En 1992 la pianista colombiana Ángela Rodríguez actuó en Bogotá, en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. Ofreció un programa dedicado en su totalidad a mujeres compositoras, el cual incluyó seis obras, tres de colombianas y tres de otros países de Latinoamérica, a saber: Invención, de Aura Moncada; Transiciones No. 2 y No. 4, de Jacqueline Nova; Seis variaciones sobre un tema del Microcosmos de Béla Bartók, de Claudia Calderón; Suite para piano, Op. 22, de Helza Cameu; Suite para piano, de Clara Zayas; y Plainte, Op. 17, de Teresa Carreño. Cuatro años después, Rodríguez repitió la experiencia junto a Martha Enna Rodríguez, quienes interpretaron cinco obras de las compositoras Silvia Suárez, Graciela Paraskevaídis, Claudia Calderón, Alba Lucía Potes y Catalina Peralta.

Estos dos conciertos fueron contemporáneos a la creación en Colombia de la Consejería Presidencial para la Juventud, la Mujer y la Familia, como también de la Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres durante los gobiernos de César Gaviria (1990-1994) y Ernesto Samper (1994-1998), amén de la creación del Programa de estudios de Género, Mujer y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia en 1994. La creación de estas entidades tuvo como antecedente los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe que se llevan a cabo desde 1981, como también diversos proyectos gubernamentales que se desarrollaron con cooperación internacional durante el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985).

Sin embargo, en el ámbito de la música académica es difícil encontrar otro concierto anterior a 1992, con esas mismas características. Por lo tanto, resulta importante prestar atención al listado de compositoras que participaron en el Primer Concurso de Compositores de Música Colombiana de Colcultura en 1979. En la categoría ‘Música culta’ participaron: Josefina Gómez de Botero, Rocío Cárdenas Duque, Maruja Hinestrosa de Rosero, Enna Ruiz del Campo y Gloria Bermúdez, mientras que en la categoría ‘Música popular’ lo hicieron: Elvia Chadid de Ferris, Ruth Peñalosa de Ceballo, Cecilia Pinzón Urrea, María Ruth Rojas de Polanco, Ernestina Acevedo de Pinilla y Rita Fernández Padilla. En fuentes de años anteriores[1] se encuentra que Jacqueline Nova fue la compositora más relevante en el ámbito de la música académica colombiana, siendo ella la única compositora a quien la Orquesta Sinfónica de Colombia le hizo el estreno de sus obras Asimetrías, Metamorfosis, Doce móviles para orquesta y Oposición-fusión, entre 1966 y 1969.

Jacqueline Nova fue, además, una de las cinco compositoras que estudió en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales – CLAEM, el cual dirigió Alberto Ginastera. La primera compositora en ingresar a este instituto fue la argentina Graciela Paraskevaídis en 1965; y dos años después ingresaron Marlene Migliari, Kilsa Setti, Iris Sangüesa y Jacqueline Nova, cuya promoción fue única en haber recibido tan alto número de mujeres. La recepción de compositoras como becarias del CLAEM no se repitió en bienios posteriores; sin embargo, en este instituto fue permanente la participación en el profesorado de las musicólogas Amalia Suárez Urtubey y Raquel Cassinelli de Arias.

Es claro que, tanto en Colombia como en otros países de Latinoamérica, el número de compositoras se reduce a medida que se retrocede en el tiempo. Un listado del Conservatorio Nacional de Colombia de 1959 revela que hubo solo cuatro estudiantes hombres, de igual forma, resalta la participación de la compositora y pianista Teresa Tanco Cordovez de Herrera en el Congreso Nacional de Música de 1936, al cual asistieron también Elvira Restrepo de Durana, Lucía Pérez, Josefina Acosta de Barón, Teresa Melo, Ana Villamizar, Sofia Villamizar y María Castello en calidad de docentes, directoras de coro o de escuelas departamentales de música.

Por el contrario, hay un aumento considerable de conciertos dedicados a compositoras de diferentes épocas y nacionalidades, principalmente de música de cámara en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Allí se han realizado cuatro conciertos retrospectivos dedicados a mujeres compositoras, entre ellas Jacqueline Nova (2000), Alba Fernanda Triana (2007), Gabriela Ortiz (2016) y Carolina Noguera Palau (2016). En este mismo recinto, Laury Gutiérrez ofreció en 2008 un concierto dedicado a compositoras francesas e italianas que vivieron durante los siglos XVII y XVIII; en 2013, el ensamble de música antigua Alla Francesa hizo lo mismo con repertorio de compositoras del siglo XI y XII; y, en 2015, la mezzosoprano Ximena Bernal interpretó repertorio vocal original de compositoras de Europa y Norteamérica del siglo XIX. Del mismo modo, el Banco de la República encargó en 2001 una obra a Alba Lucía Potes titulada Entre arrullos y madrigales, la cual fue estrenada al año siguiente por la soprano Susan Narukci junto con el ensamble norteamericano New York New Music Ensamble. En 2009, el Trío, Op. 32 —resultado también de un encargo del Banco a la compositora Amparo Ángel dos años antes, fue estrenado por el Swiss Piano Trio, en esta ocasión en el Teatro Municipal Guillermo Valencia de Popayán.

En la próxima entrega se abordarán las causas que explican este fenómeno de aumento en número y mayor visibilidad de la mujer en la composición hacia finales del siglo XX, incluyendo además los trabajos que se han desarrollado desde la composición y la musicología en las dos primeras décadas del presente siglo.

Consulta más artículos de esta serie:

Parte 1 | La música de los Estados »

Parte 2 | El agenciamiento político de la práctica musical »

Parte 3 | Música colombiana: entre la exaltación y la denuncia »

Parte 4 | Dos caras de la música sinfónica: tipismo y nueva música »

Parte 5 | Indigenismo »

Conoce más contenidos en el Blog de música »

 

[1] Instituto Colombiano de Cultura. (1974). Olav Roots, trayectoria artística. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura.

 

Imagen principal Media
La música de Carolina Noguera, (Colombia)