El Colectivo Colombia se hizo partícipe del proyecto El río, territorios posibles de la Subgerencia Cultural del Banco de la República con un concierto en el que presentan Soplo de río, una propuesta musical que se construyó alrededor de la marimba de chonta interpretada por Hugo Candelario González. Los temas Parce, Sendero a Naya, Con el agua al cuello, Niebla, El cuento de Lucía, y La huella son originales de Antonio Arnedo —director de Colectivo Colombia—, mientras que, Del llano a la chonta, Del río y del viento, Vuelta y media fueron compuestos entre Antonio Arnedo y Hugo Candelario. A este concierto fue invitado el bandolista Juan Carlos Contreras que tuvo su lugar protagónico junto a Hugo Candelario en el tema Del llano a la chonta.
En años recientes, la industria de la música agotó la noción de ‘fusión’ con la cual quiso señalar la posible ‘novedad’ al integrar (más que mezclar) dos géneros musicales específicos. Los resultados fueron poco perdurables en su mayoría, tan efímeras como muchos de los artistas que buscaron alcanzar un éxito musical y financiero. Esto fue en contravía del verdadero sentido que tiene la integración de géneros que busca renovar o encontrar nuevas alternativas estéticas que finalmente conduzcan a una integración total dentro de un nuevo lenguaje musical. Esto fue lo que en suma presentó Colectivo Colombia, un conjunto de obras diversas en sus raíces geográficas que tiene una sonoridad propia y por ende diferente a lo que la música popular y su industria ofrece en diferentes manifestaciones.
Aunque es posible aún reconocer la influencia de ritmos populares como cumbia, porro, juga, currulao y rumba, no podríamos incluirlos dentro de una visión tradicional. Tampoco sería acertado simplificar el proceso de transformación a una simple mezcla de elementos populares con el jazz, porque hay aquí un rescate de las diferentes formas de improvisación de las músicas populares más allá del embellishment propio del jazz. No es música tradicional colombiana porque la conformación instrumental de Colectivo Colombia parte de un cuarteto o quinteto de jazz que se modifica en razón de las necesidades estéticas del grupo, al punto de haber incluido para este concierto marimba de chonta, bandola llanera y cajón peruano. Del mismo modo, subyace un proceso de composición que es en parte individual y en parte colectivo; individual porque es Antonio Arnedo quien define el proyecto musical y el tipo de obra musical adecuado al mismo, y colectivo porque cada músico aporta lo suyo al arreglo musical de cada obra, dotándola de una sonoridad única; proceso que es común a la música académica.
En Soplo de río hay una intención narrativa que busca poner de manifiesto los caminos por los que ciertas músicas llegaron y se asentaron en determinados territorios. Esta visión geográfica y etnográfica se puso de manifiesto en Sendero a Naya, Niebla, La huella, Del llano a la chonta y Del río y del viento. Estas son obras donde hay un encuentro fluido entre personas, músicas y territorios que aviva el sentido profundo del proyecto. También hay temas con carácter más espiritual, en el sentido de que existe un caminar hacia dentro de uno mismo, como lo es El cuento de Lucía.
La puesta en escena es bastante simple y profunda al mismo tiempo. Nada hay de novedoso en la clásica disposición de medialuna de los músicos por su máxima efectividad en la comunicación visual; sin embargo, el corro de músicos es también propio de nuestra música negra porque dispone al público al canto, a las palmas, al baile. Por lo tanto, me inclino a pensar que esta fue una decisión prevista dado el particular contexto de este concierto. La música busca acoger al oyente y le invita (¿incita, acaso?), a participar de forma activa. De igual modo, la marimba de chonta afectó profundamente la instrumentación de los arreglos pues es este un instrumento que tiene una proyección de sonido particular. Es un instrumento que ciertamente puede escucharse al aire libre, pero al mismo tiempo tiene uno de los sonidos más efímeros que conozco por su resonancia breve.
Por eso destaco el gran trabajo de acompañamiento del baterista Jorge Sepúlveda que optó por acompañar de forma comedida a la marimba yéndose por el camino de la riqueza tímbrica. Lo mismo puedo asegurar de Julián Gómez y Santiago Sandoval en el contrabajo y la guitarra. Ahora bien, resulta muy llamativa la mezcla tímbrica entre saxofón y marimba de chonta, que pudimos apreciar en el brevísimo tema a dúo Del río y del viento, una juga con briznas de currulao y porro. Lo mismo podemos decir de la marimba con la bandola llanera en Del llano a la chonta, una tonada llanera con golpe de chipola y matices de Lundú, es decir, un fandango exquisito. Asimismo, Anamaría Oramas supo enriquecer la sonoridad del saxofón al participarle mucho de las cualidades tímbricas de la flauta.
El gran acierto de Soplo de río radica en que Colectivo Colombia supo crear un concierto cercano a todo público y que invita a conocer otras partes de este proyecto transdisciplinar.