La nueva curaduría del Museo del Oro Zenú es producto de un gran proceso de cocreación en el que confluyen múltiples actores, comunidades e instituciones; diversas disciplinas, especialidades y saberes. Un guion que reúne un conjunto de investigaciones sobre la colección arqueológica y que busca ofrecer a los visitantes una experiencia inmersiva que permite entender la complejidad de los mundos prehispánicos, las vidas anfibias, la interrelación que han mantenido los seres que cohabitan territorios de tierra y agua del Caribe y los conocimientos y saberes ancestrales que hoy se reflejan en la filigrana y el trabajo con la caña flecha. Una curaduría que busca promover, en últimas, nuevas reflexiones y conexiones entre el pasado y el presente.

Toma nota:

  • El nuevo guion curatorial refleja los conocimientos y reflexiones de integrantes del cabildo indígena Zenú residentes en Cartagena, joyeros y joyeras de Mompox y Ciénaga de Oro, habitantes del barrio El Pozón, los trabajadores informales de los alrededores del museo, de pobladores de regiones vecinas de Bolívar, Córdoba y Sucre, de arqueólogos, biólogos y músicos, entre muchos otros.
  • Un guion para mostrar las diferentes formas de existir, para identificar la relación ancestral y la convivencia entre seres que habitan los mundos anfibios, para apreciar los oficios, los saberes y los lenguajes sonoros que han estado presentes desde hace 6000 años.
  • Representaciones de especies anfibias como paujiles, coyongos, hicoteas, jaguares, babillas y coroncoros, y sonidos de flautas, silbatos y ocarinas dialogando con ríos, ciénagas, sabanas, serranías y aves harán que la visita al Museo del Oro Zenú sea memorable. Conoce los horarios de visita aquí »

     

La nueva curaduría del Museo del Oro Zenú parte de la investigación de las colecciones del Museo del Oro y de otros museos en el Caribe y en distintas regiones de Colombia. Hace una revisión sobre los objetos de orfebrería y cerámica en los que se identifican animales propios de la vida anfibia como aves, felinos y reptiles; indaga sobre la colección de concha procedente del bajo Magdalena y del Sinú, sobre los artefactos cerámicos y los aerófonos como ocarinas y flautas, y analiza las técnicas y aleaciones utilizadas en las piezas de oro, específicamente en las orejeras.

La creación colectiva de la renovación del Museo del Oro Zenú está basada en incontables conversaciones, encuentros, viajes y recorridos por el Caribe que permitieron reconocer las piezas desde diversas miradas que hacen del nuevo guion una experiencia inmersiva en la que el visitante puede habitar otros mundos y relacionarse con el pasado.

La colección nos habla de las manos que la produjeron

La colección de piezas de oro, concha y líticos del Museo del Oro Zenú fue revisada y analizada por académicos de distintas disciplinas con el fin de encontrar nuevas historias sobre su contexto geográfico, social, cultural, y sobre las comunidades que las produjeron. Uno de los aportes a destacar es que no solo habla sobre las poblaciones zenúes que habitaron la Depresión momposina, el río Sinú y el bajo Cauca, sino que también da cuenta de la posterior llegada de nuevos habitantes que ocupan el bajo Magdalena y la Serranía de San Jacinto y el contacto entre ambas poblaciones. Esta región tuvo ocupación por parte de la sociedad Malibú, que trajo consigo sus sistemas de vida al tiempo que logró acoger las tradiciones existentes y adaptar las prácticas y oficios locales a sus formas de ver, pensar y organizar el mundo. Los materiales usados por los malibúes y los zenúes para hacer los objetos exhibidos en este museo, cuentan lo que rodeaban sus vidas, cómo se relacionaban con sus cuerpos y descubren la potencialidad de la convivencia de poblaciones humanas y no humanas que se funden en el fenómeno de la migración existente hace milenios y que vivimos también hoy en día.

La sociedad Malibú es un grupo poblacional posiblemente de migrantes de hace 900 años que se acopló a las tradiciones locales sin olvidar las propias, que empezó a poblar el bajo Magdalena y elaboró numerosos artefactos de concha de caracoles y bivalvos. Las piezas que se observan en el Museo revelan un profundo conocimiento de los moluscos propios de los ecosistemas del Caribe colombiano y del intercambio que se daba entre poblaciones ribereñas y del litoral, pues también se evidencian piezas en concha marina. El Museo del Oro Zenú es también una invitación a conocer a los Malibúes.

Por su parte, las ocupaciones Zenú de la Depresión momposina y su elaborado sistema de canales y camellones que conduce el agua en tiempos de inundación, en el guion se ven como pobladores que entendieron formas de construir con la naturaleza, en vez de contenerla. Seres que sensiblemente observaron y representaron a sus vecinos anfibios del aire, de la tierra y del agua.

La vida anfibia: cambiar de casa, cambiar de piel, cambiar de existencia

Los fuertes inviernos, las inundaciones, los veranos y las sequias han ocasionado por miles de años que en el litoral y el interior del Caribe colombiano surja la vida anfibia, una forma de habitar entre el agua y la tierra, en la que los territorios se transforman de planicies verdes a ciénagas y en donde las sociedades prehispánicas aprendieron a convivir con la ciclicidad, por medio de la construcción de un sistema de canales hidráulicos que buscaba conducir el agua por el territorio sin contenerla, sacando provecho al recurso hídrico para el uso en sus actividades diarias.

Estas sociedades anfibias del pasado se ven representadas en artefactos de metal, cerámica, piedra y concha, y reflejan a sus semejantes del aire, la tierra y el agua en instrumentos musicales, remates de bastón y adornos para el cuerpo. Las piezas también dan cuenta de la relación que ha tenido el hombre, y que aún tiene con diferentes especies, como las aves, que en la actualidad siguen siendo fuente de inspiración para gaiteros y milleros, para orfebres y artesanos. Una relación que nos habla de formas diferentes de existir en el territorio.

Mujeres de arcilla, la vida femenina representada en su diversidad

Es igualmente destacable el hallazgo de una gran cantidad de figuras de mujer en las tumbas de la gente que habitó la Depresión Momposina, pues hace pensar que las mujeres tenían un importante rol social y simbólico en la sociedad. Las representaciones femeninas muestran variaciones según la región, es el caso de las figuras de Momil en el bajo Sinú, que evidencian piernas abultadas y cabezas cuadradas, mientras que la tradición granulosa del bajo San Jorge las muestra con brazos en jarra y perforaciones en las orejas. Figuras sentadas, con adornos en la cabeza, en postura meditativa, de pie, con faldas, también son algunas de las representaciones que se observan según el territorio y su tradición cerámica. La cantidad de representaciones femeninas evidencian su vital y constante presencia, así como su importancia para las sociedades.  

El poder transformador del soplo en el oro y el sonido

Mediante el soplo, los orfebres avivan el fuego para fundir el metal y también mediante el soplo los intérpretes de los aerófonos crean lenguajes sonoros para dialogar con la naturaleza.

Oficios como el de la orfebrería inician el proceso de fundición de los metales con el soplo. Estos oficios, como tantos otros que tienen un alto componente creativo, pasan de una familia a otra por tradición y con el tiempo presentan modificaciones en sus formas de elaboración. En el museo verás cómo los antiguos pobladores a través de prácticas y técnicas tradicionales desarrollaban su componente creativo y sensorial y notarás que los materiales usados para hacer los objetos que se ven en el museo, dan cuenta de su contexto y su propia vida.

Los aerófonos: ocarinas, flautas y fotutos fueron construidos con sonoridades especificas con las que se establecían diálogos con distintos seres del entorno como aves, ríos y montañas. Cuentan con tonos muy diferentes a los del sistema occidental y el sonido de cado una es único. La acción de soplar y producir sonidos con los aerófonos no tiene como fin imitar a las aves sino dialogar con ellas, estos sonidos se aprecian en una de las salas del museo e invitan al visitante a conectarse con el pasado y con la profundidad de la naturaleza. 

La creación del nuevo guion del Museo del Oro Zenú del Banco de la República en Cartagena fue una experiencia transformadora para la institución y lo será para los visitantes que disfruten sus espacios y servicios a partir de hoy.

Acompáñanos en un viaje por 6000 años entre agua y tierra.  Conoce más de la nueva exposición »

 

Continúa

Imagen principal Media
Exposición permanente del Museo del Oro Zenú de Cartagena, Sala 6.000 años entre la tierra y el agua.