Cuarenta y tres años después de consumada la Independencia de Colombia, la joven república sudamericana vivió uno de sus periodos más singulares y experimentales con la promulgación de la Constitución de Rionegro el día 8 de mayo de 1863, carta política que dio origen al país federal de los Estados Unidos de Colombia (1863- 1886) bajo los gobiernos del Partido Liberal Radical. Dividida en nueve estados soberanos, la Colombia de esta época se caracterizó por políticas encabezadas por figuras como Tomás Cipriano de Mosquera y Manuel Murillo Toro que tuvieron como propósito separar la iglesia del estado, formar ciudadanos laicos y cultos por medio de un sistema de educación público y gratuito, y fomentar las industrias agrícolas y artesanales del país por medio de un sistema económico abierto al comercio exterior.
Fue a este país, declarado por el historiador Eric Hobsbawm como el país más liberal del mundo en el siglo XIX, que el tenor italiano Oreste Sindici llegó en 1862 como integrante de la compañía lírica del empresario boloñés Luigi Bazzani, gira operática que terminaría por convertirse para Sindici en la última y más importante parada de su vida aventurera. En los próximos cuarenta y cuatro años de su vida, Sindici formó un hogar familiar en Colombia, y se destacó como el profesor de música más renombrado del país, labor que produjo más de 150 obras musicales, entre canciones escolares, himnos religiosos, misas, zarzuelas infantiles y más de una decena de himnos patrióticos, incluido el actual Himno Nacional de Colombia.
En la obra secular de Sindici se identifican los ecos de las sencillas serenatas a modo de vals que derretían los corazones de las bogotanas de la alta sociedad de la época, mientras que sus obras religiosas nos transportan a las misas en latín con aire operático que eran la delicia de los fieles católicos de aquel entonces. Asimismo, por medio de la voluminosa obra escolar de Sindici podemos identificar el tipo de ciudadano ideal que las ideologías sociales y educativas de la época querían formar, todo lo cual desemboca en la serie de himnos patrióticos que nos revelan los distintos ideales de nación que buscaban construirse por los gobiernos y los ciudadanos influyentes de aquel entonces.
No obstante, la magnitud de su obra artística, social y cultural, Oreste Sindici murió en Bogotá en 1904 rodeado de pobreza y de olvido, pues la música del Himno Nacional de Colombia tardó hasta 1920 en ser oficializada por el gobierno. Por este motivo, la celebración del Bicentenario de la Independencia de Colombia es una ocasión para recordar y homenajear a uno de los ciudadanos adoptivos más ilustres de la historia del país.
Doscientos años de identidades musicales en Colombia
Colombia es una nación con una independencia relativamente reciente y con estatutos políticos que no tienen más de treinta años como lo son la Constitución Política de 1991 o la Ley General de Cultura de 1997, modificada con la Ley 1185 de 2008. En algo más de doscientos años desde el Grito de Independencia, los colombianos han sido protagonistas de la consolidación de no solo una, sino de diversas identidades que hacen de Colombia uno de los territorios más ricos en manifestaciones sonoras que hoy trascienden las fronteras para apoderarse de circuitos artísticos transnacionales.
La programación del proyecto Bicentenario de una nación en el mundo incluye seis conferencias a partir de las cuales se busca reflexionar sobre los procesos que han moldeado las nociones de identidad de las prácticas musicales en Colombia. El ciclo hace un recorrido por nuestras músicas, desde los tiempos de la campaña libertadora con la música de Nicolás Quevedo Rachadell, pasando por el Himno Nacional que hoy entonan cincuenta millones de colombianos, los nacionalismos musicales compuestos en el siglo XX evidentes en las obras de Luis Antonio Calvo y más recientemente Lucho Bermúdez, hasta las expediciones de la Victor Talking Machine Company por Colombia en las primeras dos décadas del siglo pasado y una nueva noción de colombianidad a partir de la música de Carlos Vives y La Provincia. Todas las conferencias tendrán entrada libre hasta completar el aforo. Consulte la programación >>