
A 76 años de la Nakba o la “catástrofe”, que hace referencia al éxodo y la expulsión de más de 700.000 palestinos de sus hogares en 1948 y que fue apenas el inicio de un proceso de eliminación de sus aldeas y poblados con el asesinato y la expulsión de su tierra, o al decir del historiador israelí Ilan Pappé, la limpieza étnica que desde ese año sufre la población nativa de Palestina, hemos seleccionado algunos ejemplares de narrativa gráfica que ilustran el conflicto palestino-israelí y que reposan en la BLAA. Son testimonio de quienes han vivido el conflicto desde sus entrañas.
Handala es un pequeño niño refugiado dibujado por el caricaturista Naji al-Ali que se niega a crecer hasta que pueda regresar a su patria, siempre de espaldas a un mundo indiferente ante la tragedia que ha tenido que afrontar todo un pueblo. Handala es uno de los símbolos más populares entre los palestinos.

Naji al-Ali nació en el pueblo de al-Shajara, en el distrito de Tiberíades; siendo muy niño, ante la ocupación de su aldea por fuerzas sionistas, huyó con su familia al sur del Líbano para establecerse en el campo de refugiados de Ayn al-Hilwa.
En 1959 se matriculó en la Academia Libanesa de Bellas Artes, pertenecía al Movimiento Nacionalista Árabe, y tuvo que interrumpir sus estudios por sus frecuentes detenciones por parte del ejército libanés. No obstante, encontró trabajo como profesor de dibujo para niños en la escuela Ja’fariyya de Tiro.
El periodista palestino Ghassan Kanafani fue el primero en publicar sus dibujos en la revista al-Hurriyya en 1962. Al año siguiente, con la ayuda de Kanafani, Naji al-Ali se trasladó a Kuwait para trabajar como editor, ilustrador y director artístico en la revista semanal al-Tali’a. Logró darse a conocer en el mundo árabe por su personaje Handala, que creó en 1969 cuando trabajaba en al-Siyasa en Kuwait. Él mismo lo describe como “una especie de brújula para mí, y la brújula apunta constantemente a Palestina”.

El niño Handala es mi firma, todo el mundo me pregunta por él donde quiera que voy. Di a luz a este niño, su nombre es Handala y ha prometido al pueblo que seguirá siendo fiel a sí mismo… Handala no es un niño gordo y mimado, y va descalzo como el resto de los niños de los campamentos de refugiados. Es un icono que me protege de ciertas conductas y del desarraigo. Handala es leal a Palestina, y no me permitirá ser diferente. Me protege de la cobardía, y me impide recular. A pesar de su aspecto, tiene un corazón puro, con una conciencia que huele a almizcle y a ámbar; y estaría dispuesto a matar a quien intentara hacerle daño. Tiene las manos a la espalda como señal de rechazo, en un momento en el que circulaban las soluciones propuestas por Estados Unidos y el sistema. Se las dibujé así tras la guerra de octubre de 1973, cuando comencé a olfatear el olor de lo que Kissinger llevaba en su cartera (tomado de Javier Barreda, Nación Árabe, n.º 47, 2002).
En 1974 regresó a Beirut para trabajar como caricaturista en el diario al-Safir y cinco años después fue elegido secretario general de la Liga de Caricaturistas Árabes y miembro de la secretaría general de la Unión de Escritores y Periodistas Palestinos. Ese mismo año obtuvo el primer premio en la Exposición de Caricaturas Árabes celebrada en Damasco. De nuevo en Beirut, trabajó en al-Safir hasta 1983 y, tras la invasión israelí, se incorporó al consejo editorial del diario kuwaití al-Qabas, pero el gobierno de Kuwait decidió expulsarlo. En 1985 se refugió en Londres y trabajó en el periódico internacional Al Qabas de esa ciudad. El 22 de julio de 1987, un joven desconocido le disparó y murió el 29 de agosto de 1987. Fue enterrado en el cementerio islámico de Brookwood en Londres.
Naji al-Ali es considerado uno de los caricaturistas más destacados a nivel mundial. Los cerca de 14.000 dibujos reflejan la situación palestina y árabe, y evidencian el sufrimiento del pueblo palestino. La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias le otorgó en 1988 el Premio Pluma Dorada de la Libertad; asimismo, el periódico japonés Asahi Shimbun lo eligió como uno de los diez caricaturistas más importantes del mundo.
Para perpetuar su memoria, se construyó en Beirut el Centro Cultural Naji al-Ali e, incluso, su vida ha sido llevada al cine. En la BLAA se puede consultar Palestina: Arte y resistencia en Nayi al-Ali (Antonio Altarriba et al., Madrid: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2020, número topográfico 741.595694 A54p).

De otra parte, invitamos a consultar las obras del notable novelista gráfico maltés-estadounidense Joe Sacco, caricaturista y periodista gráfico autor del laureado Palestina (Barcelona: Planeta Cómic, número topográfico 2015, 741.5 S12p), obra maestra considerada el origen de los actuales cómics periodísticos. Con un trabajo en el terreno desde los años noventa, Sacco logró sumergirse en Gaza y Cisjordania, y fue testigo de la situación. También indagó por las causas del conflicto, que plasmó en este libro que se puede consultar en la BLAA. Además, en el Descubridor de la BLAA se pueden rastrear los artículos que hacen referencia a esta importante publicación.

Sacco también es autor de Notas al pie de Gaza (Barcelona: Reservoir Gráfica, 2015, número topográfico 741.594585 S12n). Esta obra se basa en su investigación sobre la masacre de Khan Younis (1956), al tiempo que analizaba la situación de la franja de Gaza en la primera década del siglo XXI. También es autor de Palestina: en la franja de Gaza (introducción de Edward Said, Barcelona: Planeta-DeAgostini, 2004, número topográfico 956.94 S12p), en la que plasma sus propias experiencias en los territorios palestinos. Por este trabajo obtuvo el prestigioso premio American Book Awards en 1996.

En 2000 publica Gorazde: zona protegida, acerca de la guerra civil en Bosnia Oriental, galardonada con Guggenheim Fellowship. En 2003 publica El mediador, de nuevo centrado en el conflicto de la antigua Yugoslavia, y en 2006 But I Like It, una recopilación de historias centradas en el rock and roll, a la que le siguió Chechen War, Chechen Women, sobre los refugiados chechenos, y en Reportajes, donde narró su regreso a Palestina por encargo de la revista Time. El tema central de este cómic fue la situación de los túneles de Rafah. En la BLAA se encuentra Reportajes: Palestina, Irak, Kushinagar, mujeres chechenas, crímenes de guerra, inmigrantes africanos (Barcelona: Random House Mondadori, 2012, número topográfico 741.594585 S12r).

Asimismo, es importante destacar Vals con Bashir (Waltz with Bashir), del que primero conocimos la película, la que nos llevó al comic, que constituye uno de los testimonios gráficos más lúcidos y sobrecogedores sobre la guerra. Basado en los hechos ocurridos en Beirut en septiembre de 1982, cuando las tropas israelíes acordonaron la zona y las milicias cristianas invadieron los campos de refugiados de Sabra y Chatila, y asesinaron brutalmente a miles de palestinos. Ari Folman, el autor de este libro, de forma valiente denuncia el horror de la guerra, siendo uno de los soldados que perpetraron la masacre y quien durante más de veinte años no logró recordar nada de aquella noche ni de las semanas siguientes, hasta que regresa a Sabra y Chatila. Los invitamos a leer y ver la película, que no es para disfrutar, es testimonio vívido de los límites que se han cruzado en esa guerra. Se pueden consultar en la BLAA: Vals con Bashir de Ari Folman y David Polonsky (Colección Ricardo Espinosa, Barcelona: Salamandra, 2009, números topográficos 741.595694 F65v y BRD0055).

De otro lado, resaltamos la obra de la escritora y artista palestina Leila Abdelrazaq (Chicago, 1992). Baddawi es su primera novela gráfica, preseleccionada para los Palestine Book Awards 2015. Es la historia de un joven llamado Ahmad que lucha por encontrar su lugar en el mundo. Criado en un campo de refugiados llamado Baddawi en el norte del Líbano, Ahmad es solo uno de los muchos miles de niños refugiados nacidos de palestinos que huyeron de su tierra natal después de que la guerra en 1948 estableciera el Estado de Israel. En esta novela gráfica, la autora devela la infancia de su padre en las décadas de 1960 y 1970 desde la perspectiva de un niño mientras él es testigo del mundo que se desmorona. Desde su publicación en 2015, Baddawi ha sido traducido al coreano (Hudd Books, 2016), árabe (Kalimat Group, 2017) y francés (Steinkis Editions, 2018). En el Descubridor de la BLAA se pueden consultar artículos que dan luces sobre Leila Abdelrazaq y su obra.

De otro lado, el escritor canadiense Guy Delisle es el autor de Crónicas de Jerusalén, en el que narra su experiencia en la zona cuando viajó allí acompañando a su pareja que formaba parte de Médicos Sin Fronteras. El autor refleja el lado más humano del conflicto. Por esta obra el premio al mejor álbum en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême (2012) (Bilbao: Astiberri Ediciones, 2014, número topográfico 741.5971 D35c).

También vale destacar Túneles, de Rutu Modan, editora e historietista israelí, considerada una de las mejores autoras de novela gráfica de la actualidad, ganadora de dos premios Eisner y colaboradora habitual de medios como The New York Times. En este cómic, la autora reflexiona sobre temas como la religión, la historia de la zona y el conflicto palestino-israelí (Barcelona: Penguin Random House, 2022, número topográfico 741.5 M63t).
En entrevista para RTVE, Modan comentó: “Hay cientos de túneles en la zona, desde los construidos por Hamás hasta los que se usan para contrabando. Yo estoy a favor de construir más túneles, que permitan a la gente comunicarse y menos muros que se lo impidan”.

De la misma autora recomendamos también Metralla, en la que critica a la sociedad israelí, resignada a la violencia cotidiana y marcada por ese conflicto. Una obra que ganó el premio Eisner al mejor álbum en 2008, fue seleccionada como Esencial del Festival Internacional de Cómic de Angoulême y recibió también el premio France Info de cómic de actualidad y reportaje (Madrid: Ediciones Sinsentido, 2006, número topográfico 741.5 M63m3).

Del mismo modo, Sarah Glidden, aprovechando el programa Derecho de Nacimiento que facilita un viaje gratis a todos los israelíes que viven fuera del país, narró su experiencia en la que pudo conocer a grupos formados por israelíes y palestinos que luchaban juntos por la paz. Este minicómic se convirtió en su primera novela gráfica, Una judía americana perdida en Israel, con la que obtuvo el Ignatz Award y se puede consultar en la BLAA (Barcelona: Norma Editorial, 2011, número topográfico 741.5973 G54u).

Por último, invitamos a leer los dos volúmenes de Los mejores enemigos, ensayo gráfico en el que Jean Pierre Filiu y David B. (ilustrador) se adentran en las relaciones entre Estados Unidos y Oriente Medio, y en el origen del conflicto palestino-israelí y los acontecimientos más significativos que se han dado en torno al mismo y que son muestra de lo absurda y cruel que es esta guerra (Barcelona, Norma, 2012-2015, 741.5944 F45m).
Hasta aquí, una sucinta selección de narrativa gráfica sobre el conflicto palestino-israelí que está disponible y que forma parte de la amplia colección bibliográfica y documental que reposa en la Biblioteca Luis Ángel Arango. Tras su lectura, podrán ustedes sacar sus propias conclusiones.
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 287. Junio 2024