Diego Alexander Patiño es un joven intérprete manizaleño que se ha esforzado por dar a conocer en Colombia el repertorio de cámara del eufonio, instrumento común al mundo de las bandas sinfónicas y los ensambles de viento. Siendo este concierto su debut en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, no ocultó su entusiasmo al reconocer dentro del público a reconocidos profesores e intérpretes de este instrumento que, viviendo la mayoría en Bogotá, fueron para apoyarlo. Destaco esto porque hay una comunidad de instrumentistas de viento que se forjó gracias al Programa Nacional de Bandas, iniciativa que permitió que varios jóvenes del país pudieran conocerse en diferentes encuentros, concursos y festivales.

El concierto estuvo integrado por un grupo de obras originales para eufonio, cuyos compositores también están relacionados con el mundo de las bandas y los ensambles de viento, por lo cual hay una evidente conexión estilística entre las composiciones para estos formatos y el programa ofrecido en el concierto. No fue extraño pues que las obras de los compositores colombianos Entre mares y montañas de Juan Carlos Valencia, y Raíces de Daniel Alberto Moreno estuvieran relacionadas con el bambuco, la quirpa y el mapalé, música que encontramos actualmente en el repertorio de bandas y ensambles de viento. Ambas obras sirvieron de cierre a las dos partes en que se dividió el concierto.

Además del repertorio colombiano, Diego Patiño interpretó Fantasía para eufonio del británico Philip Sparke, The Green Hill del belga Bert Appermont, A Walk in the Woods del japonés Jiro Censhu, Euphonium Fantasy del indo-escosés Bruce Fraser, Danza ritual del fuego del español Manuel de Falla, y Concert Piece No. 1 del estadounidense Joseph Turrin; todos ellos provenientes de países donde hay un importante movimiento bandístico. En esta odisea fue acompañado principalmente por el pianista Daniel Uribe Llanos, luego por el contrabajista Daniel Herrera que acompañó a Diego Patiño en Raíces, y finalmente por el guitarrista Andrés Santiago López que se unió al anterior dueto para interpretar el pasillo Melodía triste de León Cardona, fuera de programa.

El joven intérprete presentó cada una de las obras antes de iniciar la interpretación, lo cual jugó en contra del concierto, pues impidió poder disfrutar del contraste entre las obras y restó importancia al programa de mano. Destaco el papel de acompañante de Daniel Uribe, pues tuvo en sus manos un repertorio que poco se adapta a las cualidades del piano. Las obras Fantasía para eufonio y The Green Hill son originales para ensamble de viento, que puede por naturaleza sostener los sonidos por largo tiempo, algo que el piano emula con cierta restricción; de igual modo, es un dueto donde es difícil compensar el balance debido a que el eufonio es un instrumento diseñado para ser tocado al aire libre y escuchado a gran distancia, mientras que el piano es lo opuesto. Este es un problema derivado de la tradición académica que utiliza el piano como acompañante (casi único) de la música de cámara, pero considero que el órgano o incluso el acordeón serían mejores acompañantes por sus características acústicas. No obstante, esto es ajeno al buen papel que desempeñó Daniel Uribe como pianista acompañante.

La disposición de las obras muestra el amplio conocimiento técnico que tiene Diego de su instrumento. Ambas partes del concierto iniciaron con obras de intenso lirismo conducentes hacia aquellas que requirieron mayor exigencia técnica en el control de la velocidad, los saltos de registro y ejecución de diferentes efectos como el bisbigliando y el frullato. Es decir, que al organizar el programa de concierto se tuvo cuidado de no sobrecargar los labios, responsables de la vibración que ayuda a generar el sonido del instrumento.

La más balanceada de todas las obras fue Concert Piece No. 1 de Joseph Turrin, donde se exploran todo tipo de posibilidades tímbricas y técnicas tal como lo anuncia su nombre. De igual forma, el arreglo sobre la Danza ritual del fuego aprovechó la potencia del eufonio que emula el sonido recio de los cornos en la orquestación original. En The Green Hill disfrutamos de una obra que contrasta un himno no marcial con un jig irlandés. Asimismo, la obra Entre mares y montañas es bastante exigente técnica y musicalmente en todos sus movimientos, como acertado fue el arreglo que hizo Daniel Alberto Moreno de su bambuco Raíces para eufonio y contrabajo amplificado.

Esta fue una gran ocasión para poder conocer y disfrutar del repertorio de cámara para eufonio, instrumento pocas veces escuchado en la programación de teatros, auditorios y salas de concierto de Bogotá. Más aún, fue la oportunidad para conocer el trabajo que eufonistas como Diego Alexander Patiño hacen para acrecer su repertorio y fortalecer las escuelas de instrumentos de viento en el país.

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Foto del concierto del eufonista Diego Alexander Patiño (Colombia) - Temporada Nacional de Conciertos 2022