El concierto No. 36 de la Temporada Digital de Conciertos Banco de la República 2021 estuvo a cargo del ensamble de guitarras colombiano Alejandro Zuluaga Trío, una agrupación consolidada en 2017 con el fin de difundir el repertorio para guitarra de su fundador, Alejandro Zuluaga. A Zuluaga se le unen Daniel Cleves y David Giraldo, quienes, juntos, presentaron un programa para este formato de guitarras —todo interpretado de memoria, por cierto— claramente influenciado por el jazz y por la improvisación, y por aires cercanos a la música minimalista a la manera Terry Riley, Steve Reich, y Phillip Glass. Aunque singular en su estilo y lenguaje compositivo, algunas de las obras presentadas por Zuluaga también me recordaron por momentos a composiciones que han marcado pauta para el formato ensamble de guitarra clásica como lo es la Summer Garden Suite de Sérgio Assad. Cada obra incluida en este recital, como lo explica Zuluaga, procura evocar una sensación, emoción, o paisajes traídos de sus vivencias propias, transducidas en el ‘pentagrama’ tanto por las notas escritas como por los títulos que las acompañan, todos compuestos por una sola palabra.
El programa abre con Raya, Pájaros, y Selva, tres obras de estilo y temática similar, la naturaleza. La combinación de texturas es bastante interesante, pues tanto Cleves como Giraldo interpretaron las obras con guitarras acústicas de cuerdas de metal, mientras que Zuluaga blandía una guitarra acústica de cuerdas de nylon, aunque tocada con plectro y no con los dedos (o uñas). El resultado no solo es placentero para el oído, sino que brinda una importante distinción estructural, pues permite a la audiencia separar las melodías de las texturas, ya que las tres obras en sí están construidas en un rango similar y atravesadas por riffs que podrían enlodar la arquitectura sonora de las piezas. Cabe resaltar que estas obras están construidas sobre células repetitivas que van cambiando gradualmente —una característica que las hace tangencialmente relacionadas como ya lo mencioné al minimalismo de Reich, Riley, y Glass—. La interpretación del trío es fantástica pues la repetición de estos patrones nunca suena cansada, todo lo contrario, Cleves, Zuluaga y Giraldo matizan la repetición con dinámicas cambiantes con lo que logran comandar el material, llevándonos a distintas coordenadas del espectro emocional. Además, cada obra contiene secciones compuestas para que uno de sus intérpretes improvise, lo que trae mayor variedad al programa.
A estas tres piezas le sigue un cierto interludio para guitarra sola a cargo de Zuluaga, en donde el guitarrista-compositor hace uso de la guitarra eléctrica para realizar una exploración gestual de la famosa técnica slap (o ‘bofetada’), con la que se golpea a los bajos con el pulgar de la mano derecha produciendo un sonido similar al de pizzicato. Esta técnica, popularizada por bajistas eléctricos como Larry Graham, es traída a la sala de conciertos por Zuluaga con el fin de evocar las campanas que el compositor escuchaba durante su estadía en Suecia, mientras realizaba su maestría.
El trio vuelve con Niebla, una obra melancólica con tintes cercanos al pop y a obras como la ya mencionada Summer Garden. Por su parte, Luna es una pieza de carácter meditativo, prima hermana de Niebla, razón por la cual, quizás, la hace algo redundante en el programa. Tras Niebla, un segundo interludio a cargo de Zuluaga y su obra para guitarra sola Ritual, con la que el compositor realiza una mímesis del birimbao, transformando a la guitarra en un instrumento enteramente de percusión. Con Verde el ensamble nos trae devuelta al paisaje atmosférico si bien con un toque más ‘ibérico’ pues las improvisaciones están construidas por gestos que escucharíamos en un disco de New Flamenco a la Al Di Meola. Por su parte, Amanece es una obra diseñada sobre una base mucho más delicada y transparente sobre la que Zuluaga interpreta líneas melódicas con gran atletismo, demostrando su talante como instrumentista. El recital cierra con Azul, una obra que atraviesa diversas atmósferas jugando con ideas ya para entonces familiares para la audiencia —una feliz síntesis de lo expuesto durante todo el programa.
¿Qué criticarle a este concierto? Para un guitarrista como yo, el recital es simplemente un deleite, y de ninguna manera aburridor. Pero es claro que el programa está hecho por guitarristas y para guitarristas. Sin embargo, para alguien ajeno al mundo de la guitarra, sospecho que este ciclo de piezas pueda tornarse algo repetitivo e incluso llevar a muchas personas a asociar la música de Zuluaga con lo ‘New Age’, perdiéndose en el camino el rico contenido musical y emocional que nos ofrece Alejandro Zuluaga Trío con este ciclo de obras. Quizás más de variedad en cuanto a la estructura, armonías y texturas de las piezas habrían ayudado a ‘traducir’ el maravilloso mundo sensorial habitado por Zuluaga a una audiencia más amplia.
Programa
A. Zuluaga: Raya; Pájaros; Selva; Campanas; Niebla; Luna; Ritual; Verde; Amanece; Azul.
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