Escena del Libro de horas de Carlos VIII, rey de Francia

Escena del Libro de horas 
de Carlos VIII, rey de Francia


Los reyes de Tarsis y de las costas ofrecerán presentes, 
los reyes de Saba y de Seba ofrecerán dones. 
Todos los reyes se postrarán delante de él; 
todas las naciones le servirán (Salmos 72: 10-11). 
Gracias a la interpretación realizada por Quinto Séptimo 
Tertuliano, considerado el padre apologista de la Iglesia, 
se determinó que el Salmo 72 hace una clara referencia  
a los Reyes Magos de Oriente. 

Existe una prolífica bibliografía sobre la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús. A continuación, resaltamos algunos ejemplares y los invitamos a su consulta en la BLAA.

El relato tiene su raíz en el verso bíblico: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ‘¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle’”. [Evangelio de san Mateo, Santa Biblia (antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602), otras revisiones: 1862, 1909 y 1960), Sociedades Bíblicas Unidas, 1960].

El Evangelio de san Mateo solo menciona a “unos magos”, sin arrojar alguna información sobre los mismos. Diferentes estudios sobre este episodio valoran diversas versiones acerca de sus protagonistas, a los que se refieren como “sabios de oriente”, “sacerdotes zoroastrianos” o “astrólogos”, que corresponden a fuentes cristianas canónicas (Evangelio de san Mateo y Salmo 72:10-11), fuentes cristianas extracanónicas (Evangelio armenio de la infancia) y la tradición cristiana en sí misma.


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En la BLAA reposa un ejemplar de los tres volúmenes de Los evangelios apócrifos, con traducción, introducción crítica y notas de Edmundo González-Blanco (Librería Bergua, Madrid, 1934, 229.8 B41e5). Contiene el protoevangelio de Santiago, la historia de la infancia de Jesús según santo Tomás, el tránsito de la bienaventurada Virgen María y los evangelios del Pseudo Mateo, de la natividad de María, de santo Tomás, el árabe de la infancia, el armenio de la infancia, de Nicodemo, de san Pedro y el de la venganza de El Salvador, entre otros.

Destacamos el Evangelio armenio de la infancia, atribuido a Santiago, hermano de Jesús de Nazaret, que ofrece más detalles sobre los sabios de Oriente. Según dicho evangelio apócrifo, los magos de Oriente llevaban por nombres Melkon (Melchor), Gaspar y Baltasar, y eran los reyes de Persia, India y Arabia, respectivamente. Explica también que dichos reyes no estaban solos, sino que iban acompañados por doce jefes militares, los cuales, a su vez, lideraban un pequeño ejército de 1.000 soldados cada uno. Este evangelio destaca:

Consta este apócrifo de veintiocho larguísimos capítulos en los que de manera redundante y monótona se van parafraseando episodios contenidos en el evangelio árabe de la infancia (reproducido anteriormente), o más bien en las fuentes siríacas que dieron origen a éste. El prototipo del texto armenio data posiblemente del siglo VI, en que el movimiento nestoriano procedente de Siria intentó echar raíces en Armenia, introduciendo muchas traducciones del siríaco. Del texto, tal como ha llegado hasta nosotros en dos redacciones y en manuscritos raros y tardíos, entresacamos algunos pasajes que ofrecen interés, bien por la originalidad del contenido, bien por la repercusión que hayan podido tener en la tradición posterior. Tales son los referentes a la concepción de Jesús “per aurem” (c. V,9), a los magos —que eran “tres y reyes, respectivamente, de Persia, India y Arabia”— (c. V,10) y al testamento de Adán, conservado entre los persas, que fue lo que —según este apócrifo— puso a los magos en conocimiento del nacimiento de Jesús (c. X,10-l 1) (pp. 22-23).

Este evangelio apócrifo añade que cada rey tuvo una visión distinta al presentar sus regalos al Niño Dios y afirma que, en posteriores visitas que le realizaron, tuvieron visiones distintas. Más adelante afirma que cada rey vio lo que los otros dos ya habían visto y, al final, comprendieron que Jesús era Dios, rey y hombre al mismo tiempo.

Evangelios árabes

Mientras tanto, el Evangelio árabe de la infancia menciona que los sabios de Oriente provienen de Persia. Estos ilustres personajes se presentan ante el Niño Jesús, además del día de su nacimiento, varios días después o incluso hasta dos años después. También relata cómo los sabios fueron avisados por un dios.

Llegada de los magos.Y la noche misma en que el Señor Jesús nació en Bethlehem de Judea, en la época del rey Herodes, un ángel guardián fue enviado a Persia. Y apareció a las gentes del país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Y, como el 25 del primer Kanun (fiesta de la Natividad del Cristo) había gran fiesta entre todos los persas, adoradores del fuego y de las estrellas, todos los magos, en pomposo aparato, celebraban magníficamente su solemnidad, cuando de súbito una luz vivísima brillo sobre sus cabezas. Y, dejando sus reyes, sus festines, todas sus diversiones y abandonando sus moradas, salieron a gozar del espectáculo insólito. Y vieron que una estrella ardiente se había levantado sobre Persia, y que, por su claridad, se parecía a un gran sol. Y los reyes dijeron a los sacerdotes en su lengua: “¿Qué es este signo que observamos?”. Y, como por adivinación, contestaron, sin quererlo: “Ha nacido el rey de los reyes, el dios de los dioses, la luz emanada de la luz. Y he aquí que uno de los dioses ha venido a anunciarnos su nacimiento, para que vayamos a ofrecerle presentes, y a adorarlo”. Ante cuya revelación, todos, jefes, magistrados, capitanes, se levantaron, y preguntaron a sus sacerdotes: “¿Qué presentes conviene que le llevemos?”. Y los sacerdotes contestaron: oro, incienso y mirra. Entonces tres reyes, hijos de los reyes de Persia, tomaron, como por una disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libras de incienso y el tercero tres libras de mirra. Y se revistieron de sus ornamentos preciosos, poniéndose la tiara en la cabeza, y portando su tesoro en las manos. Y, al primer canto del gallo, abandonaron su país, con nueve hombres que los acompañaban, y se pusieron en marcha, guiados por la estrella que les había aparecido. Y el ángel que había arrebatado de Jerusalén al profeta Habacuc, y que había suministrado alimento a Daniel, recluido en la cueva de los leones, en Babilonia, aquel mismo ángel, por la virtud del Espíritu Santo, condujo a los reyes de Persia al primer canto del gallo, llegaron a Jerusalén al rayar el día, e interrogaron a las gentes de la ciudad, diciendo: “¿Dónde ha nacido el rey que venimos a visitar?” (pp. 111-112).

En este evangelio apócrifo se menciona también la fecha de nacimiento de Jesús: un 25 de diciembre (cap. 8; pág. 1). De lo cual podemos deducir que su escritura es posterior al Concilio de Nicea I, celebrado en el año 325, en el cual se estableció el 25 de diciembre como día para conmemorar el nacimiento de Cristo. Cabe mencionar que este día era importante para romanos y persas, pues era el día consagrado al Sol Invictus, Mitra, dios muy popular en el imperio romano.

En el Descubridor de la BLAA, la búsqueda por título de El evangelio árabe de la infancia remite a un texto para leer en línea a través de Digitalia Hispánica Evangelios apócrifos (varios autores, Editorial Linkgua, España y Estados Unidos, 2014).

Escena del Libro de horas de Carlos VIII, rey de Francia

De igual forma, en la BLAA está disponible la edición facsimilar de lujo del códice Libro de horas de Carlos VIII, rey de Francia, cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional de España bajo la referencia Vitr. 24-1, realizada en 1995 sobre la base del original de 1500. Es el libro de horas más espectacular de la Biblioteca Nacional española y está catalogado como tesoro de España. La versión facsimilar está acompañada de estudio realizado por Ana Domínguez Rodríguez de la Universidad Complutense de Madrid, en el que se incluyen las traducciones del original y de los textos en francés y en latín por Juan José Fortea Sola, Silvia Docampo Capilla e Íñigo de Goñi Echevarría, así como las miniaturas (edición facsimilar, vol. 1, Carlos VIII: Esbozo de su vida, miniaturas del Libro de horas, datos codicológicos y textuales del códice, traducción y transcripción; vol. 2 edición facsimilar Libro de Horas de Carlos VIII Rey de Francia, Moleiro Editor, Madrid, 1995, 751.77 D65m).

Brevario de amor

También se puede consultar el Breviario de amor de Matfré Ermengaud, obra catalana fechada en torno a 1400, donde hay también escenas con los tres sabios de Oriente: una ante Herodes y la otra representa una adoración al niño, en la que un rey está arrodillado y los otros dos de pie, con uno de ellos señalando la estrella que los ha guiado. En la BLAA reposa un ejemplar de la edición facsimilar original de esta obra que se conserva en la Biblioteca Nacional de Rusia (San Petersburgo). Esta edición corresponde al número XXVII de 995 ejemplares editados para todo el mundo (Breviari d’amor, vol. 1, edición facsimilar; y vol. 2. Libro de estudios de Liudmila Kisseleva, Vicent Martines y Antoni Ferrando, A. y N. Ediciones, 2003, 841.1 E75b).

De otra parte, resalta una pieza excepcional sobre los Reyes Magos, se trata del Auto de los Reyes Magos, perteneciente al siglo XII. Es una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana y narra la historia de los Reyes Magos y su viaje hacia Belén: “Dios criador, cuál maravila, / no sé cuál es aquesta strela! / Agora primas la he veída; / poco tiempo ha que es nacida. / ¿Nacido es el Criador / que es de la[s] gentes Senior? / Non es verdad, no sé qué digo; / todo esto non vale un figo. / Otra nocte me lo cataré, / si es verdad bine lo sabré”. Fue descubierto en un códice misceláneo en el siglo XVIII por Felipe Fernández Vallejo, un teólogo de la catedral de Toledo, yactualmente reposa en la Biblioteca Nacional de España, en los folios 67v. y 68r. del códice Vitr/5/9. Además del Auto, este códice, contiene Canticum Canticorum con glosas de Gilberto el Universal (fol. 1-27v.), De Scientia Dei (fol. 28), Lamentationes Jeremiae (fol. 30-67v.) y Nota sobre la Lex divina (fol. 68v.).

En la obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar, pero no son definidos como reyes sino como steleros, es decir, astrólogos. Aunque carece de glosas y comentarios sobre la puesta en escena, este auto se suele dividir en cinco partes: tres monólogos simétricos en los que los tres magos debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado; los tipos de regalos; visitando el palacio de Herodes; monólogo de Herodes y debate de Herodes con sabios. Fernández Vallejo incluye el Auto en sus Memorias i disertaciones.

Algunos estudiosos destacan que el Auto de los Reyes Magos es una adaptación castellana de algún drama litúrgico francés, aunque escrito en mozárabe toledano, para profundizar, se puede leer en línea a través del Descubridor de la BLAA, el artículo: “La representación de los Reyes Magos en dos textos castellanos de los siglos xii y xiii: El auto de los Reyes Magos y El libro de los tres reyes de Oriente” de Agustina Miguens (Exlibris, n.º 6, pp. 187-200), en el que se analiza la leyenda de los Reyes Magos, su representación y la funcionalidad de su figuración en los dos textos. Plantea el problema de la epifanía o manifestación de Dios desde el punto de vista intelectual y ético, aspectos vinculados con el Renacimiento del siglo XII y con la renovación de las corrientes devocionales del XIII.

Libro de horas Clinton

Asimismo, en el Libro de horas Clinton, elaborado en Francia en el tercer cuarto del siglo XIII para una dama inglesa, contiene una secuencia de seis escenas donde también aparecen los tres Reyes Magos. En la primera se les representa siguiendo la estrella; en la segunda se encuentran delante de Herodes, luego hay una escena doble en la que están adorando al Niño y después la representación de un sueño en el que un ángel les advierte para que no regresen junto a Herodes. La escena final, la matanza de los inocentes, es la consecuencia de todo lo anterior. Este ejemplar se puede consultar en línea en https://bnescolar.bne.es/node/1011. Para indagaciones más profundas sobre los libros de horas, recomendamos consultar Libros de horas del siglo xv en la Biblioteca Nacional de Ana Domínguez Rodríguez (Fundación Universitaria Española, Madrid, 1979, 745.67 D65l).

El libro de los Reyes Magos

Por su parte, Juan de Hildesheim en El libro de los Reyes Magos que se puede consultar en la BLAA (Encuentro Ediciones, Madrid, 2002, 232.923 H45l), narra, además, los acontecimientos posteriores a la visita de los Reyes Magos al Niño Dios, su bautismo por parte de santo Tomás hasta su muerte y entierro en la ciudad de Seuva. Y explica que santa Elena en la India se hace con las reliquias de los Reyes Magos y las traslada hasta la catedral de Colonia. Durante su narración, Hildesheim resalta el sacrificio de Jesús.

Historia de los Reyes Magos

Asimismo, invitamos a la lectura de la edición facsimilar de Historia de los Reyes Magos, manuscrito 2037 de la biblioteca de la Universidad de Salamanca, edición y estudio preliminar de María Teresa Herrera y obra gráfica de Michele Mariette. Es un códice de finales del siglo XV que perteneció a personajes notables hasta llegar a la biblioteca del Colegio de Cuenca, perteneciente a la Universidad de Salamanca. En el trabajo preliminar de María Teresa Herrera que incluye el libro se analiza tanto el texto como su autor y las características del manuscrito (Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, 1993, 232.923 H47).

La leyenda dorada

Por último, La leyenda dorada es una compilación de vidas de santos escritas por Santiago de la Vorágine, dominico y obispo de Génova llamado de nacimiento Jacopo della Voragine (1230-1298). Este libro inspiró a muchos artistas y llegó a ser, después de la Biblia, el libro más popular de la Edad Media.

A partir de la inventio de las reliquias de Colonia, las imágenes de los Reyes Magos se difundieron por toda Europa en tímpanos, capiteles y murales de las iglesias románicas en Alemania, Italia, Francia y España. La representación de los tres Reyes Magos coronados ofrendando sus dones al Niño Dios, que está sentado en el regazo de la Virgen María, se convirtió, junto con el Pantocrator apocalíptico, en un tema obligado de la imaginería eclesial. La lectura de La leyenda dorada, a manera de cuento o fabulación, puede resultar como mínimo entretenida.

Esperamos que estos recomendados sean del disfrute del público lector.

*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 294. Enero 2025

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