Por declaración del Ministerio de Cultura, 2020 es el Año Manuel Zapata Olivella. Esta no es solo una oportunidad para celebrar a una de las figuras fundamentales de nuestro país, sino también para exaltar los aportes y las luchas de la cultura negra en Colombia. Ciro Alegría, el afamado autor peruano de El mundo es ancho y ajeno y a quien Zapata Olivella conoció en Nueva York a inicios de su carrera como periodista, señaló uno de los aspectos claves del escritor de Santa Cruz de Lorica, en el lúcido prólogo que escribió para Tierra mojada (1947), la primera novela publicada por Zapata Olivella. Allí, el maestro Alegría afirmó:

Por su fondo y forma, puede ser considerada como uno de los primeros brotes novelísticos de la sensibilidad negra en nuestra América. En el campo de la lírica, tenemos ya a Nicolás Guillén, Pedroso y muchos más. La novela negra da recién sus primeros pasos y los de Zapata Olivella son los del caminante que marcha por tierra inexplorada. De allí que la huella no sea muy clara e inclusive se pierda a ratos, pero quiera el andante avanzar con el mismo impulso voluntarioso hasta hoy (p. 4)

Efectivamente, tal impulso llevaría a Zapata Olivella a ocupar un lugar de cada vez mayor relevancia con publicaciones como Detrás del rostro (con la que ganó el premio Esso en 1963), Corral de negros (mención en novela del Premio Casa de las Américas) o la que se considera su obra cumbre, Changó, el gran putas (1983), una ambiciosa épica sobre la diáspora africana llegada a América en los barcos negreros y su lucha por la supervivencia y la libertad.

Zapata Olivella logró esto desde sus inicios por dos razones.  Por un lado, gracias su amplio conocimiento sobre las comunidades africanas y su situación en América y Colombia a través de los siglos; por otro, por su profunda conciencia sobre la literatura de su tiempo. Comprendió, antes que muchos otros, que la universalidad estaba en la heterogeneidad y no en reconocerse desde miradas ajenas, canónicas o preestablecidas. Ya en 1965, en el primer número de Letras nacionales, revista que fundó para poner en cuestión la literatura colombiana, hace un llamado fundamental a los intelectuales y escritores de su época:

Para pueblos jóvenes como el nuestro, afirmarse en sus tradiciones, en su realidad evolutiva, en su fuerza creadora, es tomar posesión de sí mismos, entrar a la mayoría de edad. Un poco de timidez, de reflejos infantiles, nos acomplejan y nos hacen pensar que hablamos demasiado alto, que no es la hora de cortar el cordón umbilical. De ahí el afán de encontrar padrinazgo en una filosofía, en una literatura universal, en un bando preestablecido (Zapata Olivella, 2010, p. 185).

Esta idea guió toda su obra, habló por lo alto, sin la más mínima timidez: puso en cuestión la identidad negra, la manera de asumirla y, sobre todo, cómo la lucha de estos pueblos se veía suprimida u opacada por diferentes poderes regionales y nacionales, de forma directa o solapada, a través de los discursos o, incluso, de las armas. Y esta voz se hizo cada vez más potente porque la obra narrativa de Zapata Olivella logra un equilibro perfecto entre literatura y crítica histórica y social.

Quien se haya acercado, por ejemplo, a una novela como Corral de negros, habrá sido absorbido por las historias de la gente que habita en Chambacú, barrio marginal de Cartagena fundado siglos atrás por esclavos traídos para construir las murallas; y, a su vez, no habrá dejado de decirse ¿Cómo puede pasar esto?, al enfrentarse a los excesos allí narrados: cómo sus habitantes fueron capturados y obligados a hacer parte del Batallón Colombia, conformado oficialmente por voluntarios, para ir a la Guerra de Corea y luchar por una democracia que ni siquiera, como queda en evidencia en la novela, los representa.



Este equilibro entre ficción e Historia, entre lo narrativo y lo crítico, entre lo universal y lo local, fue uno de los más importantes aportes de Zapata Olivella para la literatura colombiana en general y para la literatura afro en particular. Su voz y su trabajo para visibilizar otras literaturas regionales fue fundamental para que nuestra narrativa llegara más lejos y por otros caminos.



Como reconocimiento a este aporte, la Red de Bibliotecas pone a su disposición algunos de los títulos de Manuel Zapata Olivella y otros destacados autores publicados por el Ministerio de Cultura en la Biblioteca de literatura afrocolombiana, disponible de manera libre en nuestra Biblioteca Virtual.

 

 
Alegría, C. (1947). En: Zapata Olivella, Manuel. Tierra Mojada. Bogotá: Ediciones Espiral.
Zapata Olivella, M. (1962). Corral de negros. La Habana: Casa de las Américas.
Zapata Olivella, M. (1963). Detrás del rostro. Madrid: Aguilar.
Zapata Olivella, M. (2010). Por los senderos de sus ancestros: textos escogidos, 1940-2000. Colombia: Ministerio de Cultura.
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Hombres remando en el río Magdalena