Erik Galvis Ñungo es de Neiva, Huila, licenciado en lengua castellana, especialista en acompañamiento psicosocial y actualmente realiza una maestría en desarrollo educativo y social. Además, es mediador de La Paz se toma la palabra y ha involucrado la lectura y el teatro para la construcción de paz. 

Su interés en la mediación de paz con niñas y niños lo despertó su trabajo en el Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (ICBF) donde hacía acompañamiento psicosocial casa por casa en la modalidad “Familias con bienestar para la paz”.

Conocer la realidad que vive la niñez de la región lo hizo buscar en los libros otros caminos para articular acciones por la paz y en esa búsqueda decidió participar en un club de lectura en el Centro Cultural de Neiva. Allí conoció el proyecto La Paz se toma la palabra y se vinculó como mediador en 2017. 

La maleta viajera de la paz ha sido su gran aliada, pues sus libros le han permitido abordar temas de comunicación, género, reconciliación, perdón, entre otros, y así comprender lo que significan las paces para las familias. “Estas lecturas nos ha permitido vincularnos con lo que habitamos, con nuestro entorno, el compartir y el cuidado”, menciona Erik.  

Además de sumar esta herramienta a su labor en el ICBF, la ha incorporado en otros procesos. como el que hizo con la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN), una entidad del gobierno que brinda acompañamiento y asesoría a quienes le apuestan a la paz y hacen tránsito a la legalidad, generando oportunidades que fortalezcan sus capacidades para que puedan desenvolverse plenamente como ciudadanos. Él trabajó con hijos e hijas de reincorporados de la comuna 10, a través de la cartografía social y la lectura articulada al teatro: “Lo que hago es adaptar una de las temáticas de las maletas viajeras a ejercicios de teatro para hacer una actividad previa que pone en contexto la lectura de los libros”. Esta combinación tiene como objetivo que los niños y niñas entiendan el contexto donde viven, las problemáticas que existían, las que persisten y realicen un ejercicio de creación donde propongan soluciones. 

Erik también apuesta por el trabajo en la ruralidad, en la vereda Alto Cielo del municipio de Algeciras, una zona que ha sido fuertemente golpeada por el conflicto armado y que actualmente es un territorio priorizado dentro de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Allí replica su propuesta de lectura y teatro para construir acuerdos con menores entre los 0 y 5 años, pues reconoce que, los impactos y secuelas que ha dejado el conflicto armado en las nuevas generaciones han sido muy grandes, pues los niños y niñas tienen prácticas derivadas de episodios de violencia y que, en ocasiones, les dificulta resolver los conflictos de manera pacífica y usan la violencia física o psicológica con otros. Sin embargo, resalta que las y los menores tienen muchas habilidades, saberes y conocimientos que pueden contribuir a una sociedad más equitativa. 

Legar a hacer las paces muchas veces puede verse como algo complicado, pero si las nuevas generaciones, desde muy temprana edad, aprenden que la violencia nunca debe ser una alternativa, se estarán estableciendo las bases para un futuro en el que la paz y la reconstrucción del tejido social sean una prioridad: “El teatro y otras artes permiten desarrollar una labor de reconstrucción social y también pensarnos como sociedad con lo que leemos, escribimos y cantamos”, puntualiza Erik.

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Erik Galvis
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