Lina Álvarez nació en Ibagué, Tolima y hace más de diez años vive en Villavicencio, Meta, donde es mediadora del proyecto La Paz se toma la palabra.
Es comunicadora social especialista en políticas públicas. Le apasiona la radio desde muy temprana edad, por lo que desde que estaba en primaria tomó la decisión de vincularse a la radio escolar de su colegio. Antes de ser mediadora, Lina ya tenía una cercanía especial con el Centro Cultural de Ibagué del Banco de la República, allí pasaba horas enteras leyendo e investigando, era una usuaria frecuente de todos los servicios del centro. Cuando se fue a vivir a Villavicencio buscó tener la misma cercanía con el Centro Cultural de esta ciudad y, entre las muchas actividades, conoció el proyecto La Paz se toma la palabra: “Don Édgar, líder del proyecto en el Centro Cultural, miraba cuáles eran los intereses que teníamos los usuarios y como sabía que consultaba libros enfocados en derechos humanos, historia y paz, me invitó a conocer el proyecto, fui a una capacitación y me vinculé en 2017”.
Lina también es fundadora del El Cuarto Mosquetero, una corporación periodística que funciona como medio de comunicación y que a su vez hace procesos de formación con las comunidades. Uno de esos procesos es el de Reporteritos y Reporteritas, allí forman a niños, niñas y jóvenes en periodismo comunitario enfocado en derechos humanos y defensa del territorio. Desde 2015, han formado 830 reporteros en Meta, Casanare y Cundinamarca.
Otro proceso que realizan son las Escuelas Itinerantes de Educación para la Paz donde además de niños, niñas y adultos, participan campesinos y excombatientes que pertenecen a zonas rurales de los municipios que están bajo los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Sumado a esto realizan el proceso de voluntariado con jóvenes a nivel nacional donde les forman en comunicación y periodismo alternativo y popular.
Y es que hablar de paz en una región que sigue sufriendo los impactos de la guerra ha sido un reto que se ha ido superando mediante la articulación con las comunidades e iniciativas como el proyecto La Paz se toma la palabra. “En Colombia hace falta mucha pedagogía, a uno no le enseñan esos temas en los colegios o incluso en la universidad. Hablar de los conflictos y la paz puede ser aburridor, no estamos acostumbrados”, expresa Lina. Sin embargo, resalta que el proyecto les ha dado herramientas para fortalecer el pensamiento crítico, el diálogo, conocer las problemáticas de las regiones y hablar de paz de una forma divertida.
Para los procesos que realizan han usado la mayoría de las herramientas del proyecto. Pero Lina resalta que la más utilizada es ‘Pido la palabra por la paz’ pues es una herramienta que les permite a las y los participantes presentarse a través de las preguntas de la baraja para romper el hielo y conocerse mejor. “Esta herramienta permite procesos de intercambio y de diálogo en medio de las diferencias y diversidades de las personas, y funciona muy bien porque se adapta a todo tipo de público”, añade Lina.
Una de las principales dificultades a las que se ha tenido que enfrentar es moverse y sostener un proyecto en zonas rurales del Meta, Guaviare y Casanare. Sin embargo, el proceso ha tenido un impacto significativo pues ha permitido darles empleo a 14 personas, algunas incluso formadas con la corporación.
Actualmente, el proceso liderado por Lina, abrió un semillero para que varios de las y los jóvenes que se formaron ahora puedan ser facilitadores. Incluso, algunas personas han creado sus propios colectivos y medios de comunicación con los que ahora trabajan como pares: “Lo que buscamos nosotras es que no seamos las únicas que le estemos apostando a la comunicación popular, sino que las comunidades creen sus propios medios”.
El deber ser de los medios de comunicación, especialmente de los regionales, es que estos sean vigilantes, que las y los ciudadanos tengan voz y no sean silenciados, propiciando así la democratización de la palabra, que se exijan los derechos y se impulse la creación de nuevos liderazgos. En este sentido, la labor que realiza Lina es una forma distinta en la que la paz se toma la palabra, ya sea hablando sobre el Acuerdo Final de Paz, sobre las recomendaciones de la Comisión de la Verdad o de los macrocasos de la Jurisdicción Especial para la Paz.
Con diversos enfoques y abordando problemas de forma novedosa, Lina media temas de género, defensa del territorio, conflictos socioambientales, derechos de la naturaleza como víctima de conflicto armado y, principalmente, cómo se relacionan las personas con estos.
Lina sueña con llevar su mensaje con las herramientas de La Paz se toma la palabra a la Amazonía y a la Orinoquía, dos zonas que comprenden más de la mitad del territorio colombiano. Su principal meta es que las personas de estos territorios, vistos como remotos desde la centralidad, puedan tener las herramientas comunicativas para recordarle al resto de Colombia la deuda histórica existente con sus comunidades.