabajo de ensamble impecablemente sofisticado y expresivo. En esta obra la compositora aprovechó al máximo una amplia variedad de recursos sonoros, entrelazándolos en un discurso lleno de interesantes contrastes orgánicamente desarrollados. Posteriormente, en la Romanza para violín y piano No. 2, el público se embarcó en una rapsódica exploración de contrastes expresivos enmarcados por una línea dramática coherente y fluida; en esta obra, el violinista Juan Carlos Higuita proporcionó una interpretación realmente exuberante que permitía diferenciar cada sección de la obra con un carácter muy bien marcado, y el rol de Mauricio Arias-Esguerra desde el piano posibilitó esa complicidad camerística absolutamente genial.

Así como en una sinfonía el movimiento central se caracteriza por su carácter meditativo y sonoridad reflexiva, en este concierto el Adagio para corno inglés y octeto de vientos generó un espacio interno de reflexión introspectiva. Aunque esta composición se originó en 2007 como una obra de mayor envergadura instrumental, esta versión se cristalizó en 2020 abriéndose camino en el repertorio camerístico para instrumentos de viento; en su nueva adaptación la obra explora una cantidad de posibilidades muy atractivas. Con una clara alusión a la ‘parafonía’ indicada por Pedro Sarmiento en sus notas al programa, la sonoridad general del Adagio proyecta una perspectiva más cercana al siglo XX norteamericano; una mención especial debe hacerse a Viviana Salcedo por lograr en el corno inglés un fraseo continuo, cálido y expresivo en una pieza con marcados desafíos para los instrumentistas debido al tempo lento y la longitud de sus frases. En esta obra, bajo la dirección de Luis Guillermo Vicaría, cada músico entretejía sus líneas para crear atmósferas sonoras densas y paradójicamente delicadas; en general un reto muy bien logrado por todos.

El concierto finalizó con el estreno mundial del Cuarteto de cuerdas No. 2, a cargo del Cuarteto Q-Arte. Una obra en tres movimientos, cada uno con un potencial expresivo tan intenso como fascinante. La interpretación de Q-Arte permitió que la obra aflorara con los más diversos contrastes sonoros a medida que recorría un rango expresivo sustanciosamente amplio; en cada movimiento el manejo de la escritura idiomática para este ensamble evidenció un lenguaje profundamente vehemente y auténtico. Un cierre genial para reconocer y celebrar la vida y obra de una compositora que ha logrado compartir con la sociedad una reflexión estética de la más sofisticada factura artística. De manera completamente cíclica este concierto de cierre de temporada inicia otro proceso que con seguridad permitirá el contacto de este repertorio con una comunidad que celebre la profunda influencia de Amparo Ángel en el legado cultural colombiano: la grabación y producción del disco con las obras que hicieron parte de este recital, bajo la dirección musical de Luis Guillermo Vicaría. Hasta entonces queda en nuestro recuerdo la entrañable memoria de un repertorio conmovedor y sus interpretaciones auténticas y profundamente expresivas por las cuales no puedo más que expresar el más sincero agradecimiento.

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Concierto La música de Amparo Ángel (Colombia) - Temporada Nacional de Conciertos 2022