Por María Andrea Ochoa*  

En 2016 la Biblioteca Luis Ángel Arango adquirió como parte de su colección documental veintitrés cartas que la pintora colombiana Emma Reyes le escribió al escritor Germán Arciniegas entre 1969 y 1997, en las cuales le contó sus tristes recuerdos de infancia en un orfanato de monjas en Bogotá. Tras la muerte de ambos, esta conversación epistolar se editó en libro ‘Memorias por correspondencia’ que publicó el sello Laguna Libros en 2012 y que fue reconocido como el “mejor libro colombiano de ese año”. Estas cartas son, por su valor testimonial y literario, uno de los “tesoros” de nuestra colección.

La artista colombiana Emma Reyes nació en Bogotá en 1919 y falleció en Burdeos, Francia, en 2003. Tuvo una vida bastante difícil, en especial la infancia, adolescencia y el inicio de su vida adulta. Ella y su hermana Helena, desde cuando quedaron huérfanas a muy temprana edad, estuvieron al cuidado de una mujer que las maltrató, para finalmente abandonarlas y ser confinadas en un convento durante casi quince años. Cuando tenía 19, Emma, aburrida de esta vida, se escapó. Así lo narró en su carta No. 23: “Pasaron varios días y yo seguía mal, mal de todo y empecé a pensar que esta vez estaba serio. Todo lo del convento, la sacristía, las monjas, los curas, María y su Hijo, todo eso me hacía sufrir y sentí que no quería verlos más […]”.

Recorrió Sudamérica haciendo autostop, se casó por primera vez en Uruguay, tuvo un hijo al que asesinaron, empezó a pintar y en Buenos Aires, gracias a su pintura, se ganó un concurso que la llevó a París, donde se empezó a codear con importantes intelectuales y artistas europeos. En París, y aunque contaba con muy pocos recursos, acogió a muchos artistas sudamericanos que llegaban a esa ciudad, como Fernando Botero.  De París se fue a los Estados Unidos y a México, donde conoció y trabajó con grandes pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, y luego regresó a Europa, se casó por segunda vez con el médico francés Jean Perromat y se instaló en Francia, donde continuó aprendiendo, pintando y exponiendo.

Uno de sus más cercanos y grandes amigos fue el historiador colombiano Germán Arciniegas, a quien Reyes escribió varias cartas en las que le relataba sus duros recuerdos de infancia. El contenido de estas cartas conmocionó a Arciniegas, quien se las enseñó a Gabriel García Márquez y juntos animaron a Emma a seguir escribiendo. En total fueron veintitrés cartas las que Emma le envió a Arciniegas desde Francia, entre 1969 y 1997, año en el que, al parecer, no quiso continuar escribiendo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde el inicio de esta comunicación epistolar, y dado el interés de Arciniegas y Gabo por dar a conocer este maravilloso material, Emma puso la condición de que solo podría publicarse cuando ella muriera. Germán Arciniegas falleció en 1999 y Emma Reyes en 2003. Finalmente, y gracias a que la familia Arciniegas dio a conocer las cartas, y a las gestiones de la Fundación Arte Vivo Otero Herrera, que además tiene el fondo pictórico y documental más completo de Emma Reyes, en 2012 se publicó en Colombia la primera edición de Memoria por correspondencia, declarado como el “libro del año en Colombia” en ese año.

En esta obra están transcritas las veintitrés cartas enviadas por Emma a Germán Arciniegas, que evidencian la maravillosa memoria de la autora, que describe con mucho detalle varios episodios de su vida infantil y adolescente, en los que todo está enmarcado por la pobreza, la falta de afecto y el abandono. Aunque las escribe de adulta, es la visión de una niña que cuenta lo que “le tocó vivir”. A pesar de que algunas historias son desgarradoras y conmueven hasta las lágrimas, en estas, Emma Reyes no se victimiza ni autocompadece, de hecho, en algunos casos, narra con ciertos toques de humor.

En 2016 la Biblioteca Luis Ángel Arango adquirió las veintitrés cartas. Son 312 folios manuscritos. Es emocionante observar su caligrafía, sus tachones y “ediciones”, su letra grande siempre en tinta negra y el papel que utilizó, que a veces no es el mismo, y en una misma carta se encuentran diferentes papeles. Además, las cartas están en muy buen estado de conservación.

Las cartas son una de las maravillas que se encuentran en la colección de la Sala de  Libros Raros y Manuscritos de la BLAA. Hace poco, la sobrina de Emma, Prune Perromat, periodista francesa, vino por tercera vez a ver las cartas de su tía y a filmar algunas cosas para un documental que está haciendo sobre ella, principalmente sobre su faceta como artista pictórica. Las cartas han sido muy importantes en la elaboración del documental y para su sobrina ha sido muy emocionante conocerlas y poderlas consultar, así como ver que están en un lugar donde la gente puede venir a consultar e investigar sobre la vida de Emma Reyes. Como dijo en su español afrancesado “mi tía estaría feliz de que sus cartas estén en esta biblioteca y si hubiera podido elegir en vida el destino, seguro hubiera sido el mismo”.

* María Andrea Ochoa es restauradora preventiva de la Red de Bibliotecas del Banco de la República. Para conocer más de su trabajo te invitamos a ver #GenteDeLaBLAA >>

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Carta perteneciente a la correspondencia de Emma Reyes dirigida a Germán Arciniegas. Bogotá, septiembre 18 de 2019. Imagen exclusiva de divulgación, prohibido su uso.