El pasado 5 de septiembre en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango tuvo lugar un recital de corno francés a cargo de Alexa Capera, una de las seleccionadas para ser parte de la Serie de los Jóvenes Intérpretes 2019. El corno, ese comodín entre las maderas y los metales, cuyo timbre es flexible, camaleónico y versátil, fue el protagonista de un programa cuyo hilo conductor fue el estilo romántico y posromántico de finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX en Europa.

Si bien este recital fue enmarcado dentro de esta clara estética musical, evidentemente intencionada, las obras, con recursos tímbricos, melódicos, armónicos y formales muy similares, mantuvieron una atmósfera muy estática, parecida y poco contrastante entre pieza y pieza. El programa, caracterizado por las melodías dulces, líricas y de tempo mesurado, permitió que la intérprete luciera sus capacidades expresivas, su excelente calidad de sonido, su capacidad de conducir frases y darles forma con su buen abanico dinámico. La sonoridad del instrumento se mantuvo dentro del mismo color, redondo, cálido y suave, casi todo el tiempo, a excepción de las secciones con sordina y de un par de instantes como el tercer movimiento de la Sonata para corno y piano de Charles Koechlin o La chasse de Saint Hubert de Henri Büsser, en las que el timbre se tornó más metálico, brillante y vibrado y el carácter mucho más activo, rítmico y marcado que en el resto del recital. En este sentido, la elección de este programa no permitió mostrar con tanta claridad todas las posibilidades tímbricas y técnicas que tiene el corno, sino más bien una sola de tantas: el lirismo, la expresividad musical y la calidez sonora.

Tal vez un orden repensado de la primera parte del concierto habría traído un muy buen efecto en el público si se hubieran intercambiado la Sonata para corno y piano de Charles Koechin y La chasse de Saint Hubert de Henri Brüsser, obras que habrían marcado un buen contraste entre aquellas que las precedieron. No obstante, hay que decir que, con el orden propuesto por la cornista, uno de los grandes desafíos de este concierto fue la resistencia física debido al fraseo largo y legato de las melodías, el cual estuvo muy bien logrado. Es de resaltar también la excelente afinación que mantuvo el corno con el piano durante todo el programa.

En obras como Canto serioso de Carl Nielsen, la intérprete se lució con los cambios de carácter, el rango dinámico y las articulaciones precisas y marcadas, mientras que el piano fue activo, sencillo y dulce. Les adieux, de Franz Strauss, se caracterizó por los asombrosos niveles de pianísimo logrados, la precisión de los ataques, el detalle de inicios y finales de frase y la limpieza de los adornos de estilo clásico. Por su parte, el papel del piano en este programa de concierto fue de vital importancia, pues se encargó de sostener el tempo y de presentar contrapuntos y frases de gran movimiento, contrastantes con las del corno francés. La pianista fue delicada, íntima, detallista y aportó unas frases muy bien construidas y llenas de expresión.

En la Sonata para corno y piano, Op. 70 de Charles Koechlin fue posible apreciar diferentes facetas de la interpretación y la sonoridad del instrumento. En primer lugar, las frases del primer movimiento, Moderato, estuvieron bien ligadas y construidas. Sin embargo, dado el carácter largo de las melodías, estas pudieron haber tenido mayor movimiento y forma entre ellas para causar mayor emoción y expresividad. En el tercer movimiento, fue posible vislumbrar el primer gran cambio de carácter del recital: el sonido fue vibrado e intenso y tuvo un nuevo cuerpo brillante y envolvente que cautivó de inmediato. El piano logró unas curvas melódicas de gran belleza y sencillez en todos los movimientos.

El recital cerró con una pieza colombiana de Santiago Bernal, titulada Desvariando para formato de corno, clarinete, cuatro, contrabajo y percusión. La obra pone en diálogo una melodía que se turnan el corno, el clarinete y el contrabajo y se complementa con la base rítmico-armónica del cuatro y la percusión. El corno brilló entre el formato, que consiguió una mezcla y un color particular y bello. El trabajo del ensamble fue bueno, sin embargo, faltó disfrutar más la música, tomarse ciertas libertades y desprenderse un poco de la partitura.

La increíble calidad de sonido de la intérprete y su consistencia técnica a lo largo del recital son apenas una pincelada de lo que puede ofrecer la joven cornista frente a otros estilos, estéticas y lenguajes. Me hubiera gustado poder ver más esas paletas tímbricas que caracterizan al corno francés y que no están tan marcadas en otros instrumentos. Las obras escogidas no daban para mostrar esas posibilidades sonoras tan auténticas y seductoras de este instrumento que representa a su vez el metal y la madera, la nobleza y la potencia, lo suave y lo punzante. Su reto para una próxima ocasión es tomar riesgos y explorar otros estilos.

Programa

C. NIELSEN: Canto serioso, CNW 67. C. KOECHLIN: Sonata para corno y piano, Op. 70. A. SCRIABIN: Romance para corno y piano, IAS 74 F. STRAUSS: Les adieux, IFS 1. H. BÜSSER: La chasse de Saint Hubert, Op. 99. S. BERNAL MONTAÑA: Desvariando.

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Concierto de Alexa Capera realizado el jueves 5 de septiembre de 2019 en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en el marco de la Serie de los Jóvenes Intérpretes.