Así como los objetos, las personas pueden vivir experiencias que generan heridas, fisuras, fracturas, que marcan puntos de inflexión en las historias de vida. Nos preguntamos constantemente ¿esto tiene solución? La reparación es un proceso complejo que implica reconocer que hubo una afectación, daño o perjuicio.

Como ejercicio de reparación simbólica y abordando el concepto de reparación trabajado en la exposición del Museo del oro que exhibimos en el Centro Cultural de Villavicencio ¿Esto tiene arreglo?, se han realizado varias sesiones que invitan a los asistentes a identificar en sus historias, momentos que partieron o rompieron algo en su interior. Con la pintura se exterioriza aquello que difícilmente se puede expresar en palabras. Se trata de  comunicar sentimientos y sensaciones a través de símbolos, figuras, representaciones. Lo que está roto se expone de manera bella, los asistentes logran embellecer sus propios dolores con el color, reflejan lo que se esconde en el interior.

En la socialización de las pinturas, ha llamado la atención el uso de colores vivos para reflejar momentos oscuros y grises de la vida de los asistentes. El color negro, que se asocia con características negativas, se usó en menos creaciones. Elegir uno u otro color es un acto inconsciente que refleja el estado actual de dicha herida.  

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Reparación simbólica